Para Boca Juniors disputar la Copa Sudamericana 2026 no es un premio, sino que decantó en ella por su irregular campaña en la Libertadores con la que se ubicó tercero en su grupo y no pudo clasificarse a octavos de final. Es así que en este segundo semestre del año apunta a maquillar un fracaso con un trofeo internacional para nade despreciable porque en caso de obtenerlo se clasificará a la Recopa Sudamericana y al próximo máximo certamen continental.
El conjunto azul y amarillo debutó en la Sudamericana la semana pasada con una victoria sobre O’Higgins de Chile 1 a 0 en la Bombonera con gol de Miguel Merentiel, en la ida de 16avos de final. La revancha la afrontará el próximo jueves 30 de julio desde las 21.30 (hora argentina) como visitante en Rancagua.
El conjunto azul y amarillo tuvo un primer semestre para el olvido y ello derivó en la salida de Claudio Úbeda del cargo de entrenador y la llegada de Rodolfo Arruabarrena. En el primer semestre, además de ubicarse tercero en su zona en la Copa Libertadores por detrás de Universidad Católica de Chile y Cruzeiro de Brasil, fue eliminado en octavos del Torneo Apertura por Huracán.
Con el Vasco, acumula tres partidos: ganó en la Copa Argentina vs. Sarmiento de Junín 2 a 0 y el mencionado duelo frente a O’Higgins, pero este domingo sufrió una estrepitosa caída ante Deportivo Riestra 3 a 0 en el inicio del Torneo Clausura y volvió la impaciencia en un club que no celebra un título desde hace más de tres años -Supercopa 2022, que se disputó en marzo de 2023-.
Para el elenco del barrio porteño de la Boca la Sudamericana no es la obsesión, pero apunta a ser protagonista y está entre los favoritos al título junto a equipos como San Pablo, Gremio, Atlético Mineiro, Santos y River Plate, hipotético rival en las semifinales.
Boca participó en la mayoría de las ediciones de la Sudamericana -entre 2002 y 2009 fue invitado porque todavía los clubes podían competir en los dos campeonatos de la Conmebol- y es uno de los máximos campeones con dos títulos al igual que Liga de Quito de Ecuador, Independiente, Atlético Paranaense de Brasil, Independiente del Valle de Ecuador y Lanús.
Las coronaciones fueron consecutivas, en 2004 y 2005. En la primera, el entrenador fue Jorge “Chino” Benítez y venció en la definición se impuso a Bolívar de Bolivia por un global de 2 a 1. Al año siguiente, con Alfio Basile en el banco de suplentes, derrotó en la final a Pumas de México por penales.