Utilizar tapones para los oídos para dormir ajenos al ruido externo es una medida recurrente, sobre todo en verano, por los viajes y por las ventanas abiertas que dejan entrar el jaleo de las obras en ciudades y pueblos o la intensa vida nocturna en las calles, sin contar con los ronquidos de quien duerme al lado. Pero hay que saber cómo usar de forma segura a estos aliados nocturnos.
Los tapones pueden ser “una medida útil y, usados correctamente, generalmente segura”, indica a EFE Salud la doctora María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).
Aunque, precisa: “En principio, es mejor no tener que utilizar los tapones para los oídos, no están exentos de inconvenientes, pero el descanso es fundamental, es fundamental dormir”.
¿Qué ocurre si utilizamos mal los tapones para los oídos?
La otorrinolaringóloga incide en que un uso continuado de los tapones para los oídos, especialmente si se introducen profundamente o no se mantienen adecuadamente, puede favorecer:
- Irritaciones del conducto auditivo.
- Pequeñas lesiones de la piel.
- Acumulación de cerumen, empujando y condensando dicho cerumen a la profundidad del conducto, cerca del tímpano.
- En determinadas circunstancias, otitis externa.
También advierte de que un aislamiento excesivo puede dificultar percibir sonidos importantes durante la noche, como una alarma, un detector de humo o el llanto de un niño.

Así se utilizan con seguridad
La doctora explica que lo fundamental es que el tapón sea adecuado al tamaño y anatomía del oído, que resulte cómodo.
“No debe introducirse de manera excesiva ni producir dolor o sensación de presión”, puntualiza.
Pero, además, “hay que manipularlo siempre con las manos limpias, mantener limpios los modelos reutilizables y sustituir los desechables con la frecuencia indicada”.
En los casos en los que aparezca dolor, picor persistente, secreción, sensación de oído taponado o disminución de audición, “conviene suspender su utilización y consultar con un profesional”, avisa.
Además, las personas con problemas previos del oído, perforaciones timpánicas, otitis recurrentes o determinadas intervenciones quirúrgicas deberían consultar antes de utilizarlos habitualmente ya que en ellas pueden ser especialmente perjudiciales.
De silicona, cera o espuma de poliuretano…¿Son igual de eficaces?
La especialista asegura que la eficacia de los tapones depende tanto del material como del diseño, del grado de atenuación certificado y, sobre todo, de que el tapón ajuste correctamente.
Y explica:
- Los de espuma de poliuretano se comprimen antes de introducirlos y posteriormente se expanden dentro del conducto. Pueden proporcionar niveles elevados de atenuación si están correctamente colocados. Son tapones desechables y lo ideal para el oído, por higiene, sería desecharlos cada día.
- Los de cera no los recomendamos, no son higiénicos, algunos llevan algodón y sueltan residuos.
- Lo más recomendable son moldes de silicona a medida, blandos, que proporcionen la atenuación suficiente, diseñados con oclusión y profundidad no molesta y que se puedan limpiar. Deben tener la atenuación necesaria, no total que te aísle del exterior.
“El mejor tapón es aquel que proporciona la atenuación necesaria, se adapta correctamente y puede utilizarse durante varias horas sin provocar molestias”, resume.
La importancia de ajustar el tamaño a cada oído
La doctora María José Lavilla explica que ajustar el tamaño del tapón a cada oído es fundamental.
“Un tapón demasiado pequeño puede no sellar adecuadamente y perder gran parte de su capacidad de atenuación; uno demasiado grande puede producir presión, dolor o irritación. Además, no todas las personas tienen exactamente el mismo tamaño de conducto auditivo en ambos oídos”, señala.
Existen tapones de diferentes tamaños y también protectores hechos a medida.
No olvidar limpiar los tapones para los oídos
No se trata de ponerse los tapones al ir a dormir y olvidarse de ellos al despertar. La higiene y el mantenimiento es “un aspecto esencial, especialmente cuando se utilizan todas las noches”, señala la doctora quien precisa:
- Los reutilizables deben limpiarse siguiendo las indicaciones del fabricante y estar completamente secos antes de volver a colocarlos.
- Los tapones de espuma que están concebidos como desechables deben sustituirse periódicamente y no prolongar su utilización cuando están sucios, deformados o han perdido sus propiedades.
- Los tapones a medida de silicona se limpian con agua fría y un trapito de algodón.
Y otra cuestión básica: “Es importante no compartir los tapones entre personas”.
¿Cuánto ruido pueden amortiguar?
La especialista indica que la atenuación depende del tamaño y la profundidad del tapón.
“Si necesitamos amortiguar bastante y usarlos todos los días, quizá los de espuma no atenúen suficientemente” y sea más conveniente “hacer moldes de silicona blanda a medida, blandos, con materiales que no irriten y confortables para que no se nos claven al dormir de lado”.
Y precisa: “Si queremos que amortigüen muchos decibelios hay que insertarlos muy profundo. Cuanto más oclusivos y más profundos más atenúan, pero generan más incomodidad y eso puede no ser bueno ni cómodo para el conducto auditivo. Así que hay que balancear entre que amortigüen pero sin molestar o dañar aunque no bloqueemos todo el ruido”.
Según María José Lavilla, “generalmente se atenúa entre 15-20 decibelios, se puede atenuar más, pero como hemos dicho, ocluyendo e insertando en profundidad”.
En Europa, se encuentran tapones con el etiquetado SNR —Single Number Rating—, expresado en decibelios, que permite comparar de forma estandarizada la capacidad de atenuación de distintos protectores auditivos.

¿Se pueden utilizar tapones para dormir en niños?
La doctora se muestra más prudente: «No recomendaría trasladar automáticamente al niño las recomendaciones para adultos, especialmente en niños pequeños».
Y explica que el conducto del niño es más pequeño y la piel mas frágil por lo que «existe el riesgo de que el tapón se desprenda o sea manipulado por el niño. Además, dependiendo de la edad, puede existir riesgo de ingestión, aspiración o introducción excesiva en el conducto auditivo».
La otorrinolaringóloga considera que, si un niño necesita protección frente al ruido de manera habitual, es preferible consultar con el pediatra, otorrinolaringólogo o profesional de audiología sobre la solución más apropiada.
«En determinadas situaciones, los protectores externos tipo orejera pueden ser una alternativa más adecuada que introducir un dispositivo en el conducto. Además el tamaño del conducto del niño es cambiante hasta los 7-8 años por el crecimiento», señala.
Hay padres que utilizan estos tapones para proteger a sus hijos en eventos donde los decibelios son elevados, como un concierto o una competición deportiva.

¿Son los mismos tapones para los oídos que se utilizan en el agua?
Según la doctora, los tapones que se utilizan para que el agua de las piscinas o del mar no se introduzca en los oídos no son iguales que los utilizados contra el ruido, el objetivo es diferente: «Que un tapón sea eficaz frente al agua no significa necesariamente que proporcione una buena protección acústica, y viceversa».
«Un tapón para dormir frente al ruido está diseñado fundamentalmente para conseguir atenuación acústica y comodidad durante varias horas. Aunque la atenuación no sea completa», señala.
Por su parte, «los tapones destinados al baño o la natación buscan principalmente cierre lo más hermético posible para evitar la entrada de agua en el conducto auditivo».
El diseño y los materiales pueden ser diferentes y por eso «es preferible utilizar cada producto para la finalidad para la que ha sido diseñado y seguir las indicaciones del fabricante», insiste.
María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de SEORL-CCC, concluye: «Los tapones pueden ser buenos aliados frente al ruido nocturno, pero deben ser cómodos, estar bien ajustados y mantenerse correctamente; no se trata de introducir cualquier tapón en el oído todas las noches».