
En los Prealpes suizos, la búsqueda de nidos de quebrantahuesos se ha convertido en una tarea clave para proteger a nuevas parejas reproductoras. Por otro lado, en Linthal, en el cantón de Glaris, las autoridades liberaron a un joven ejemplar recuperado.
Según informó Reporterre, la localización de sitios de nidificación resulta decisiva para evitar perturbaciones humanas durante el período de reproducción, que va de diciembre a junio. Esa búsqueda se sitúa en la sierra de Vaud.
Célestin Luisier, coordinador en la Suiza francófona de la Fundación del Quebrantahuesos (FPG), recorrió durante horas zonas nevadas con raquetas y prismáticos para confirmar si una pareja joven observada en octubre había construido un refugio en una pared rocosa del macizo.
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El objetivo de esas patrullas consiste en detectar a tiempo cualquier lugar de nidificación. Si aparece un nido, la FPG puede advertir a actores locales para reducir molestias en una etapa crítica para la especie.
Entre los riesgos figuran los sobrevuelos de helicópteros, la presencia de parapentistas y los trabajos de tala en áreas cercanas. Luisier comparó ese trabajo con buscar una pluma en la pared de un acantilado.
Durante una de esas jornadas, el ornitólogo observó una cavidad protegida por un saliente y creyó distinguir ramas y un rastro amarillento a 4 kilómetros de distancia, datos que alimentaron la posibilidad de un hallazgo.
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El indicio perdió fuerza horas después cuando la luz solar alcanzó la cavidad; el especialista concluyó que lo que parecían ramas eran piedras y descartó la existencia de un lugar de cría en ese punto.

La dificultad para ubicar los refugios responde también al comportamiento del ave. Aunque los adultos pueden verse en vuelo con cierta facilidad, cerca del refugio actúan con mucha discreción.
“Se puede ver a los adultos volando a lo largo de una cara sur durante años y no ser capaz de encontrar su nido, situado detrás, en la cara norte, porque regresan a él con infinito cuidado”, explicó el coordinador. Ese sigilo busca reducir amenazas para huevos y crías.
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Los quebrantahuesos adultos no tienen depredadores directos, pero sí existen peligros para los ejemplares más jóvenes.
Uno de ellos es el cuervo común, que también ocupa los acantilados y que puede aprovechar cualquier ausencia breve de los padres para atacar el contenido del lugar de cría.

En el cantón de Vaud, donde desde hace años se sospecha la nidificación de ejemplares sin confirmación oficial, Luisier deberá continuar con patrullas durante toda la primavera para intentar localizar el primer nido detectado en el territorio.
La tasa de fracaso en la nidificación es mayor en la Suiza francófona que en el cantón de los Grisones, en el este del país. La diferencia se explica por una menor densidad de población en esa región oriental, que ofrece mayor tranquilidad a las aves.
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Más hacia el oeste, la presencia humana causa más interrupciones durante la incubación. Entre los problemas señalados aparece la cercanía de fotógrafos y videógrafos. El coordinador advirtió que la toma de imágenes debe hacerse sin poner en riesgo a la especie.
“En Ticino, se dio un caso de un primer intento de anidación que fracasó porque los fotógrafos se apostaron a 40 metros del nido durante todo el período de incubación”, explicó Luisier.

La Fundación del Quebrantahuesos recomienda no acercarse a menos de 500 metros de un nido ocupado, una distancia que busca evitar la huida de los adultos y la exposición de huevos o polluelos. Esa medida se suma a otras estrategias de conservación desplegadas en el país.
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SWI swissinfo.ch informó que un joven quebrantahuesos llamado Lepontino II fue liberado en Linthal por la fundación Pro Bartgeier y la guardia de fauna cantonal de Glaris. El ave había sido capturada el 1 de abril tras aparecer muy debilitada y con graves trastornos de equilibrio y coordinación.
El ejemplar fue trasladado al hospital veterinario de Zúrich, donde los estudios detectaron niveles elevados de plomo en sangre. Sin embargo, esos valores no bastaban por sí solos para explicar el cuadro clínico.
Las autoridades estiman que esa carga pudo reducir la capacidad de reacción del ejemplar y favorecer una colisión, con la posibilidad de un traumatismo craneal.
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Después de recibir cuidados en la estación de fauna silvestre del parque natural y zoológico de Goldau, en el cantón de Schwyz, el macho logró regresar a la vida silvestre.
El artículo recordó que el ave rapaz había desaparecido de todo el arco alpino a comienzos del siglo XX y que el proyecto internacional de reintroducción comenzó en la década de 1980, con la participación de Suiza desde 1991.
Actualmente existen 98 territorios con parejas reproductoras en los Alpes, de los cuales 35 se encuentran en el país.
Para preservar la diversidad genética, continúan las liberaciones de ejemplares jóvenes nacidos en programas de cría. En la naturaleza, esta especie se alimenta sobre todo de huesos y suele sacar adelante una sola cría por año.
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