¿Había un león suelto en la sierra de Toledo? Parece que no. Se le ha buscado, pero finalmente, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) cesó en sus pesquisas al no encontrar señales de la presencia de un felino en la zona. Puede que aparezca ahora que ya no se le busca o puede que la persona que lo avistó lo confundiera con un lindo gatito. No es la primera vez.
Fue el miércoles pasado cuando la Guardia Civil movilizó varios medios, incluido un helicóptero y varios drones, para tratar de localizar a un león en la Sierra de San Vicente (Toledo). Un repartidor que trabajaba por la zona llamó al 112 y aseguró haber visto al animal.
Según su relato, había divisado a un león en la zona del convento del Piélago, en concreto a la altura del kilómetro 9 de la TO-1375, carretera que conecta El Real de San Vicente y Navamorcuende. Se comprobó que del Zoo Safari Fauna Aventura, situado en Hinojosa de San Vicente, no se había escapado ninguno. Tampoco de Madrid.
Varios ayuntamientos, entre otros el de Hinojosa de San Vicente, Navamorcuende, El Real de San Vicente o Almendral de la Cañada avisaron a los vecinos en redes sociales de que tomen precauciones. Durante día y medio, el Seprona activó un dispositivo de búsqueda que no dio resultados. No hay león en Toledo.
El cocodrilo del Pisuerga
Como tampoco hubo cocodrilo en Valladolid. Fue en junio de 2020. Unos jóvenes dijeron haber visto un animal en el término municipal de Simancas, en la ribera donde confluyen los ríos Duero y Pisuerga, en la zona de Pesqueruela. Aunque no lo pudieron identificar con claridad, señalaban que podría tratarse de un cocodrilo.
Al día siguiente, un agente de la Policía Local se desplazó hasta el lugar y observó igualmente a un animal nadando por el río. Parecía un reptil de gran tamaño, afirmó. Se llamaba Paco Sánchez y dijo haberlo visto a 20 metros entre unos juncos. "Se me revolvió el estómago", declaró.
Más tarde, un biólogo encontró unas huellas que podrían ser del reptil. A partir de ellas y de los restos de un pez devorado, se consideró que el animal pertenecía a la especie de cocodrilo del Nilo. Un dispositivo policial, en el que participaron la Guardia Civil, la Policía Local y el SEPRONA, buscaron con precaución al espécimen por ser considerado peligroso, pero también asustadizo.
En Villamarciel, el alcalde Francisco Luengo emitió un bando avisando de la posible presencia de un cocodrilo. El animal, se dijo, podría haberse escapado de alguna vivienda cercana al río donde lo tuvieran como mascota, y "podría resultar muy peligroso". El mensaje era para pescadores, piragüistas y curiosos en general.
También el Ayuntamiento de Simancas prohibió acercarse a la zona y meterse en el agua. Los expertos consideraron que el tamaño del animal podía oscilar entre los 2,5 y 3 metros, pero reconocieron que sólo eran "suposiciones".
Habían acudido a ayudar algunos miembros de la asociación Chelonia, un colectivo de científicos y biólogos con amplio conocimiento de los cocodrilos. Tras observar las primeras evidencias y huellas, descartaron de forma contundente cualquier indicio de cocodrilos. Tras cinco días de pesquisas, la Guardia Civil de Valladolid dio por finalizada la búsqueda del cocodrilo. Seguramente había sido una nutria.
El cocodrilo de Mijas que sí lo era
El de Valladolid resultó no ser un cocodrilo (o si lo era nunca lo sabremos), pero siete años antes sí lo era el animal que algunos vieron en Mijas. En 2013, en ese municipio malagueño se avistó un animal compatible con las características de esa especie.
Fue en una finca abandonada de la zona de la Majada Vieja, muy cerca de la urbanización La Mairena. Por las huellas que se encontraron, un experto señaló que el reptil podría ser un aligátor.
Nunca lo encontraron... con vida. A los dos meses apareció el cuerpo: no era un aligator sino un cocodrilo del Nilo. Se encontró su cadáver cerca de un aliviadero del río Fuengirola. Medía 2,13 metros y pesaba unos 80 kilos y había muerto por una hemorragia interna. Era muy joven: se calculó que podría tener unos 15 años, cuando estos animales pueden alcanzar los 120 años.
Las panteras negras de Granada y Guadalajara
En Granada el animal que apareció para sorpresa de todos fue una pantera negra. Era septiembre de 2020, el Ayuntamiento de Ventas de Huelma (Granada) alertó sobre la presencia en el municipio de ese animal salvaje. Varios vecinos aseguraban haber visto al felino cerca del castillo municipal.
"Pedimos por favor extremar la precaución en esta zona, no acercarse al animal bajo ningún concepto, pues puede ser muy peligroso; y si alguien lo ve, por favor que llame directamente al 112", se leía en un comunicado emitido por el ayuntamiento de la localidad granadina. Agentes de medio ambiente de la Junta y un operativo especial del Seprona de la Guardia Civil buscaron a la pantera negra.
Al final resultó ser un lindo gatito, lindo y bien alimentado. Fue gracias al trabajo de Alfonso Azaustre, un fotógrafo especializado en naturaleza y viajes. Con su cámara capturó al felino, de buen tamaño, que en movimiento había sido confundido con una pantera negra. "Lo he tenido delante, a unos treinta metros, era grande pero no creo que se trate de una pantera", indicó Azaustre.
Dos años antes, en 2018, pasó lo mismo en Guadalajara. Un videoaficionado aseguró haber grabado a un ejemplar de pantera negra. El supuesto felino fue fotografiado y grabado en varias ocasiones. Finalmente, fue la organización ecologista WWF quien aclaró las cosas. No, no era una pantera: esta vez no se trataba de un gato grande sino de un perro asilvestrado.
Los aprensivos vecinos de Molina de Segura
Leones, panteras y también tigres. En mayo de este año, vecinos de Molina de Segura (Murcia) colapsaron la centralita de la Policía Local. Todos ellos alertaban de la presencia de una gran fiera suelta por los tejados.
Los agentes pensaron en un perro potencialmente peligroso o "algo más exótico". Lo que encontraron fue algo de buen tamaño pero completamente inofensivo. Ni siquiera era un animal: en un tejado hallaron un tigre de peluche. Era de talla XXL y sólo por ello muchos, en la distancia, lo confundieron con un animal real y peligroso.
No aprendieron los vecinos de Molina de Segura de la experiencia de 2020. Aquel año varios vecinos llamaron alertando de un león suelto por la zona de las huertas. La Policía Local pudo localizarlo y hasta pasarle el lector de microchip. Resultó que el supuesto felino era un perro.