Investigadores brasileños han desarrollado un sensor electroquímico de bajo costo diseñado para detectar en las lágrimas la dopamina, un neurotransmisor involucrado en el movimiento, el aprendizaje, la motivación y la regulación emocional, de modo que unas pocas lágrimas podrían revelar algún día pistas importantes sobre la salud neurológica de una persona.

Los investigadores de la Universidad Federal de Pelotas, en Brasil, probaron el dispositivo con lágrimas humanas artificiales y pudieron detectar con precisión un rango de concentraciones de dopamina. Esta tecnología podría contribuir al desarrollo de nuevas herramientas para el control de la enfermedad de Parkinson y otras afecciones relacionadas con niveles atípicos de dopamina.

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"Nuestro objetivo es facilitar la detección ultraprecoz de trastornos neurológicos, creando oportunidades para intervenciones clínicas antes de que se manifiesten los síntomas principales", afirma el autor principal de la investigación, Neftalí Lênin Villarreal Carreño.

Las variaciones en los niveles de dopamina --ya sean superiores o inferiores a lo normal-- se asocian con afecciones neurológicas y psiquiátricas. Por ejemplo, en la enfermedad de Parkinson, las concentraciones de dopamina tienden a disminuir.

Los métodos de monitorización actuales, como las muestras de sangre, el análisis de orina o los dispositivos implantados, requieren tiempo o procedimientos invasivos. Como alternativa, las lágrimas podrían ser una fuente de información sobre la salud, ya que se pueden recolectar de forma rápida e indolora.

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Por ello, Carreño y sus colegas diseñaron y probaron un sensor para explorar si las lágrimas podrían proporcionar una forma no invasiva de monitorizar los niveles de dopamina.

Para crear el sensor, utilizaron un láser para convertir porciones de una fina película de plástico en grafeno conductor. El dispositivo, del tamaño aproximado de un sello postal, genera una señal eléctrica cuando la dopamina reacciona con el grafeno.

En pruebas de laboratorio, los investigadores añadieron dopamina a lágrimas humanas artificiales y midieron el rendimiento del sensor. Este detectó con precisión los niveles de dopamina, incluyendo concentraciones similares a las previamente registradas en lágrimas de personas con enfermedad de Parkinson, y mantuvo su rendimiento incluso en presencia de otros compuestos comunes en las lágrimas.

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"Nuestro sensor puede detectar niveles de dopamina muy por debajo del nivel basal saludable y hasta tres veces superiores --afirma el coautor Lucas Minghini Gonçalves.-- Esta capacidad garantiza que la disminución inicial de dopamina de una persona pueda identificarse precozmente, lo cual es crucial para permitir intervenciones terapéuticas oportunas y proactivas".

Los investigadores afirman que sus hallazgos, publicados en 'ACS Omega', sientan las bases para futuros estudios que utilicen muestras de lágrimas humanas y les ayudarán a desarrollar dispositivos de diagnóstico rápido que monitoricen biomarcadores neurológicos mediante una simple muestra de lágrima.

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