La violencia volvió a sacudir a La Plata con una madrugada marcada por tres homicidios ocurridos en apenas unas horas. El episodio más grave se registró en Arturo Seguí, donde una feroz balacera dentro de una vivienda dejó dos hombres muertos y un detenido, en un hecho que los investigadores vinculan con un conflicto relacionado con el narcomenudeo. Poco antes, otro hombre fue asesinado a tiros en una casa de 133 entre 524 y 525, en un caso que también es investigado por la Justicia por su tinte aparentemente vinculado a un ajuste de cuentas (ver aparte).
En el primer caso, una violenta secuencia de disparos terminó con dos fallecidos durante la madrugada de ayer. Pasó en una precaria vivienda ubicada en 413 y 152, en Arturo Seguí.
El caso, que quedó en manos de la UFI N° 17 de La Plata, a cargo de María Eugenia Di Lorenzo, tiene como principal hipótesis un enfrentamiento vinculado al mundo de los estupefacientes, ya que la finca que fue escenario de los hechos estaba bajo investigación en una pesquisa por venta de drogas.
Según fuentes seguras, la Policía logró la detención de un sospechoso que ha sido señalado como el presunto autor de los disparos.
Todo comenzó cuando un llamado al 911 alertó sobre detonaciones de arma de fuego en la zona. Al llegar, efectivos del Comando de Patrulla Norte se entrevistaron con la propietaria de la vivienda, quien relató que se encontraba junto a un amigo, Joaquín Jeremías Ponzo Mehlin (39), y sus hijos de 19, 11 y 9 años, cuando irrumpieron dos personas, una de ellos armada.
De acuerdo con la reconstrucción inicial, se produjo un forcejeo entre uno de los intrusos y Ponzo Mehlin. A la pelea se sumó la ex pareja de la dueña de casa, que vive a pocos metros y acudió tras ser alertado por uno de los menores que escapó del lugar. En medio de esa situación se efectuaron varios disparos.
Como consecuencia del ataque murieron Joaquín Ponzo Mehlin y uno de los presuntos agresores, identificado como Mauro Javier Gil, de 35 años, quien recibió un disparo en la cabeza. Ambos fallecieron en el lugar.
Ambos cuerpos fueron hallados en posición decúbito dorsal. La escena rebalsaba de sangre
Mientras la Policía preservaba la escena, una motocicleta pasó frente a la vivienda. La propietaria reconoció al acompañante como el segundo hombre que había participado del ataque y que, según su testimonio, fue quien efectuó los disparos, matando al amigo de la propietaria y presuntamente a su propio compañero.
Tras una breve persecución, los efectivos detuvieron a Ariel Montoya, de 35 años, mientras que el conductor de la moto también fue demorado. Se secuestró una Honda Storm 150 y un Ford Fiesta que estaba estacionado frente al domicilio.
Los investigadores trabajan para determinar el grado de participación de cada uno de los involucrados y reconstruir con precisión la mecánica del hecho.
Uno de los elementos que cobró relevancia en la investigación es el contexto en el que ocurrió el doble crimen.
Los voceros consultados mencionaron que sobre la vivienda donde se produjo el ataque existe una causa en trámite por presunta comercialización de estupefacientes al menudeo, iniciada el 24 de junio pasado y a cargo de la UFI N° 18. En ese expediente figura imputado la ex pareja de la propietaria de la casa. Además, el inmueble había sido allanado en diciembre de 2024 en el marco de otra investigación por robo agravado.
Por otra parte, de acuerdo con documentación oficial incorporada a la causa, tanto Mauro Gil como Ariel Montoya registraban antecedentes judiciales.
Gil, incluso, contaba con una orden de captura vigente por una causa de robo agravado con armas. Montoya, en tanto, registraba numerosas actuaciones penales previas por delitos contra la propiedad, tenencia ilegal de armas y encubrimiento. No obstante, esos antecedentes no implican responsabilidad en este hecho, que continúa bajo investigación.
Peritos de Policía Científica y el Gabinete de Homicidios trabajaron durante varias horas en la escena para recolectar evidencia balística y otros elementos que permitan establecer cómo se desencadenó el enfrentamiento y cuál fue el móvil del doble homicidio.
En el barrio hay miedo, porque la violencia parece haber echado raíces: “La zona está liberada. Llena de vendedores de droga. Nadie hace nada. Está cada vez peor”, indicó bajo reserva de identidad.
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