
Aunque ya pasaron más de 40 años desde el lanzamiento Super Mario Bros, todavía se siguen conociendo detalles de este juego que cambió la historia de Nintendo y la industria. Ahora sabemos que una de sus mécanicas y ‘trucos’ fue producto de un error de programación.
Uno de los elementos más recordados por millones de jugadores es el sprint: esa capacidad de Mario para correr más rápido manteniendo pulsado el botón B, lo que permite superar huecos y obstáculos aparentemente imposibles. Lo que pocos sabían es que esta opción no estaba pensanda en su desarrollo inicial.
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La revelación llegó de boca de su propio creador, Shigeru Miyamoto, quien en una entrevista con la revista Casa Brutus aportó detalles inéditos sobre el origen de este icónico movimiento. Lejos de ser fruto de un proceso de diseño meticuloso, el “B-Dash” nació de un fallo de programación y de una decisión espontánea que definiría no solo a Mario, sino a todo el género de plataformas.
Según relató Miyamoto, la mecánica de correr en Super Mario Bros. no estaba originalmente planeada para formar parte del juego. El equipo de desarrollo detectó que, al mantener pulsado el botón B y desplazarse por el escenario, Mario podía cruzar pequeños huecos sin caer, desafiando la lógica del propio sistema de colisiones. El juego calculaba mal el contacto de Mario con el suelo, permitiendo que flotara unos instantes sobre el vacío.
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El programador responsable notó rápidamente el problema e intentó corregirlo, sorprendido de que el personaje no se desplomara al perder el apoyo bajo sus pies.
Miyamoto, sin embargo, intervino de inmediato: “La verdad es que era un error causado por una detección de colisión defectuosa con el suelo. Cuando el programador lo notó, dijo: ‘¿Eh? ¡No se cayó!’, e intentó arreglarlo. Pero yo dije: ‘¡No, no! Es divertido que pueda cruzar corriendo, ¡dejémoslo así!’”, recordó entre risas.
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La decisión de mantener el B-Dash no solo resolvió un problema técnico, sino que redefinió la experiencia de juego. Cuarenta años después, esa función sigue siendo la herramienta básica de cualquier juego de plataformas de Nintendo.
El original de NES todavía guarda secretos: los speedrunners han descubierto glitches y trucos escondidos durante décadas, muchos de ellos vinculados al sistema de colisiones y la física del movimiento.
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Mantener la mecánica de sprint permitió a los jugadores desarrollar nuevas habilidades, como calcular saltos imposibles o mejorar su destreza para esquivar enemigos y obstáculos. Este elemento, que surgió por accidente, se consolidó como seña de identidad de la saga y referencia obligada para el diseño de futuros títulos de plataformas.
El propio Miyamoto ha contado que, durante el desarrollo, surgieron otras técnicas y objetos gracias a errores o experimentos. Un ejemplo es el “Bloque Oculto”, que apareció inicialmente por un fallo que generaba monedas en el aire, y que finalmente se integró oficialmente en el universo de Mario.
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El ambiente de trabajo durante el desarrollo de Super Mario Bros. era especialmente colaborativo. Miyamoto recuerda que el flujo constante de ideas entre los miembros del equipo fue esencial para el resultado final. Tanto valoraba la comunicación que llegó a prohibir el uso de auriculares en la oficina, convencido de que cualquier barrera podía frenar la información y la creatividad.
Entre los integrantes originales del equipo destacan nombres como Takashi Tezuka, responsable de apartados gráficos y de ideas como el pez Cheep Cheep, y Toshihiko Nakago en la programación. La música, por su parte, corrió a cargo de Koji Kondo. Miyamoto reconoce que mantener a este grupo durante décadas ha sido un logro en sí mismo.
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El diseñador también rememora cómo, a pesar de su juventud y falta de experiencia técnica en aquel momento, el diálogo y el debate permitieron superar obstáculos y dar forma a ideas que, de otra manera, no se habrían materializado.
“Nada de esto lo podría haber hecho una sola persona. Creo que el juego surgió porque lo creamos juntos, mediante el diálogo y el debate en equipo”, explicó Miyamoto.
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