El mapa de los grandes supermercados en Argentina volvió a cambiar: Hipermercados Libertad, una cadena con más de dos décadas de presencia en distintas provincias del país, atraviesa un proceso de reestructuración que modificó el futuro de buena parte de sus locales.

El capítulo más reciente se produjo en Mendoza, donde el histórico hipermercado ubicado en Godoy Cruz cerró definitivamente sus puertas después de 26 años de actividad. La clausura dejó a 75 trabajadores desvinculados y puso en discusión qué ocurrirá con el amplio predio que durante años ocupó el establecimiento. 

El proceso comenzó a tomar una dimensión nacional en marzo, cuando el grupo salvadoreño Calleja, propietario de Hipermercados Libertad desde 2024, acordó la venta de 12 de las 14 sucursales que tenía la cadena a La Anónima, perteneciente a la familia Braun.

La operación involucró establecimientos ubicados en Córdoba, Tucumán, Rosario, Salta, San Juan, Rafaela, Posadas y Santiago del Estero, además de un centro de distribución localizado en Córdoba.

El acuerdo contempló el traspaso de aproximadamente 1.600 empleados, quienes pasaron a formar parte de La Anónima conservando su antigüedad y sus condiciones laborales. Los inmuebles, en cambio, no fueron incluidos en la operación: la nueva empresa firmó contratos de alquiler por un período de 30 años.

De esta manera, la operación permitió mantener en funcionamiento la mayor parte de la estructura comercial de Libertad, aunque bajo una nueva administración.

De las 14 sucursales originales, solamente dos quedaron fuera de la venta: Godoy Cruz, en Mendoza, y Resistencia, en Chaco.

En mayo, Libertad confirmó que ambos establecimientos no formarían parte de la red adquirida por La Anónima y anunció el cierre de sus hipermercados. Mientras que el local chaqueño finalmente encontró un comprador, la situación de Mendoza permaneció durante varios meses sin una definición. 

Finalmente, el hipermercado mendocino comenzó un proceso de liquidación de mercadería, con descuentos que llegaron hasta el 80% en distintos productos. Las góndolas fueron quedando progresivamente vacías hasta que el domingo 16 de agosto se produjo el cierre definitivo.

Según la información publicada por Infobae, 75 personas quedaron afectadas por el cierre: 68 empleados pertenecían al convenio de empleados de comercio y otros siete ocupaban cargos gerenciales.

La cantidad de trabajadores había sido todavía mayor meses atrás. En marzo, la sucursal contaba con más de 90 empleados, pero entre abril y junio más de 30 personas aceptaron retiros voluntarios.

Además, surgieron diferencias en torno a la forma de pago de las indemnizaciones. De acuerdo con la información difundida, la empresa ofreció alternativas que contemplaban pagos del 75% en seis cuotas, 80% en nueve cuotas o el 100% en doce cuotas.

La propuesta generó rechazo entre los trabajadores y el gremio que los representa, por lo que se abrió una instancia de negociación ante la Subsecretaría de Trabajo de Mendoza. Las conversaciones continuarán en nuevas audiencias.

El cierre también dejó otro interrogante: qué ocurrirá con el espacio que durante 26 años ocupó el hipermercado. El predio despertó interés de distintos actores comerciales. Entre ellos aparece el grupo Benedetti, propietario de Granja Benedetti, que manifestó interés en utilizar parte del espacio para desarrollar un formato comercial diferente al tradicional supermercado.

Por el momento, sin embargo, no existe una definición definitiva ni negociaciones formales cerradas. El resto del complejo comercial continúa funcionando. 

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