Las aguas del gran río europeo han retrocedido tanto que han revelado huesos excepcionalmente conservados de un mamut lanudo, un descubrimiento que ya despierta el interés de los científicos.

Hallan restos de un mamut en el lecho seco del Danubio tras la histórica bajada del río en Bulgaria
Hallan restos de un mamut en el lecho seco del Danubio tras la histórica bajada del río en Bulgaria. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez

Christian Pérez

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Christian Pérez

Redactor especializado en divulgación científica e histórica

Creado: 9.08.2026 | 11:20

Actualizado: 9.08.2026 | 11:20

Durante siglos, el Danubio ha sido testigo del paso de imperios, guerras y civilizaciones. Ahora, en pleno episodio de sequía extrema, el segundo río más largo de Europa vuelve a sorprender, aunque esta vez por un motivo mucho más remoto. El descenso histórico del nivel del agua ha permitido localizar los restos de un mamut lanudo en la ribera búlgara, una aparición tan inesperada como valiosa para los investigadores.

El hallazgo se produjo cerca de la localidad de Ryahovo, en la región de Ruse, al noreste de Bulgaria. Lo curioso es que no fueron los arqueólogos quienes dieron con los primeros huesos, sino un vecino que paseaba por una zona del cauce que normalmente permanece cubierta por el agua. Tras el aviso, especialistas del Museo Regional de Historia acudieron rápidamente para recuperar los restos antes de que la exposición al aire pudiera deteriorarlos.

Lo que parecía un hallazgo aislado comenzó a adquirir una dimensión mucho mayor a medida que avanzaban los trabajos. Entre los primeros elementos identificados aparecieron una mandíbula, fragmentos de colmillos, parte de un omóplato y un fémur prácticamente completo en su articulación. Lo más llamativo es que todos los restos se encontraban concentrados en un espacio reducido, lo que hace pensar que pertenecieron al mismo animal.

Esta circunstancia convierte el descubrimiento en una oportunidad poco habitual. En muchas ocasiones, los restos de mamuts aparecen dispersos por la acción del agua, las corrientes o la erosión. En este caso, sin embargo, la conservación del conjunto permitirá estudiar con mayor precisión cómo murió el animal y qué ocurrió con su cuerpo antes de quedar enterrado durante miles de años bajo sedimentos del río.

Un joven mamut que vivió durante la Edad de Hielo

Los primeros análisis apuntan a que los huesos pertenecieron a un mamut lanudo (Mammuthus primigenius), una de las especies más emblemáticas de la última glaciación. Los especialistas consideran además que el ejemplar no había alcanzado la edad adulta cuando murió.

El tono oscuro que presentan los huesos también ofrece pistas importantes. Según explican los investigadores, esa coloración podría indicar que el cadáver permaneció durante mucho tiempo en un ambiente pantanoso o muy húmedo antes de quedar completamente cubierto por los sedimentos. Precisamente esa combinación de barro y agua habría contribuido a su excelente estado de conservación.

Aunque los mamuts son uno de los animales prehistóricos más conocidos, cada nuevo descubrimiento continúa aportando información relevante. La mayoría de los restos recuperados hasta ahora corresponden a piezas aisladas, mientras que encontrar varios huesos pertenecientes al mismo individuo facilita reconstruir aspectos de su anatomía, crecimiento e incluso algunas características del ecosistema donde vivió.

Durante decenas de miles de años, estos gigantes de pelo espeso recorrieron buena parte de Europa, Asia y Norteamérica adaptados a un clima extremadamente frío. Su gruesa capa de pelo, su abundante grasa subcutánea y sus enormes colmillos curvados les permitían sobrevivir en las durísimas condiciones de la Edad de Hielo.

El nivel del agua del Danubio ha descendido hasta mínimos históricos, dejando al descubierto amplias zonas del lecho del río
El nivel del agua del Danubio ha descendido hasta mínimos históricos, dejando al descubierto amplias zonas del lecho del río

Lo más llamativo del hallazgo es que los huesos aparecieron concentrados en un mismo punto, algo poco habitual en este tipo de descubrimientos y que indica que todos pertenecían al mismo animal.

Un animal que compartió territorio con los primeros humanos

Los mamuts no vivieron aislados. Durante miles de años coexistieron con distintas especies humanas, que aprendieron a aprovechar prácticamente todas las partes de estos enormes herbívoros.

La carne constituía una fuente fundamental de alimento para grupos de cazadores-recolectores, mientras que los colmillos servían para fabricar herramientas, armas e incluso elementos decorativos. Los huesos, por su parte, también se utilizaban para levantar refugios en regiones donde apenas existían árboles disponibles.

Esa estrecha relación entre humanos y mamuts ha convertido a estos animales en protagonistas de numerosos yacimientos paleolíticos repartidos por Europa. Sin embargo, todavía existe debate sobre las causas exactas de su desaparición.

La mayoría de los investigadores considera que su extinción fue consecuencia de una combinación de factores: el calentamiento del clima tras el final de la última glaciación redujo progresivamente las grandes estepas donde encontraban alimento, mientras que la presión ejercida por la caza humana pudo acelerar el declive de unas poblaciones ya muy debilitadas. Los últimos grupos supervivientes desaparecieron hace aproximadamente 4.000 años.

Los restos hallados en el Danubio se suman a otros descubrimientos de mamuts lanudos realizados en Europa durante las últimas décadas
Los restos hallados en el Danubio se suman a otros descubrimientos de mamuts lanudos realizados en Europa durante las últimas décadas

Los mamuts convivieron durante miles de años con los primeros seres humanos, que aprovechaban su carne como alimento y utilizaban sus colmillos y huesos para fabricar herramientas y refugios.

La sequía del Danubio sigue revelando sorpresas bajo el agua

El descubrimiento no puede entenderse sin el contexto climático que atraviesa Europa este verano. Las escasas precipitaciones acumuladas durante meses y las sucesivas olas de calor han provocado que numerosos tramos del Danubio registren niveles de agua excepcionalmente bajos.

A lo largo de su recorrido, el río ha dejado al descubierto bancos de arena, formaciones rocosas e incluso restos históricos que normalmente permanecen ocultos bajo el agua. En otros países ribereños también han reaparecido antiguos pecios e infraestructuras que llevaban décadas o incluso siglos sumergidos.

En Bulgaria, la bajada del caudal ha abierto una oportunidad inesperada para la paleontología. Los responsables del museo consideran que el lugar donde apareció el mamut podría ocultar más restos fósiles, por lo que ya preparan nuevas campañas de prospección cuando las condiciones del río lo permitan.

Los investigadores trabajarán con especial cuidado durante las próximas semanas. Una vez extraídos, los huesos deben estabilizarse y someterse a un complejo proceso de conservación, ya que los fósiles que han permanecido miles de años saturados de agua pueden deteriorarse rápidamente al entrar en contacto con el aire.

Las aguas del Danubio han retrocedido hasta alcanzar un mínimo sin precedentes, revelando partes del fondo del río que permanecían ocultas
Las aguas del Danubio han retrocedido hasta alcanzar un mínimo sin precedentes, revelando partes del fondo del río que permanecían ocultas. Foto: Istock/Christian Pérez

Los investigadores trabajarán con rapidez, ya que los huesos que han permanecido sumergidos durante miles de años pueden deteriorarse rápidamente al entrar en contacto con el aire.

Un descubrimiento que puede ampliar el mapa de la fauna prehistórica europea

Más allá del impacto visual que produce encontrar los huesos de un mamut emergiendo del cauce de uno de los grandes ríos europeos, los científicos destacan el valor científico del hallazgo. La localización exacta, la posición de los restos y el entorno sedimentario permitirán reconstruir cómo era esta zona durante la última glaciación.

Cada fósil aporta información sobre los cambios climáticos que experimentó Europa al final del Pleistoceno. Analizar estos restos permitirá conocer mejor qué animales habitaban el valle del Danubio, cómo evolucionaban sus ecosistemas y qué transformaciones sufrió el paisaje conforme desaparecieron los grandes hielos.

Si las próximas excavaciones confirman la existencia de más huesos enterrados en el mismo lugar, Bulgaria podría incorporar uno de los conjuntos de mamut mejor conservados encontrados en los últimos años en la región. Un hallazgo que demuestra que, incluso en lugares ampliamente conocidos, todavía quedan capítulos enteros de la prehistoria esperando a salir a la luz.