La vicepresidenta publicó tuits contra Javier Milei. Ya salió de la fase de diferenciación y pasó a la fase del daño. Nada más peligroso que un ser humano despechado.

Jonatan Viale

31 de julio 2026, 20:46hs

Cristina Kirchner, Javier Milei y Victoria Villarruel, el día de la asunción del gobierno libertario. (Foto: Juan Pablo Cháves / TN)

Cristina Kirchner, Javier Milei y Victoria Villarruel, el día de la asunción del gobierno libertario. (Foto: Juan Pablo Cháves / TN)

Oscar Parrilli, el hombre de confianza de la expresidenta condenada, dijo que Cristina tiene que ser candidata y presidenta el año que viene.

Les cuesta horrores entender que la gente ya se cansó. ¿Cuánto tiempo más puede estar la misma persona atornillada al poder?

Pensemos en casos donde la gente se cansó de liderazgos exitosos.

El kirchnerismo gobernó la Argentina 16 de los últimos 23 años. ¿Qué pretende? Llegar al 2031 habiendo gobernado 20 de los últimos 28 años. Una vida.

¿Por qué se cansa la gente? Porque los líderes van perdiendo los incentivos para hacer las cosas bien y van adquiriendo todos los vicios de la política: choferes, secretarias, asesores, autos de lujo, mansiones, capitalismo de amigos, corrupción.

Pensemos en las trayectorias. Sergio Massa ya fue diputado provincial, jefe de la ANSES, intendente de Tigre, jefe de Gabinete, diputado nacional, presidente de la Cámara de Diputados, ministro de Economía y tres veces candidato a presidente. Axel Kicillof ya fue subgerente general de Aerolíneas Argentinas, viceministro de Economía, director de YPF, ministro de Economía, diputado nacional y dos veces gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Aníbal Fernández ya fue concejal de Quilmes, intendente de Quilmes, secretario general de Duhalde, ministro de Producción de Duhalde, ministro del Interior de Kirchner, ministro de Justicia de Cristina, jefe de Gabinete de Cristina, candidato a gobernador de la Provincia, candidato a concejal de Pinamar, senador nacional, secretario general de Cristina, interventor de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio y ministro de Seguridad de la Nación.

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La gente se agota de ver todo el tiempo las mismas caras. Y encima, con las mismas personas, al país cada vez le va peor. A esto se lo conoce como la “Ley de Hierro de la Oligarquía” de Robert Michels: toda organización tiende, con el tiempo, a desgastarse.

Cristina Kirchner no negocia desde la lealtad sino desde la amenaza. Lo hizo con Duhalde, Massa, Randazzo. Ahora le toca a Kicillof. (Foto: AP / Rodrigo Abd)

Cristina Kirchner no negocia desde la lealtad sino desde la amenaza. Lo hizo con Duhalde, Massa, Randazzo. Ahora le toca a Kicillof. (Foto: AP / Rodrigo Abd)

¿Para qué hace todo esto Cristina? No lo hace para ser presidenta. Lo hace para perjudicar a su hijo político, Axel Kicillof. El vocero de Kicillof, Navarro, dejó en claro que para Cristina la prioridad es que Kicillof pierda.

Cristina está furiosa porque Kicillof le disputa poder. Y su método es destruirlo. Aunque en realidad, lo que está intentando hacer es negociar. El mismo Navarro lo deslizó al decir que, cuando se sienten con Axel, van a resolver las cosas.

Ahí está la verdadera explicación: Cristina está negociando su porción. ¿Qué quiere? Algo: la vicepresidencia, ministerios, YPF, la ANSES, el PAMI, Aerolíneas Argentinas, ENARSA, Télam. Lo que sea.

Ahora bien, ¿qué pasa si la negociación sale mal? ¿O qué pasa si Cristina está realmente dispuesta a romper al peronismo en dos? Carlos Pagni lo planteó con mucha audacia: ¿Cuál es el precio de dividir al peronismo? La hipótesis es fuerte: romper al peronismo a cambio de un indulto. Milei lo desmintió de manera taxativa y muy enojado; la palabra que usó fue “delirante”. Pero sería un gran servicio de Cristina romper al peronismo en dos.

Pagni tiene razón en algo: el método de Cristina es rígido. Si el poder está a punto de caducar, ella unifica todo. Así nació el Frente de Todos en 2019, con Alberto Fernández, Sergio Massa, Pino Solanas, Victoria Donda y Claudio Lozano. Pero si hay un desafío a su poder, no hay interna, sino dos partidos. Pasó en 2005 con Chiche Duhalde, en 2013 con Massa y en 2017 con Randazzo. Ahora pareciera que va en la misma dirección: “¿Vos querés desafiarme? Armá tu partido y ganá las elecciones”.

¿Por qué es importante que Milei consiga la división del peronismo? Porque hoy todas las encuestas marcan un escenario comprimido y parejo. Clarín publicó hoy una encuesta de RDT:

En un eventual balotaje, el escenario también sería beneficioso para los libertarios:

Esos 5 puntos de Villarruel parecen inofensivos pero no lo son, porque pueden llegar a ser la diferencia entre ganar en primera vuelta o forzar un balotaje.

Por eso es importante notar que Villarruel ya salió de la fase de “diferenciación” para pasar a la fase de “daño”. Nada más peligroso que un ser humano despechado.

Villarruel pasó de la diferenciación al daño en pocas semanas.  (Fotos: Charly Díaz Azcue / Comunicación Senado).-

Villarruel pasó de la diferenciación al daño en pocas semanas. (Fotos: Charly Díaz Azcue / Comunicación Senado).-

En las últimas horas, Villarruel publicó tres mensajes sobre el presidente. En el primero escribió: “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”. En el segundo: “¿Esta locura galopante la retuiteó el Presidente? Parece contagioso el delirio”. Y en el tercero: “El presidente de la Nación no puede haber tuiteado semejante estupidez. Si es así, que muestre todas las pruebas de estas afirmaciones inventadas por cerebro de microbio”.

En síntesis, acusa al presidente de desequilibrado y delirante.

¿Es nueva la tensión? No. Pero viene creciendo a un nivel cada vez más superlativo. Hay cruces que vienen desde hace tiempo, por Defensa, Seguridad, la SIDE y el pedido de liberar a los militares. Esta tensión creciente ahora sube un escalón más porque Villarruel trata a Milei de “incompetente” para ser presidente.

Es importante porque evidentemente ha tomado la decisión de ser candidata. No para ser presidenta, sino para hacer daño. Igual que Cristina. Cristina no va a ser presidenta: le quiere hacer daño a Kicillof. Villarruel no llegará a la presidencia; lastimará a Milei. Lavagna en 2019 no iba a ser presidente, sino que jugó para hacerle daño a Macri. Y lo mismo hizo Espert. Suele pasar en política: hay colectoras promovidas, financiadas y patrocinadas para dividir espacios.

La novedad es que el jefe de Gabinete de Milei, Diego Santilli, le pidió públicamente la renuncia a la vicepresidenta. Esto es nuevo: hasta ahora nadie —salvo Lilia Lemoine— le había pedido que prescindiera. Cerca de Villarruel dicen que no se va de ninguna manera.

El jefe de Gabinete rompió el silencio del oficialismo y le pidió públicamente la renuncia a Villarruel. (Foto: NA/Claudio Fanchi).

El jefe de Gabinete rompió el silencio del oficialismo y le pidió públicamente la renuncia a Villarruel. (Foto: NA/Claudio Fanchi).

Tal vez estemos presenciando la escalada más dramática entre un presidente y su vice en la historia reciente. Menem y Duhalde se enfrentaron en los 90 y Duhalde terminó yéndose a la Provincia. Kirchner y Scioli se llevaban pésimo; de hecho, Cristina lo maltrataba cuando era senadora. Cristina y Cobos fue un verdadero desastre: Cobos terminó votando la Resolución 125 de manera “no positiva”. Cristina y Boudou fue otro desastre cuando descubrieron el robo de Ciccone. Alberto y Cristina fue otro desastre: se hicieron daño, se operaron, se maltrataron.

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Pero esta pelea parece tener un condimento especial. Villarruel luce como una mujer dispuesta a todo con tal de obtener lo que quiere: “No me dieron Defensa, no me dieron Seguridad, no me dieron la SIDE, no liberaron a los militares. Ahora viene mi venganza”.

¿Cuánto vale partir un espacio político en la Argentina? Infinito. ¿Cómo se controla el poder de daño de dos personas enojadas, despechadas, furiosas, resentidas, lastimadas, desairadas, ofendidas y agraviadas en su ego? Cristina se siente humillada por Kicillof. Villarruel se siente agraviada por Milei. ¿Hasta dónde están dispuestas a llegar?

Opiniones libres; hechos sagrados.