El euríbor a doce meses, el indicador más utilizado para el cálculo de las hipotecas variables en España, se encamina a cerrar julio en máximos de casi dos años con una media mensual del 2,8%. Para encontrar una cota similar hay que remontarse a septiembre de 2024, cuando se situó en el 2,94%. El indicador retoma la senda ascendente tras el alto en el camino de junio (2,798%) y se dispara ocho décimas con respecto al mismo periodo de 2025, lo que implica un encarecimiento de las hipotecas.
Con este último dato del euríbor y si se toma como referencia una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años con un diferencial de un punto, a una familia que le toque revisar con el dato del junio vería incrementada su cuota en 59 euros mensuales. En términos anuales suma hasta 712 euros, equivalente a un alza del 8% en su cuota, según cálculos de Roams. En caso de que la revisión sea semestral, la cuota mensual de una hipoteca como la anterior se encarecerá alrededor del 6,5%, al pasar de 730 a 778 euros de media, tras aumentar en 47 euros mensuales o, lo que es lo mismo, unos 285 euros más al semestre. Esto es así porque el euríbor acabó diciembre en el 2,265%.
El índice ha comenzado a reflejar el posible cambio de marcha del Banco Central Europeo (BCE) en septiembre, cuando el mercado prevé que subirá de nuevo los tipos de interés tras acometer un avance de 25 puntos básicos en junio, hasta situar la tasa de referencia del dinero en el 2,25%. "El endurecimiento monetario que anticipa ahora el mercado puede traducirse en subidas durante las próximas semanas, sobre todo, en las hipotecas más competitivas y con márgenes más ajustados", exponen desde el citado comparador.
El mercado ha pasado de descontar ninguna subida adicional a la de junio a dos o tres incrementos antes de que acabe el año, lo que ha repercutido en un giro drástico del euríbor al calor del empeoramiento de la situación en el estrecho de Ormuz en las últimas semanas. La inflación ya recoge el impulso del precio del petróleo, aupando el indicador cerca del 3%. Si finalmente el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se materializa y la cotización del 'oro negro' se desinfla, el escenario podría virar hacia una única subida de los tipos de aquí a finales del ejercicio, dado que el IPC se mantiene en niveles cercanos al objetivo del 2%.
A la espera del dato de julio, que se conocerá el viernes, en el mes anterior la cifra se moderó al 2,8%, dando fin a una racha de cuatro meses consecutivos de incrementos. El propio Consejo de Gobierno del BCE confía en que a la vuelta del verano dispondrán de más datos para tomar una decisión. La propia presidenta de la institución, Christine Lagarde, considera que la "incertidumbre" sigue elevada y el impacto inflacionista derivado de la perturbación energética todavía no se ha materializado en su totalidad, por lo que su impacto se cristalizará de aquí en adelante.
La firma de hipotecas se enfría
Esta situación se produce en medio del enfriamiento del mercado hipotecario después de que el número de préstamos constituidos sobre viviendas frenase en mayo y pusiera fin a 22 meses consecutivos de avances, según la estadística del Instituto Nacional de Estadística (INE). La tendencia va en línea con el volumen de compraventa de casas, que también da signos de caída y se espera que siga así a lo largo de los próximos meses, pero no así el precio, para el que se proyectan incrementos.
El tipo medio al que se concedió financiación hipotecaria el pasado mayo fue del 2,85%, máximos desde febrero de 2025, lo que ha influido en una contención de los volúmenes de nuevo crédito. Durante el quinto mes del ejercicio se concedieron préstamos destinados a vivienda por importe de 6.857 millones, un montante prácticamente similar al de mayo de 2025 cuando se aprobaron operaciones por valor de 6.838 millones.