En una entrevista reciente, el exvicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, realizó un profundo análisis sobre los gobiernos de derecha en Latinoamérica. El sociólogo advirtió que los proyectos conservadores como el de Javier Milei en Argentina o Rodrigo Paz en Bolivia tienen una base de inestabilidad porque apuestan a un modelo económico que el mundo central ya abandonó.
Para García Linera, el principal problema de estas gestiones es que impulsan un modelo económico que quedó desfasado. Mientras estos gobiernos pregonan la apertura total, las principales potencias avanzan en la dirección opuesta. “En América Latina las fuerzas conservadoras miran lo que sucedió en los años 90, mientras que el mundo —Estados Unidos, Europa y China— avanza hacia un régimen proteccionista y estatista”, explicó.
El riesgo de ser un “protectorado”
El intelectual señaló que la estrategia de desmontar el Estado para atraer inversiones es peligrosa y poco efectiva en el contexto actual. Según su visión, esto no trae desarrollo industrial, sino una pérdida de autonomía. “Lo que están haciendo estas derechas al desmontar el Estado es convertir a los países en proveedores de materias primas, desindustrializados y carentes de soberanía”, advirtió.
García Linera destacó que, a diferencia de décadas pasadas, el capital internacional hoy no busca invertir en manufactura o servicios en la región porque no somos mercados rentables comparados con los bancos norteamericanos. Por eso, sostiene que, sin un Estado presente que ponga límites, los países de la región podrían convertirse en un abastecedor de minerales críticos.
Gobiernos de derecha con “pies cortos”
Al ser consultado sobre la estabilidad de estos modelos como la gestión de Milei, García Linera advirtió que se trata de proyectos de “pies cortos”. Según el sociólogo, la «factura» de estas políticas llegará cuando el efecto inicial de la baja de la inflación deje de alcanzar para la sociedad y comiencen a evidenciarse las debilidades de una economía de enclave.

“Un proyecto nunca se supera antes de que haya mostrado sus limitaciones”, aseguró el exvicepresidente. Además, sostuvo que la fragilidad de las derechas radica en que apuestan por un modelo de libre mercado y una inversión extranjera que no llegará.
García Linera sobre el kirchnerismo y el MAS
García Linera también apuntó a los errores de los gobiernos progresistas, como el kirchnerismo y el MAS. Aseguró que, aunque se hizo una gran labor de distribución, “lo que nos faltó fue un productivismo”. Criticó que el progresismo se adelantó en darle un papel al Estado como redistribuidor, pero se atrasó en convertirlo en un impulsor de industria expansiva.
Finalmente, el sociólogo vaticinó que, ante el agotamiento de estos modelos conservadores improvisados, surgirá una nueva generación capaz de tejer alianzas entre sectores indígenas y populares urbanos. “En medio va a surgir un nuevo liderazgo popular que, recogiendo lo mejor del anterior, pueda converger hacia algo nuevo”, concluyó.