
En medio de la actividad financiera de Tegucigalpa existe un espacio donde las monedas y los billetes dejan de ser simples medios de pago y se convierten en piezas capaces de contar la historia de Honduras.
Se trata del Museo Numismático Rigoberto Borjas, un escenario cultural que conserva aproximadamente 4,000 piezas relacionadas con los sistemas monetarios que han circulado en el territorio hondureño.
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En sus piezas hay referencias al período prehispánico, la época colonial, la independencia, la etapa republicana y los años más recientes. Cada moneda, billete entre otras piezas forma parte de un proceso histórico marcado por transformaciones políticas, económicas y sociales.
El museo funciona en la sede actual del Banco Central de Honduras, en la capital Tegucigalpa. Su existencia forma parte de un proyecto cultural impulsado por la institución desde mediados del siglo XX, cuando comenzó a desarrollar iniciativas destinadas a acercar la educación, el arte y la cultura a la población.
Con la inauguración de la nueva sede del Banco Central en en 2016, la colección fue trasladada al edificio donde continúa como parte de la oferta cultural de la institución.
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Cuando una moneda se convierte en historia
El nombre del museo rinde homenaje a Rigoberto Borjas, quien fue el primer jefe de contabilidad del Banco Central de Honduras. Borjas falleció en 1996 y su trayectoria quedó vinculada a la historia de la institución que después llevó su nombre en este espacio dedicado a preservar la memoria monetaria del país.
Para Ernesto Argueta, encargado de la unidad y con más de 20 años de trabajar en el Banco Central de Honduras, la importancia del museo va más allá de conservar objetos antiguos.
La numismática es la disciplina dedicada al estudio de las monedas y de otros medios de intercambio utilizados a lo largo del tiempo, explico Argueta, desde esa perspectiva, una moneda puede aportar información sobre una época, una sociedad y las condiciones económicas bajo las cuales fue utilizada.
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El recorrido de la colección permite observar cómo fueron cambiando los medios de pago en Honduras y cómo esos cambios estuvieron relacionados con las diferentes etapas de construcción del Estado hondureño.

Las piezas también permiten comprender el camino que llevó al país hacia la consolidación de su sistema monetario y a la creación del lempira, actualmente la moneda oficial de Honduras y uno de los símbolos de identidad nacional.
Posteriormente, la colección se adentra en la etapa colonial, cuando el territorio hondureño formaba parte del dominio español y circulaban diferentes monedas vinculadas al sistema monetario de la época.
La independencia y la posterior formación de la República también están representadas en la colección. Los cambios políticos fueron acompañados por transformaciones en la manera de organizar la economía y establecer los mecanismos de intercambio.
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De esta forma, el museo propone observar la historia hondureña desde una perspectiva poco habitual: no solo a través de documentos o acontecimientos políticos, sino mediante objetos que estuvieron literalmente en las manos de generaciones anteriores.
De acuerdo con la explicación proporcionada por Argueta, la institución surgió en un momento en que el país necesitaba fortalecer la organización de su sistema monetario y corregir irregularidades económicas. Con el tiempo, el Banco Central asumió funciones relacionadas con la política monetaria del Estado y la regulación del sistema financiero.
El proyecto cultural desarrollado alrededor del banco también nació con una finalidad educativa. La institución incorporó espacios como una biblioteca, una pinacoteca, el museo numismático y áreas destinadas a exposiciones temporales.
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La idea es que la función de una institución pública no se limite a sus responsabilidades económicas, sino que también pueda contribuir a la conservación y divulgación del patrimonio cultural.
Uno de los principales objetivos del museo es acercar la historia a los jóvenes, especialmente a estudiantes que visitan sus instalaciones.
Rigoberto Argueta destacó que la “cultura necesita ser transmitida para que pueda mantenerse viva y ser valorada por las nuevas generaciones”. Bajo esa visión, las piezas de la colección funcionan como herramientas educativas que permiten explicar procesos históricos de una manera más visual y concreta.

El proyecto cultural del Banco Central mantiene una característica que busca facilitar el acceso de la población: el museo es público y gratuito.
La intención es que los hondureños puedan acercarse a este patrimonio sin que el costo represente una barrera. La propuesta combina conservación histórica y educación, con la finalidad de que las colecciones puedan ser conocidas por estudiantes, familias, investigadores y cualquier persona interesada en conocer más sobre el pasado económico del país.
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En ese sentido, el Museo Numismático Rigoberto Borjas representa una conexión entre dos dimensiones que normalmente parecen distantes: la economía y la cultura.
Las aproximadamente 4,000 piezas que conserva el museo permiten reconstruir una parte de la memoria hondureña a través de objetos que fueron utilizados en diferentes momentos de la historia.