Granada, 14 jul (EFE).- Una investigación impulsada por periodistas y científicos ha descifrado un "'paquete retórico" estructural, la fórmula psicológica que contribuye al odio y la desinformación en redes y que responde a la suma de identidad grupal, información distorsionada, inferencias causales injustificadas y carga emocional.

Un equipo multidisciplinar compuesto por verificadores de Newtral e investigadores del Centro de Investigación de Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada (UGR) ha explorado los procesos psicológicos implicados en eventos virales en redes sociales.

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El trabajo, según informa la UGR, se ha centrado en conocer por qué ciertos bulos se propagan como la pólvora, mientras otros pasan desapercibidos, para lo que el equipo ha analizado casi 290.000 mensajes relacionados con los disturbios de Torre- Pacheco (Murcia) de julio de 2025.

El estudio ha revelado la existencia de un "paquete retórico" en el que se observaba la combinación de algunos mecanismos psicológicos que en otras investigaciones se han vinculado con la difusión de la desinformación y con el prejuicio.

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El hallazgo central de la investigación es que en los mensajes analizados se pueden observar algunos mecanismos psicológicos que aparecen de forma conjunta, la combinación coordinada de cuatro mecanismos psicológicos que aparecen unidos entre el 86 % y el 99% de las veces, independientemente de la plataforma.

Esta fórmula, que han denominado 'paquete retórico', combina la identidad grupal que enfatiza un "ellos" frente a un "nosotros"; información distorsionada, con datos parciales; inferencias causales injustificadas, como causas simplistas, y el uso de las emociones, especialmente ira, miedo o asco.

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Este patrón es estructural; se ha detectado con la misma consistencia en los textos de X, en las descripciones de vídeos de TikTok y en los canales de Telegram, lo que sugiere que la combinación de estos mecanismos no es anecdótica, sino sistemática y en cierta medida independiente del formato.

El estudio también apunta que el paso de la palabra a la acción, en ocasiones violenta, sigue un proceso sistemático y no azaroso ya que las llamadas a la acción aparecen muy a menudo junto con descalificaciones o insultos, bien sea hacia otros usuarios o hacia otros colectivos.

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En la práctica, esto implica que la incitación a llevar a cabo acciones (a menudo agresivas) prácticamente nunca se manifiesta de forma aislada, sino que viene acompañada por una representación peyorativa de las personas receptoras.

Este fenómeno, añade, se ve potenciado por el enorme poder de las apelaciones a la autoridad en la arquitectura de la viralidad. EFE

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