Un hombre habla en un podio junto a la bandera de Guatemala ante una pantalla con un mapa del continente americano sobre migración

Guatemala puso en marcha una Red Nacional de Planificadores para ajustar las políticas públicas al descenso de nacimientos y al envejecimiento de la población. (Segeplan Guatemala)

Guatemala puso en marcha una red nacional de planificadores para que el Estado ajuste sus políticas al descenso de nacimientos y al envejecimiento de la población, dos cambios que, según advirtió la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia, ya alteran la demanda sobre educación, salud y pensiones.

El primer encuentro nacional de planificadores del gobierno reunió durante dos días a funcionarios de múltiples instituciones estatales bajo la convocatoria de SEGEPLAN. La meta fue fortalecer las capacidades del sector público para anticipar retos demográficos y sociales y construir una articulación permanente entre dependencias.

El diagnóstico presentado por la secretaría incluyó una revisión interna de las capacidades de sus 26 delegados departamentales. Los resultados mostraron niveles medios en capacidades técnicas, con una calificación promedio cercana a tres sobre cinco en disponibilidad de datos actualizados, mejores resultados en capacidades operativas y el punto más débil en prospectiva.

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El secretario Carlos Mendoza Alvarado sostuvo en la apertura que la caída en la tasa de nacimientos ya obliga a revisar prioridades en tres áreas estatales. “Salud, educación y pensiones van a ser tremendamente afectados por esta caída en el número de nacimientos”, dijo ante representantes del Ministerio de Educación, del Ministerio de Salud y del Instituto de Clases Pasivas del Estado.

Hombres y mujeres sentados en filas de sillas miran hacia un costado en una sala con un proyector sobre una mesa
Guatemala puso en marcha una Red Nacional de Planificadores para ajustar las políticas públicas al descenso de nacimientos y al envejecimiento de la población. (Segeplan Guatemala)

Mendoza Alvarado explicó que el envejecimiento de la población en Guatemala avanza con rapidez y fuerza un replanteamiento de los servicios públicos. En el caso de las pensiones, señaló, el esquema actual depende de la población en edad productiva para sostener económicamente a los adultos mayores, y esa estructura demográfica está cambiando.

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El sistema de salud, añadió, también deberá prepararse para atender a una población cada vez más envejecida. En educación, la modificación ya se refleja en las prioridades: antes el énfasis estaba en ampliar la cobertura preprimaria y ahora la tendencia demográfica empuja a fortalecer la educación secundaria y diversificada.

El funcionario resumió ese cambio con una advertencia sobre el enfoque del Estado: la planificación pública ya no puede seguir basada solo en el pasado. “Planificar va más allá de tener un documento bien elaborado”, afirmó. “Esos lineamientos, objetivos y metas no se convierten en acción de manera automática”.

Para responder a ese escenario, el encuentro se organizó en torno a las capacidades TOPP: técnicas, operativas, políticas y prospectivas. Ese marco fue desarrollado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y por su Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social, y fue adoptado por SEGEPLAN a partir de la participación del país en el Consejo Regional de Planificación.

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Mendoza Alvarado detalló que las capacidades técnicas permiten definir qué hacer y con qué evidencia; las operativas, convertir un diseño en ejecución; las políticas, construir consensos y legitimidad; y las prospectivas, anticipar escenarios futuros en vez de reaccionar cuando los problemas ya están instalados.

Un grupo de personas sentadas en filas dentro de un salón de actos observa una presentación junto a un proyector
Guatemala puso en marcha una Red Nacional de Planificadores para ajustar las políticas públicas al descenso de nacimientos y al envejecimiento de la población (Segeplan Guatemala)

El secretario también reconoció un problema de diseño institucional en el Estado guatemalteco. Dijo que los gobiernos duran cuatro años, un plazo que considera insuficiente para consolidar transformaciones estructurales, y que una de las discusiones recurrentes en el gabinete es cómo hacer que los cambios sobrevivan a una administración y se conviertan en políticas de Estado.

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A esa limitación se suma, según expuso, el riesgo de planificar con información desactualizada. Citó como ejemplo los mapas de pobreza extrema elaborados por SEGEPLAN, cuya publicación reciente abrió un conflicto político con alcaldes y diputados distritales porque los datos, al no haberse renovado durante años, alteraron la distribución del IVA Paz a los consejos de desarrollo.

“Necesitamos esos datos para vigilar las tendencias y construir escenarios”, dijo el secretario. También indicó que el próximo censo de población no podría realizarse antes de 2029.

Durante las dos jornadas, los participantes asistieron a charlas magistrales, ejercicios didácticos, plenarias y ponencias. El programa incluyó además la presentación de una herramienta de inteligencia artificial pensada para funcionar desde las computadoras de cada institución, sin suscripciones externas, como apoyo para el trabajo con documentos institucionales y lineamientos de planificación.

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La secretaría anunció además comunidades de práctica activas en prospectiva e inteligencia artificial, abiertas a planificadores de todas las instituciones y con sesiones bimestrales en modalidad alternada. El encuentro marcó el inicio formal de la Red Nacional de Planificadores, inspirada en el modelo de la red SNIP, el Sistema Nacional de Inversión Pública, que ya opera a escala regional.