El caso de Christa Pike, la mujer que llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee y que este miércoles sobrevivió a las dos dosis de pentobarbital administradas durante su ejecución, no es inusual en Estados Unidos. El país ha registrado numerosos errores en las ejecuciones de condenados a la pena de muerte.

Desde 1976, cuando se reanudaron las ejecuciones después de que fueran paralizadas durante cuatro años por el Tribunal Supremo, al menos 64 han resultado fallidas o han registrado problemas graves. De ellas, 51 fueron realizadas mediante inyección letal, según los datos que recoge la web de la organización norteamericana Death Penalty Information Center hasta mayo de 2026.

El caso más reciente antes del de Pike se produjo el 21 de mayo, y también en Tennessee. Tony Carruthers iba a ser ejecutado por tres asesinatos cometidos en 1994 y el equipo encargado consiguió establecer una vía principal, pero no pudo establecer la segunda que exige el protocolo tras una hora y media de intentos y doce pinchazos, según señalaron sus abogados. Carruthers volvió a su celda y posteriormente su sentencia de pena de muerte fue aplazada un año.

Otros casos de ejecuciones fallidas:

-Horace Franklin Dunkins, Jr. 14 de julio de 1989. Alabama: Fueron necesarias dos descargas eléctricas, con nueve minutos de diferencia, para completar la ejecución. Después de que la primera no lograra matar al prisionero, el capitán de la guardia de la prisión abrió la puerta de la sala de testigos y declaró: "Creo que hemos conectado mal los enchufes".

-Romell Broom. 15 de septiembre de 2009. Ohio: Los esfuerzos por encontrar una vena adecuada al reo se interrumpieron después de más de dos horas. El gobernador de Ohio, Ted Strickland, ordenó detener la ejecución y realizarla una semana después. Los verdugos atribuyeron los problemas al historial de consumo de drogas intravenosas de Broom. Finalmente murió en diciembre de 2020 de covid contraído en el corredor de la muerte.

-Dennis McGuire. 16 enero 2014. Ohio: Condenado en 1994 por violar y asesinar a puñaladas a una joven de 22 años en 1989, fue ejecutado con una inyección letal que combinaba dos fármacos y que nunca antes había sido usada, y que le provocó una reacción que le mantuvo agonizando durante 25 minutos.

-Clayton Lockett. 29 de abril de 2014. Oklahoma: Sentenciado a la pena capital por el asesinato de una joven de 19 años en 1999, se retorció y jadeó durante 40 minutos cuando le fue administrada la inyección, que contenía una combinación de fármacos usada por vez primera en el estado de Oklahoma, antes de morir de un ataque al corazón.

-Joseph Wood. 24 de julio de 2014. Arizona: Condenado por un doble asesinato, falleció casi dos horas después de recibir la inyección letal, tras permanecer más de una hora agonizando.

-Alva Campbell. 15 de noviembre de 2017. Ohio: Unos 80 minutos después de la hora programada para que comenzara la ejecución se canceló por no poder acceder a sus venas. Menos de cuatro meses después, el 3 de marzo de 2018, Campbell murió en el corredor de la muerte debido a sus afecciones médicas terminales.

-Doyle Lee Hamm. 22 de febrero de 2018. Alabama: A pesar de las múltiples advertencias del abogado defensor de que sería imposible encontrar una vena en la que insertar el catéter (Hamm sufría de cáncer linfático avanzado y carcinoma), se intentó la ejecución. Al acercarse la medianoche, fecha límite que prohibía nuevos intentos, se canceló. El 28 de noviembre de 2021, Hamm, aún en prisión, murió de un linfoma y cáncer craneal.

-Joe Nathan James Jr. 28 julio 2022. Alabama: Su ejecución mediante inyección letal se prolongó durante unas tres horas por las dificultades del equipo para establecer una vía intravenosa, el procedimiento más prolongado entre las ejecuciones fallidas mediante inyección letal en EEUU desde la introducción de este método en 1982. Una autopsia posterior documentó numerosos pinchazos, hematomas y una incisión en el brazo.

-Alan Miller. 22 septiembre 2022. Alabama: Condenado a muerte por el asesinato de tres compañeros de trabajo en 1999, los funcionarios intentaron durante aproximadamente 90 minutos establecer una vía intravenosa, pero no lo lograron y la ejecución fue suspendida. Posteriormente, Alabama estableció que su ejecución se realizaría mediante hipoxia por nitrógeno, que se llevó a cabo finalmente el 26 de septiembre de 2024.

-Kenneth Eugene Smith. 17 de noviembre de 2022. Alabama: La ejecución comenzó poco después de las 22.00 horas, pero se canceló a las 23.21 horas, cuando los funcionarios de la prisión determinaron que no tenían tiempo suficiente para colocar una segunda vía intravenosa antes de que la orden expirara a medianoche. Cinco días después la gobernadora de Alabama, Kay Ivey, detuvo todas las ejecuciones en el Estado y ordenó una "revisión exhaustiva" de los procedimientos. Finalmente fue ejecutado el 25 de enero de 2024 en Alabama mediante la hipoxia por gas nitrógeno.

-Thomas Creech. 28 febrero 2024. Idaho: El intento de ejecución mediante inyección letal fue suspendido después de que el equipo médico realizara ocho intentos durante unos 58 minutos para establecer una vía intravenosa, sin conseguirlo. Un segundo intento, previsto para el 13 de noviembre de 2024, fue suspendido el 6 de noviembre, por lo que Creech no llegó a ser ejecutado.