Cuando Argentina fue campeona del mundo en 2022 en Qatar perdió su primer partido frente a Arabia. La selección española empató en su debut en este Mundial 2026 ante Cabo Verde y eso le sirvió para espabilar. Como en su día, cuando conquistó la Copa del Mundo de Suráfrica en 2010, cayó ante Suiza. El efecto Cabo Verde ha sido bueno para el grupo de Luis de la Fuente.
El desastre (superable) del empate ante Cabo Verde permitió a la selección bajar de las nubes en la que les había colocado esa etiqueta de favorita al llegar a EEUU y esos anuncios eufóricos que acabaron colocándola más en el pozo que en la gloria.
Necesitaba una cura de realidad, saber que en este campeonato solo va a valer la humildad, el esfuerzo y la solidaridad. Para eso fue necesario empatar el primer partido ante una selección sin nombre pero con fútbol suficiente para no perder ningún duelo en los 90 minutos ante tres campeonas del mundo (España, Uruguay y Argentina).
El grupo de la selección aprendió y rápido. Supo que debía aumentar la intensidad, que no se ganaría ningún partido solo con la camiseta y sería necesario apretar en todos los encuentros. Ese empate bajó los decibelios del ruido de la superioridad no demostrada. No le pasó lo mismo a Francia, que llegó al enfrentamiento contra España como la máxima favorita, como la mejor selección del mundo y que cuando chocó con un equipo potente y solidario delante se estrelló de golpe. Francia estaba (está) repleta de grandes jugadores, pero le faltó solidaridad y más astucia desde el banquillo, ya que no supo competir en el mediocampo, donde los españoles les superaron en técnica pero sobre todo en número. Al final era un cuatro contra dos, con muchos delanteros franceses pero menos medios (solo Tchouaméni y Rabiot frente a Rodri, Fabián, Olmo y Baena).
Argentina ya aprendió el pasado mundial y llegó a EEUU con la humildad de fábrica. Sus partidos han sido un ejemplo de lucha y esfuerzo y de saber gestionar perfectamente los últimos minutos cuando los rivales se hacen más pequeños.
España aprendió la lección y le ha servido. Sabe que ir crecido no sirve de nada y que cualquier enemigo es muy peligroso. Esa es la base. No es favorita. El partido hay que ganarlo y es necesario que el equipo muestre el nivel de solidaridad de sus mejores días. Superaron bien a Cristiano y Mbappé. Ahora está Messi. Y no es lo mismo. Deberán apretar más. Seguro.