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El Ejército Popular de Liberación (ELP) de China es la mayor fuerza militar permanente del mundo (Foto archivo)

El régimen de Daniel Ortega autorizó por primera vez el ingreso de efectivos militares de la República Popular China a Nicaragua a partir de este semestre, una decisión que profundiza el acercamiento entre Managua y Beijing y añade una dimensión militar a una alianza que en menos de cinco años se ha expandido hacia el comercio, la infraestructura, la tecnología, la seguridad y la cooperación policial.

La medida coincide con el avance de proyectos estratégicos impulsados por empresas chinas, entre ellos la modernización del aeropuerto de Punta Huete y obras en el puerto de Corinto, dos instalaciones que analistas consideran de potencial interés militar por su cercanía con Estados Unidos.

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La autorización quedó establecida en el Decreto Presidencial 05-2026, publicado en La Gaceta en mayo pasado y posteriormente ratificado por la Asamblea Nacional, mediante el cual el Ejecutivo autorizó el ingreso de “efectivos militares, naves y aeronaves” de varios países durante el segundo semestre de 2026 para participar en ejercicios conjuntos, intercambios de experiencias y misiones de asistencia humanitaria.

Aunque el decreto también incluye a Rusia, Estados Unidos, México, Cuba, Venezuela y a los ejércitos de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas, la presencia china constituye el elemento novedoso.

Desde que Nicaragua restableció relaciones diplomáticas con Beijing en diciembre de 2021, ambos gobiernos han fortalecido rápidamente su cooperación política y económica, pero nunca se había autorizado oficialmente el ingreso de militares chinos al territorio nicaragüense.

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El general Julio César Avilés, jefe del Ejército de Nicaragua (derecha), saluda al Capitán General Liu Zhenlì del Ejército Popular de Liberación durante una visita que realizó a China en noviembre de 2023 (Foto Ejército de Nicaragua)

El decreto tampoco aclara cuántos efectivos llegarán al país, qué unidades participarán, cuáles serán las actividades específicas, qué tipo de aeronaves o embarcaciones utilizarán ni en qué lugares se desarrollarán los ejercicios. Esa ausencia de información ha despertado interrogantes entre especialistas en seguridad y defensa sobre el verdadero alcance de la cooperación.

El politólogo y exsecretario general del Ministerio de Defensa, Félix Maradiaga, declaró a La Prensa que la autorización representa un hecho “grave, opaco y peligroso”, debido a que el Gobierno mantiene bajo reserva aspectos fundamentales relacionados con la presencia de tropas extranjeras en territorio nacional.

Para Robert Evan Ellis, profesor investigador de Estudios Latinoamericanos del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, el ingreso autorizado marca un cambio cualitativo dentro de la relación bilateral.

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“Hasta donde sé, esta es la primera vez que miembros del Ejército chino llegan a Nicaragua, más allá de los enlaces militares que ya existían y de algunas visitas de carácter amistoso. Por supuesto, soldados y policías nicaragüenses sí han viajado a China para recibir capacitación y participar en programas de formación e investigación", afirmó Ellis.

El especialista considera que la decisión refleja el creciente nivel de confianza entre ambos gobiernos y el cálculo político del régimen sandinista frente a Washington.

“Para mí, esta decisión demuestra la confianza, o al menos la percepción del régimen de Ortega y Murillo, de que ya no tiene nada que perder al profundizar este tipo de presencia, que seguramente será vista por Washington como una provocación y una amenaza. Ocurre de la misma manera en que el régimen se involucró recientemente en los funerales del líder iraní“, señaló.

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El 10 de diciembre de 2021, Nicaragua rompió relaciones con Taiwán y reconoció nuevamente a la República Popular China como el único gobierno legítimo chino. La decisión puso fin a más de tres décadas de vínculos diplomáticos con Taipéi y alineó a Managua con uno de los principales objetivos estratégicos de la política exterior de Xi Jinping: reducir el número de gobiernos que reconocen a Taiwán.

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China avitualla a la Policía de Nicaragua con equipo destinado a la represión (Foto Policía Nacional de Nicaragua)

Apenas semanas después, Nicaragua se incorporó a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el megaproyecto global con el que Beijing financia infraestructura y amplía su influencia económica y política alrededor del mundo.

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Posteriormente ambos países negociaron un Tratado de Libre Comercio, vigente desde enero de 2024, y elevaron su relación al nivel de “asociación estratégica“, una categoría reservada por China para gobiernos considerados socios políticos de largo plazo.

Desde entonces, la cooperación dejó de limitarse al ámbito económico. Las inversiones comenzaron a extenderse hacia sectores considerados estratégicos, como telecomunicaciones, transporte, energía, infraestructura, vigilancia tecnológica, capacitación policial y cooperación militar.

Uno de los ejemplos más visibles es precisamente el aeropuerto de Punta Huete, ubicado a unos 60 kilómetros al noreste de Managua.

La pista fue construida durante la década de 1980, en plena Guerra Fría, con apoyo de la entonces Unión Soviética y de Cuba. Oficialmente fue presentada como un aeropuerto internacional alterno para Managua, pero desde su origen despertó preocupación en Washington porque sus dimensiones permitían recibir aeronaves militares de gran tamaño, incluidos los cazas MiG que el Gobierno sandinista buscaba incorporar a la Fuerza Aérea.

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La pista principal supera los cuatro kilómetros de longitud, una extensión superior incluso a la de muchos aeropuertos comerciales internacionales. Durante los años ochenta, funcionarios estadounidenses sostuvieron que esas características respondían a necesidades militares y no civiles, mientras el Gobierno sandinista defendía que se trataba únicamente de una infraestructura destinada al desarrollo económico del país.

El colapso de la Unión Soviética y el fin de la guerra en Nicaragua dejaron el proyecto prácticamente abandonado durante más de tres décadas.

Sin embargo, desde 2024 empresas chinas iniciaron trabajos de rehabilitación y modernización de las instalaciones, incluyendo mejoras en la pista y otras áreas operativas.

Oficialmente las obras buscan fortalecer la infraestructura aeroportuaria nacional, pero diversos analistas consideran que la recuperación de una instalación con esas características adquiere un significado diferente cuando coincide con el fortalecimiento de la cooperación militar entre ambos países.

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Una proyección del aeropuerto de Punta Huete, una instalación militar construida en los años 80 para recibir aviones caza soviéticos y que ahora esta siendo rehabilitada por China (Imagen ilustrativa)

Ellis considera que el valor estratégico de Punta Huete trasciende la infraestructura aeroportuaria. “Para China el acceso militar a Nicaragua representa un importante beneficio estratégico por su cercanía con Estados Unidos. Uno puede imaginar que, con acceso a aeropuertos como Punta Huete, que actualmente está siendo mejorado, y a puertos como Corinto, donde también se realizan obras de modernización comercial, China podría obtener capacidades logísticas de valor militar”, explicó.

Según el investigador, el interés no radica necesariamente en establecer una base militar permanente, sino en desarrollar facilidades logísticas que puedan utilizarse en diferentes escenarios.

“Ese acceso le permitiría mover fuerzas entre las costas del Atlántico y del Pacífico cuando lo considerara necesario, abastecer a su fuerza naval y proyectar capacidades para amenazar a Estados Unidos desde el sur. Incluso podría afectar el tránsito de buques estadounidenses por el Caribe y, en un escenario de conflicto, influir sobre las rutas marítimas que pasan por el Canal de Panamá y el Pacífico“, sostuvo.

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La advertencia coincide con la estrategia internacional desarrollada por China durante las dos últimas décadas, basada menos en el establecimiento de bases militares tradicionales y más en la construcción de una red de infraestructura dual, es decir, instalaciones civiles con potencial utilización logística o militar cuando las circunstancias lo requieran.

La evolución de esa estrategia se explica, en parte, por la transformación que ha experimentado el Ejército Popular de Liberación (EPL), la institución militar de la República Popular China.

Con cerca de dos millones de efectivos en servicio activo, el EPL es la mayor fuerza militar permanente del mundo y una de las más avanzadas tecnológicamente. Durante décadas estuvo orientado casi exclusivamente a la defensa territorial y a la protección del Partido Comunista Chino. Sin embargo, bajo el liderazgo de Xi Jinping emprendió una profunda modernización destinada a convertirlo en una fuerza capaz de operar muy lejos de sus fronteras.

Esa transformación ha implicado la renovación de prácticamente todas sus ramas. Además de las fuerzas terrestres, el EPL cuenta con una marina que hoy disputa con Estados Unidos el liderazgo mundial en número de buques de guerra, una fuerza aérea equipada con cazas de quinta generación, la Fuerza de Cohetes, responsable de su arsenal convencional y nuclear, y la Fuerza de Apoyo Estratégico, dedicada a operaciones espaciales, cibernéticas y de guerra electrónica.

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El régimen de Nicaragua autorizó el ingreso de tropas chinas a Nicaragua sin establecer un número, lo que despertó las alarmas de los expertos (Foto archivo)

En los últimos años China también ha fortalecido su capacidad anfibia, indispensable para un eventual conflicto sobre Taiwán, al mismo tiempo que amplía su presencia naval en el océano Índico, África, Medio Oriente y el Pacífico.

La expansión internacional del EPL no ha seguido el modelo tradicional de Estados Unidos o de las antiguas potencias coloniales, basado en una extensa red de bases militares permanentes.

Beijing ha preferido consolidar una infraestructura logística de apoyo mediante acuerdos portuarios, proyectos aeroportuarios, cooperación militar, entrenamiento de oficiales, ventas de armamento y construcción de instalaciones con potencial uso dual, es decir, civil y militar.

China mantiene programas permanentes de formación para oficiales latinoamericanos en sus academias militares, realiza intercambios con ministerios de Defensa, participa en ejercicios de asistencia humanitaria y se ha convertido en uno de los principales proveedores de equipamiento para varios ejércitos de la región.

Entre los casos más conocidos figura la estación espacial de espacio profundo instalada en Neuquén, Argentina, administrada por la Agencia China de Lanzamiento y Control de Satélites.

Aunque oficialmente cumple funciones científicas, el acuerdo que permitió su construcción ha sido objeto de cuestionamientos en Occidente por el posible uso dual de sus capacidades tecnológicas.

China también ha incrementado su presencia en puertos estratégicos de Sudamérica mediante inversiones en Perú, Brasil y otros países, mientras empresas estatales participan en proyectos ferroviarios, energéticos y de telecomunicaciones que diversos centros de estudios occidentales consideran parte de una estrategia global para asegurar corredores logísticos.

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El jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés, saluda a la tripulación del buque hospital “Arca de la Ruta de la Seda”, de China a su paso por el puerto de Corinto, Chinandega, en noviembre de 2025 (Foto Ejército de Nicaragua)

En Centroamérica, sin embargo, Nicaragua constituye el caso más avanzado de acercamiento político y estratégico.

Desde la ruptura con Taiwán en diciembre de 2021, prácticamente todas las áreas sensibles del Estado nicaragüense han comenzado a desarrollar vínculos con instituciones chinas.

Uno de esos ámbitos corresponde a la cooperación policial. De acuerdo con un estudio elaborado por Robert Evan Ellis para Expediente Abierto, la República Popular China financia desde al menos 2023 programas de capacitación dirigidos a miembros de la Policía Nacional.

El propio primer comisionado Francisco Díaz informó que Nicaragua envía anualmente alrededor de 400 policías a China para recibir entrenamiento, mientras otros 500 son capacitados en Rusia.

Los programas abarcan intercambio académico, cursos de investigación criminal, seguridad pública y otras áreas cuya información específica no ha sido divulgada por las autoridades nicaragüenses.

En junio de 2023 el Gobierno chino donó a la Policía Nacional cascos, escudos, chalecos antibalas, bastones, guantes y otros equipos utilizados para el control de disturbios y operaciones de orden público.

La cooperación también se ha extendido al Ejército de Nicaragua. En mayo de 2025 la copresidenta Rosario Murillo anunció la firma de un contrato con Poly Technologies, una empresa perteneciente al conglomerado estatal China Poly Group Corporation, para suministrar equipamiento militar al Ejército nicaragüense.

Rosario Murillo Nicaragua
Rosario Murillo (Créditos: Moises Urbina)

La funcionaria no informó qué tipo de material sería adquirido, cuánto dinero implicaba la operación ni cuáles serían los plazos de entrega.

Poly Technologies es uno de los principales exportadores de material de defensa de China y comercializa vehículos blindados, radares, sistemas de vigilancia, armamento, equipos de comunicaciones, drones, sistemas electrónicos y tecnología militar en distintos mercados internacionales.

En junio de 2024 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Poly Technologies por facilitar el suministro de componentes de doble uso a empresas vinculadas con la industria militar rusa, en el contexto de las sanciones derivadas de la invasión de Ucrania.

Hasta ahora el Gobierno nicaragüense no ha divulgado si el contrato comprende armamento, vehículos militares, sistemas de comunicaciones, tecnología de vigilancia, radares, equipos logísticos o cualquier otro tipo de material.

Ese mismo nivel de opacidad rodea la autorización para el ingreso de militares chinos. El decreto únicamente menciona que podrán ingresar “efectivos militares, naves y aeronaves” para desarrollar ejercicios militares, intercambios y misiones humanitarias durante el segundo semestre de 2026, sin precisar unidades participantes, cronogramas, cantidad de personal ni los lugares donde tendrán lugar las actividades.

Para el especialista en seguridad Javier Meléndez, esa falta de precisión puede responder a una decisión deliberada de mantener abierta la posibilidad de ampliar la cooperación conforme evolucionen las necesidades de ambos gobiernos.

“Donde realmente hay que poner atención es en otras dimensiones de la relación, relacionadas con transferencia tecnológica, infraestructura estratégica, telecomunicaciones, sistemas de vigilancia, intercambio institucional y exportación de prácticas de control estatal. Es ahí donde China ha mostrado interés y operaciones”, señaló.

Ellis, por su parte, considera que el aeropuerto de Punta Huete y el puerto de Corinto forman parte de una infraestructura cuya utilidad trasciende las actividades comerciales anunciadas oficialmente.

“La posibilidad de que China utilice la costa caribeña de Nicaragua con esos fines representa una nueva dimensión de amenaza estratégica para Estados Unidos. Esa preocupación es consistente con lo que ha dicho el secretario Marco Rubio al referirse a Cuba: que resulta inaceptable permitir que un régimen autoritario, tan cercano a Estados Unidos, sirva de anfitrión para fuerzas militares de un adversario estratégico. Creo que ese mismo razonamiento también aplica a Nicaragua”, afirmó Ellis.

El especialista matiza, sin embargo, que ese escenario no supone necesariamente una reacción inmediata de Washington.

“Sin embargo, nada de esto implica necesariamente una respuesta inmediata de la administración Trump, ni permite anticipar cuándo o cómo podría decidir convertir esta situación en una prioridad. En mi opinión, todavía es incierto cuál será la reacción de Washington frente a esta amenaza emergente en Nicaragua“, concluyó.