Incluso en ciudades donde los niveles locales de contaminación se situaban por debajo del límite de exposición diaria recomendado por la Organización Mundial de la Salud, un nuevo estudio ha constatado que una mala calidad del aire puede provocar síntomas respiratorios con niveles de exposición más bajos de lo que se creía.
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Esto se debe a que el sistema respiratorio humano es extremadamente sensible a las variaciones a corto plazo de las partículas finas en suspensión, incluso en entornos urbanos relativamente limpios.
Investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, de la Universidad Tsinghua, en China, y de la empresa de tecnología del sueño Sleep Cycle observaron que, cuando los niveles de contaminación aumentaban en diez microgramos de partículas por metro cúbico (μg/m³), los episodios de tos se incrementaban un 2,4% en los cinco días siguientes.
Analizaron los sonidos de tos de alrededor de 100.000 usuarios de la aplicación Sleep Cycle en 32 ciudades de 12 países durante 500 días.
"Esto sugiere que quizá no exista un umbral seguro de exposición a la contaminación atmosférica, aunque nuestra investigación es puramente observacional", señaló Cecilia Mascolo, que dirigió el estudio en Cambridge.
"En cualquier caso, la gente puede plantearse cómo reducir su propia exposición a la contaminación del aire, por ejemplo utilizando mascarillas o filtros de aire".
Además de la irritación respiratoria inmediata, la tos nocturna también interrumpe el sueño, lo que podría vincular la exposición aguda a la contaminación del aire con consecuencias sistémicas más amplias, entre ellas disfunciones cardiometabólicas, deterioro del rendimiento cognitivo y riesgos neurodegenerativos asociados a un descanso de mala calidad.
Los investigadores analizaron también el caso de Los Ángeles en 2025, cuando la ciudad sufrió su peor temporada de incendios forestales en años. Constataron que un aumento de diez microgramos por metro cúbico en la concentración de partículas provocó un repunte del 10% en la tos nocturna, lo que sugiere que los episodios extremos de contaminación del aire desencadenan picos inmediatos y desproporcionadamente altos de síntomas respiratorios agudos.
Los investigadores tuvieron en cuenta además factores externos que podían contribuir a un aumento de los niveles de tos, como las condiciones meteorológicas o la incidencia de la gripe, pero el patrón asociado a la contaminación atmosférica se mantenía.
¿Cuáles son los niveles de calidad del aire en Europa?
En las 13 ciudades europeas incluidas en el estudio, las concentraciones medias diarias de partículas finas en suspensión oscilaron entre un mínimo de 5,47 μg/m³ en Uppsala, Suecia, y un máximo de 14,70 μg/m³ en Bérgamo, Italia.
El nivel medio en las 13 ciudades europeas se situó en torno a 10,58 μg/m³. La Organización Mundial de la Salud recomienda que la exposición diaria no supere los 15 μg/m³ en un promedio de 24 horas más de tres a cuatro días al año.
En conjunto, las ciudades europeas del estudio registraron niveles de contaminación de base bajos o moderados en comparación con las urbes más contaminadas del conjunto global de datos, como Pekín, con 40,97 μg/m³, o Shanghái, con 33,48 μg/m³.
Consecuencias más amplias para la salud
Más allá de la molestia de la tos y el dolor de garganta, estos síntomas pueden ser indicio de afecciones latentes, advirtieron los autores.
"Todo el mundo tose de vez en cuando, pero la tos, sea puntual o más persistente, es un signo de irritación o inflamación en los pulmones", explicó el autor principal, Tong Xia, de la Universidad Tsinghua. "Una tos puede indicar algo que todavía no se ha cronificado, pero que podría hacerlo en el futuro".