Actualizado Domingo, 20 septiembre 2026 - 01:28

Fue el elegido por Pedro Sánchez para intentar una nueva imagen del Gobierno más hacia el centro, pero la crisis de Ceuta y otros errores han frustrado el plan. Con todo, el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, cumple su papel y dedicó dos horas el pasado día 10 a mostrar en privado ante poderes económicos un rostro más cordial y pragmático del habitual del Gobierno. Fue ante el recién nacido Círculo de presidentes del Foro de Marcas Renombradas Españolas. Fue un encuentro en la sede de KPMG del que sólo se hicieron públicas imágenes, pero no el contenido.

Según ha podido reconstruir este diario, altos directivos de empresas con grandes marcas se mostraron preocupados por la deriva competitiva del país y, específicamente, por el choque con la Casa Blanca, porque no pocos se juegan su facturación en el primer mercado del mundo. Cuerpo se declaró consciente de que la espiral con Donald Trump es un problema para la economía española, "porque EEUU no es un mercado sustituible", según asistentes consultados.

Por tanto, se comprometió a hacer "todo lo posible desde el Ministerio de Economía" por mejorar las relaciones con EEUU, aunque admitió que "no está fácil", porque confirmó a puerta cerrada que en el equipo de Trump no dan facilidades por ahora, aunque haya "puentes abiertos". El secretario del Tesoro, Scott Bessent, parece estar ejecutando el "no visits" de España que le ordenó en público Trump en la última cumbre de la OTAN y sigue excluyendo al propio Cuerpo de las reuniones de ministros de Finanzas del G20. Sánchez, por su parte, tampoco rehuye el choque y, por ejemplo, hará el día 24 en Boston un guiño de respaldo a la Universidad de Harvard, a la que Trump ha puesto fea proa.

Cuerpo mostró empatía en el foro en todos los asuntos. "Vengo a escuchar", dijo y saludó al llegar, en buen gesto,. uno por uno a los cerca de 40 asistentes. Entre ellos, la presidenta del Foro y de Osborne, Sofía Osborne, el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, el de KPMG, Juan José Cano, el de Landaluz, Álvaro Guillén, o la CEO de Cosentino, Pilar Cosentino, entre otros representantes del Banco Santander o Puig. Y, lejos del discurso de otros ministros contra "los poderes económicos" o "la derecha económica que quiere derribar al Gobierno", Cuerpo tomó notas de peticiones y prolongó la reunión más de lo previsto.

Sofía Osborne defendió que existe un gran potencial para que las empresas nacionales aprovechen la buena imagen que tiene la sociedad española en el exterior y Cuerpo coincidió y mencionó iniciativas positivas como un plan de relanzamiento de la Marca España, que no detalló, o nuevas fórmulas de financiación pública a la internacionalización de las empresas. Cuerpo evitó, al igual que los asistentes, entrar en política -lo que habría tensado la reunión- y se expresó como ministro de Economía centrado en su departamento más que como el teórico número dos del Gobierno que es.

Elogió a los altos ejecutivos empresariales españoles que, en su opinión, se mueven mejor en el marco internacional que los de otros países europeos y dijo lo que querían escuchar los asistentes sobre que hay que reducir burocracia y forjar una unidad de mercado en España alineada con la que se busca en la UE. Incluso apostó por crear "un mercado único en la Península Ibérica" con Portugal, como cebo adicional de ambos países para atraer inversión extranjera. Suman un apetitoso mercado de 60 millones de personas.

"No nos arregló el mundo, pero estuvo bien", coincidieron ejecutivos consultados críticos con el Gobierno que no perciben en él prejuicios ideológicos hacia el sector privado que sí creen que exhibía su antecesora, Nadia Calviño. El perfil técnico y moderado de este economista extremeño recibe la m ejor valoración de los ministros en las encuestas del CIS, pero su problema de cara al sector empresarial sigue siendo que su buen tono no se traduce en hechos ni se le percibe poder real.

En el PP, por su parte, creen que su actitud dialogante es simple pose y su portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, lo sitúa en "campaña de blanqueamiento para ser la cara amable del Gobierno y poder sustituir a Sánchez". Cuerpo cumplirá esta semana 46 años y aún no ha despejado si su ambición política es permanente o sólo coyuntural antes de intentar algún cargo económico futuro nacional o internacional. "Es el más salvable del Gobierno", comentaron algunos a la salida. No está claro que eso sea un cumplido, pero menos es nada.