Parece ser que a Robert Schumann no le gustaba explicar sus obras o interpretaciones; cuando alguien le preguntaba por alguna pieza o pasaje concreto, él simplemente se sentaba y la empezaba a tocar. Si seguías con la duda, volvía a tocarla, así hasta que entendías que no era de mucho teorizar. De una manera menos radical, esta praxis se puede aplicar a los vinos; en concreto, con ciertas etiquetas que están tan bien hechas que expresan su uva de una manera definitiva: son lo que llamamos vinos didácticos. Con ellos te ahorras un montón de verborrea descriptiva; son botellas perfectas para entender una variedad en concreto. Aquí tenéis cinco referencias vertebradas por las que considero nuestras uvas blancas más representativas.
Para aprender el sabor del albariño
Nanclares y Prieto, Dandelion, 2024. DO Rías Baixas (17,90 euros)
Empezamos la lista con una de esas variedades que se piden por su propio nombre. Es decir, nadie le dice al camarero que quiere un Rías Baixas —eso ocurre con Rioja o con Ribera del Duero—, pero no con esta región gallega fagocitada por su uva estrella: la albariño.
De los múltiples estilos que puede tener un albariño, mi preferido es aquel que resulta afilado, ácido, salino y nada aromático. En este perfil, junto a Albamar, los mejores son Alberto Nanclares y Silvia Prieto con su Dandelion, dada su excelente relación precio-accesibilidad. Una botella versátil que funciona bien por sí sola o con comida, adecuada para cualquier momento que se os pueda ocurrir. Comprender este vino es entender qué es la variedad albariño en Rías Baixas.
Para aprender el sabor del verdejo
Barco del Corneta, Cucú, 2025. VT Castilla y León (10,95 euros)
Siguiendo este arco argumental de las variedades que se piden por su propio nombre, tenemos la verdejo. Si bien es una variedad con bastante mala fama por el uso que han hecho de ella las bodegas que han apostado por modelos basados en el volumen, el precio bajo y una calidad dudosa, en realidad la uva verdejo ha protagonizado muchos de los grandes vinos blancos de España.
El que propongo es el vino de entrada de los mejores elaboradores de esta variedad: Barco del Corneta. Cucú controla bien la horrorosa aromática de los blancos degenerados que ha protagonizado este desgraciado varietal.

En Cucú, el equilibrio entre fruta, densidad y acidez está realmente conseguido; este verdejo es un vino de estimable complejidad, perfecto para vislumbrar el potencial de esta variedad.
Por este precio, es de los mejores blancos de este país. Lo suyo es que a través de esta referencia le deis una nueva oportunidad para luego escalar en precio, tanto dentro de esta bodega como en otras interesantísimas como Ossian, Esmeralda García, Cantayano o San Cobate.
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Para aprender el sabor del godello
César Márquez, La Salvación, 2024. DO Bierzo (21,23 euros)
El ciclo de las uvas epónimas cierra con la última en unirse a este selecto club: la godello. El fenómeno de la godello es difícil de explicar; no tengo idea de la razón por la cual a la gente le ha dado por pedir masivamente en los bares botellas elaboradas con esta variedad. Como todo, esto tiene ventajas obvias, pero también inconvenientes, ya que su inesperado y salvaje éxito está tentando a muchos a elaborar godellos ‘purrela’ y sumarse a esta ola desde, nuevamente, un modelo masivo y lamentable.
Veremos cuál es su futuro; sin embargo, parece a salvo con productores como César Márquez, quien apuesta por una godello glicérica, compleja, mineral, austera y elegante. La Salvación, además, presenta un estimable potencial de guarda gracias a su gran equilibrio entre acidez y estructura. Un blanco con una relación calidad-precio asombrosa por el momento.
Para aprender el sabor del xarel·lo
Pardas, Pur Xarel·lo, 2022. DO Penedès. (25,70 euros)
Sin duda, la reina del Penedès y una de las apariciones más excitantes de los últimos años. La xarel·lo, por su enorme clase, es un fenómeno dentro del culto de hace unos 20 años que está generando algunos de los mejores blancos y espumosos de este país. Una variedad con múltiples ejemplos de vinos de nivel internacional.
Uno de sus maestros es Bodegas Pardas; esta firma, tanto con esta variedad como con la Sumoll, hace auténticas obras de arte. El nombre de este vino, Pur Xarel·lo, me parece una declaración de principios perfecta para lo que resulta ser: una xarel·lo nítida. De punto cálido (estamos en pleno Mediterráneo), este vino ostenta una buenísima integración alcohólica que, junto al picante que le da su salinidad, resulta adictivo. Para beber con pausa y atención.
Para aprender el sabor del viura
Conde de los Andes, Blanco, 2021. DOCa Rioja (33 euros)
Y cierro con la gran uva blanca de la DOCa Rioja, la cual, dada la idiosincrasia de mezcla tan extendida por la región, muchas veces se da en ensamblaje junto a otras variedades. No obstante, ya hay suficientes monovarietales para ver por dónde va el asunto.
De lo último que he probado, me quedo con el tratamiento que hacen de ella en Conde de los Andes, un proyecto de lo más singular basado en el vino de calidad a precios razonables y con un botellero histórico asombroso que no se cortan en sacar de paseo en los eventos.
Esto les ha influenciado tanto que sus añadas actuales están pensadas para el consumo inmediato, pero ofrecen un nivel sobresaliente con algo de guarda; por ejemplo, el año 2013 de esta referencia es impresionante. Estamos ante un blanco de estimable crianza y reposo en botella, todo orientado a resultar lo más complejo y amable posible.