Dejar su hogar a los 14 años, pasar la Navidad solo en un gimnasio de entrenamiento y trabajar como guardaespaldas a los 17 son algunas de las cicatrices que moldean la determinación de Mayton the Lion Perea.

Hoy, el luchador imbabureño de 25 años se encuentra en el umbral más importante de su vida deportiva: convertirse en un nuevo representante tricolor en ingresar a la Ultimate Fighting Championship (UFC) y el primero en lograrlo realizando la totalidad de su campamento de entrenamiento dentro del país.

El próximo 15 de septiembre, Perea saltará al octágono del UFC Apex en Las Vegas en la categoría de peso wélter (77kg) para disputar el prestigioso torneo Dana White’s Contender Series, la vitrina donde la franquicia evalúa a los 100 mejores prospectos del planeta para otorgar contratos profesionales.

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Su rival será el invicto estadounidense Seban Khan, un choque de trenes en el que el ecuatoriano buscará convencer al mismísimo presidente de la franquicia para asegurar su contrato.

Perea llega a esta cita internacional avalado por un sólido récord profesional de 8 victorias y 3 derrotas, respaldado por una imponente racha de tres triunfos consecutivos por nocaut.

“Fue algo bastante duro. Tuvimos que hacer bastantes combates seguidos, mes tras mes, entrenando fuerte, haciendo dieta, campamento tras campamento”, detalla el peleador sobre el desgastante camino previo en una entrevista a Diario EL UNIVERSO.

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Sin embargo, su convicción de cara a la cita en Las Vegas es inquebrantable: “Está invicto, pero estoy 100 % seguro de que voy a ganar ese combate. Lo quiero más que él. Los ecuatorianos tenemos toda esa arrech... y estamos listos para estar en las grandes ligas”.

Un camino esculpido a base de sacrificio

Detrás del atleta competitivo hay una historia de desapego e independencia precoz. Nacido en Imbabura y bautizado deportivamente como the Lion por su signo zodiacal, Leo, Perea abandonó la casa materna a los 14 años para internarse en la residencia deportiva de la Federación Deportiva de Imbabura, persiguiendo el sueño de ser atleta de élite.

“Tuve que alejarme un poco de mi familia, dejar muchas cosas: fiestas, cumpleaños, todo lo que hace un joven a esa edad. Para mí todo era entrenar, entrenar y entrenar. En Navidad era casi el único que estaba en el gimnasio”, rememora el peleador.

A los 17 años, para costear su alimentación y continuar en el deporte, debió alternar sus estudios con trabajos de seguridad privada como guardaespaldas.

A pesar de las dudas iniciales de su madre hacia los deportes de contacto, Perea encontró en su hermano mayor la inspiración para dar sus primeros pasos en el karate, boxeo, judo y taekwondo, hasta afianzarse en la lucha olímpica, disciplina en la que se consagró múltiple campeón nacional y representó a Ecuador en torneos Panamericanos, Sudamericanos y Bolivarianos.

La apuesta por el talento hecho en Ecuador

Tras cumplir la mayoría de edad, Perea dio el salto definitivo al profesionalismo en las artes marciales mixtas. Desde entonces, conquistó el cinturón de la liga nacional EMMA y el título latinoamericano de Inka Fighting Championship en Perú.

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Sin embargo, la falta de apoyo estatal en un deporte privado lo obligó a autofinanciar sus campamentos con el respaldo de marcas auspiciantes privadas y el soporte incondicional de su esposa, con quien recientemente se mudó de Ibarra a Machala para dejarlo todo “a la suerte” por este objetivo.

Además, a diferencia de los anteriores tricolores que se vieron obligados a emigrar al extranjero para preparar su salto a la UFC, Perea decidió afianzarse en Machala en el gimnasio Team DC MMA, bajo la tutela del entrenador David Chamaidán, el mismo equipo de alto rendimiento que impulsó la carrera de Michael Morales.

“Queremos ser el quinto ecuatoriano en UFC, pero haciendo un campamento completamente en Ecuador. Queremos que sepan que se puede salir desde aquí para el mundo”, afirma.

En su esquina técnica en Las Vegas no solo estará su entrenador, sino también el propio Michael Morales para brindarle apoyo estratégico en el octágono.

“Conocí a Michael antes del mundo de la MMA, en la lucha olímpica. Ahora que me uní al gimnasio, acá en Machala, compartimos el mismo profesor. Hablamos para que nos haga esquina y, como justo tiene tiempo para esa fecha y cuenta con la visa, nos va a estar apoyando desde la esquina en Estados Unidos”, detalla Perea sobre la camaradería entre ambos peleadores.

“Sentimos que no nos podemos equivocar. Lo tenemos todo como para llegar y representar a la bandera en las grandes ligas”, afirma con firmeza Perea.

Con jornadas de preparación que rozan las ocho horas diarias, the Lion tiene clara la misión: Ahorita estoy con esa visión de túnel: UFC, UFC y UFC. Es lo único que pienso en este momento, ganar el contrato y después de eso salir a dominar el peso wélter”. (D)