El titular de Hacienda, John Healy, asegura que no es "nada progresista" destinar casi el 10% del presupuesto a pagar intereses y no descarta una subida de impuestos en los presupuestos de octubre.
El Gobierno británico multiplica sus mensajes a los inversores de que respetará las reglas fiscales en torno al déficit y la deuda, pero no consigue despejar las crecientes dudas sobre cómo lo va a hacer y, sobre todo, si será capaz de meter la tijera en algunas carpetas del Estado del bienestar.
El ministro de Hacienda, John Healey, pronunció hoy su principal discurso desde que volvió al Gobierno laborista —con Keir Starmer fue titular de Defensa, hasta que dimitió— en el que subrayó que en el próximo presupuesto, que se conocerá el 28 de octubre, requerirá que el laborismo "sea honesto sobre la necesidad de controlar el gasto del Gobierno".
"La disciplina fiscal era mi prioridad como canciller. Se garantiza en cada decisión que toma este Gobierno. El primer ministro [Andy Burnham] y yo estamos en perfecta sincronía para cumplir las reglas fiscales, para equilibrar las cuentas con un colchón de protección frente a la incertidumbre", subrayó este lunes durante su intervención, en un centro tecnológico en Coventry, cerca de Birmingham.
Downing Street ha prometido ayudar a la ciudadanía para reducir el coste de la vida y tomar medidas para llevar el crecimiento a todo el país, no solo a la zona de Londres, a la vez que ha anunciado que disparará el gasto en defensa, de acuerdo con las indicaciones de la OTAN y lo que dijo Keir Starmer.
El discurso de hoy de Healey no aclaró si subirá impuestos (los analistas no ven más alternativas) ni concretó dónde realizará ciertos recortes, que previsiblemente se centrarán en las prestaciones. Pero sí dejó claro que es consciente de que endeudarse más será una mala opción en un país que ya gasta una de cada diez libras en los intereses de su deuda, del 100%del PIB. "No es nada progresista", afirmó.
Deuda más cara
Healey sigue mirando de reojo (o directamente de frente) el mercado de bonos, el termómetro que marca la confianza de los inversores. Reino Unido paga la deuda a 10 años más cara del G7 y el titular de Hacienda volvió a culpar del diferencial negativo de Reino Unido a los ex primeros ministros conservadores David Cameron (convocó el referéndum del Brexit), Boris Johnson (firmó el acuerdo actual entre Reino Unido y la UE) y la efímera pero inolvidable Liz Truss. Reino Unido sigue pagando el "castigo por Truss", con la deuda más cara, afirmó el político laborista.
Healey prometió "hacer crecer a Reino Unido de nuevo" en un país que apenas avanzará un 1% este año, según el FMI. Entre las nuevas medidas anunciadas, figuran la de extender a más ámbitos de las infraestructuras la medida aplicada en energía de reducir a la mínima expresión la opción de recurrir a los tribunales para frenar inversiones, así como la promesa de que doblar la cifra de unicornios. El ministro de Hacienda recordó el anuncio de que las administraciones participen en el reparto de algunos impuestos, en uno de los países más centralizados del mundo.
Por otra parte, Healey anunció hasta 150 millones de libras (unos 174 millones de euros) para un fondo del banco público de desarrollo British Business Bank destinado a empresas innovadoras y de rápido crecimiento del norte de Inglaterra, con el objetivo de atraer capital privado.