(BUENOS AIRES).- “Pedían el DNI para ver si realmente tenía la edad que decía tener”, contó Cristian Benítez, primer entrenador de Leonel Flores, la nueva joya de Boca, en una entrevista. El delantero, hoy una de las caras nuevas del equipo de Rodolfo Arruabarrena, arrancó en El Zorzal, una sociedad de fomento de General Pacheco.

Benítez lo recibió cuando Leonel Flores tenía apenas cinco años. “Me cayó por intermedio de un amigo. Me dijo: ‘Tengo a mi sobrino, anda bien’. Cuando lo vi, era una cosa de locos”, recordó. Quienes lo vieron en aquellos primeros años aseguran que el talento ya era imposible de ignorar.

Para Benítez nunca fue Leonel ni Leo. “Lo único para mí es Benja. Los padres también le decían así. Se llama Leonel Benjamín, pero para todos era Benja”, explicó. El primer DT avisó que sabe que pronto tendrá que empezar a decirle Leo por la magnitud de lo que está haciendo en Boca.

Los primeros tres años dejaron recuerdos llamativos. “Los primeros tres años fue una cosa de locos. Mi hijo le tiraba los laterales y él hacía chilenas con cinco años. Y no chilenas a cualquier lado: todas al arco”, relató. La diferencia era tan grande que muchas veces los rivales sospechaban.

La personalidad que hoy muestra en Primera también apareció temprano. “Pedía la pelota todo el tiempo. No le tenía miedo a nada”, recordaron quienes lo acompañaron en esos primeros años. Benítez no se sorprende por el presente: “Tenemos que hablar de lo que hace en Boca porque está en Primera y en un club enorme. Pero la esencia fue siempre la misma. Siempre fue así”.

Poco antes de su debut en Primera, Flores volvió a visitar El Zorzal y saludó a entrenadores, dirigentes y chicos del club. “Yo soy de River y miro los partidos de Boca por él. Grité su gol a Recoleta, ¿cómo que no? Él sabe que la única camiseta de Boca que puede entrar a mi casa es la de él”, contó Benítez.

Leonel Flores ya debutó en Primera y marcó un gol contra Recoleta. Ahora empieza a ganarse un lugar en el equipo de Rodolfo Arruabarrena.