Durante años, Marvel ha intentado que cada nueva película fuera más grande que la anterior. Más personajes, más universos y más espectáculo. El problema es que, en ese camino, Peter Parker había empezado a perder parte de lo que siempre le hizo especial. 'Spider-Man: Brand New Day' corrige ese rumbo con una idea muy sencilla: volver a poner el foco donde nunca debió dejar de estar.
La cuarta aventura del Spider-Man de Tom Holland no necesita vivir de cameos constantes ni de una amenaza que ponga en peligro todo el universo. Lo que propone es algo mucho más complicado: hacer que volvamos a preocuparnos por Peter Parker. Cuando eso ocurre, todo lo demás encaja casi sin esfuerzo. No es una película perfecta, pero sí una de las mejores noticias que podía recibir el Universo Cinematográfico de Marvel.
Peter Parker vuelve a ser el corazón de la historia
Tras el desenlace de 'Spider-Man: No Way Home', existía una pregunta inevitable: ¿cómo seguir adelante después de un final tan potente? La respuesta de Destin Daniel Cretton pasa por mirar hacia los cómics clásicos y recordar qué convirtió a Spider-Man en uno de los superhéroes más queridos de la historia.
Aquí volvemos a encontrarnos con un Peter Parker que tiene problemas reales. Ya no basta con detener villanos o salvar la ciudad. También debe aprender a convivir con la soledad, asumir las consecuencias de sus decisiones y seguir adelante cuando parece que todo juega en su contra. Esa mezcla de heroísmo y vulnerabilidad siempre ha sido la esencia del personaje, y la película la recupera con mucho acierto.
Tom Holland firma, probablemente, su mejor interpretación desde que se enfundó el traje por primera vez. Se nota que el personaje ha crecido. Hay una madurez que no estaba presente en sus primeras películas, aunque sin perder esa cercanía que hace tan fácil empatizar con él. En muchos momentos deja de parecer una gran estrella de Hollywood para convertirse simplemente en Peter Parker, y eso es justo lo que necesitaba esta nueva etapa.
Otro de los grandes aciertos llega con Jon Bernthal. Su Punisher aporta una energía completamente distinta a la historia. Cada escena que comparte con Holland desprende tensión, pero también una química inesperada que termina siendo uno de los grandes motores de la película.
La dirección de Destin Daniel Cretton también merece reconocimiento. Después de 'Shang-Chi' ya había demostrado que sabía rodar grandes escenas de acción, pero aquí muestra una faceta mucho más contenida. Hay secuencias espectaculares, claro, aunque nunca parecen estar ahí únicamente para impresionar. Siempre tienen una razón de ser dentro de la historia y permiten que los personajes respiren antes de volver a acelerar el ritmo.

No consigue escapar de algunos problemas habituales de Marvel
Ahora bien, tampoco sería justo decir que todo funciona a la perfección. El primer inconveniente aparece en la duración. Las casi dos horas y media terminan pasándole factura a una película que, con veinte minutos menos, probablemente habría tenido un ritmo mucho más sólido. Hay un tramo central donde la narración pierde algo de fuerza y ciertas escenas parecen alargarse más de lo necesario.
También siguen apareciendo algunos de los vicios habituales del UCM. Hay chistes colocados en momentos donde la tensión pedía un tono más serio y varios efectos digitales vuelven a resultar demasiado evidentes. No llegan a estropear la experiencia, aunque sí recuerdan que Marvel todavía tiene margen para encontrar un equilibrio mejor entre espectáculo y naturalidad.
El desenlace también puede dividir opiniones. Funciona, cumple con lo que plantea la historia y deja abiertas muchas posibilidades para el futuro del personaje, pero da la sensación de que podía haber dejado una huella mucho más profunda. Quizá el listón que dejó 'No Way Home' era demasiado alto, o quizá simplemente las expectativas jugaban en contra. Además, me recuerda un poco al final de 'Thunderbolts*' en cuanto a ejecución, con algunos planos prácticamente idénticos. ¿Coincidencia?

Marvel vuelve a demostrar que menos puede ser mucho más
Lo mejor de 'Spider-Man: Brand New Day' no son sus escenas de acción ni sus momentos más espectaculares. Lo mejor es que vuelve a recordar quién es Peter Parker. Después de varias películas donde el universo parecía pesar más que el protagonista, Marvel entiende que la verdadera fuerza del personaje nunca ha estado en enfrentarse a amenazas imposibles, sino en levantarse una vez más cuando todo parece perdido.
Esa es la sensación con la que uno sale del cine. La de haber visto una película que recupera la identidad de Spider-Man sin vivir únicamente de la nostalgia. Puede que no alcance el impacto histórico de 'No Way Home', pero sí consigue algo igual de valioso: devolver la ilusión por descubrir qué será lo próximo para el héroe arácnido.
'Spider-Man: Brand New Day' devuelve a Peter Parker al lugar que le corresponde. Es una película más cercana, más madura y mucho más preocupada por contar una buena historia que por sorprender a golpe de cameo. Y eso, en el momento que atraviesa Marvel, es probablemente la mejor noticia posible.