Las cámaras de vigilancia tuvieron una misión muy clara: grabar lo que ya había ocurrido. Servían para identificar a un ladrón, reconstruir un accidente o seguir el rastro de un sospechoso. En pocas palabras, observaban el pasado. En Seúl creen que ha llegado el momento de darles otra función.

La capital de Corea del Sur comenzó a utilizar inteligencia artificial en parte de su sistema de videovigilancia para detectar comportamientos que podrían indicar que una persona está en riesgo de suicidio y alertar de inmediato a los equipos de emergencia. La idea ya no es registrar una tragedia cuando ocurre, sino intentar intervenir antes de que suceda.

Lo curioso es que las cámaras prácticamente no cambiaron

Cuando se habla de inteligencia artificial, es fácil imaginar nuevos dispositivos o tecnologías completamente distintas. Aquí ocurre algo diferente.

Las cámaras siguen haciendo exactamente lo mismo que hace unos años: capturar imágenes de lo que ocurre en calles, puentes y espacios públicos. Lo que cambió fue quién las "observa" y ahora un sistema de IA es capaz de analizar esas imágenes en tiempo real para buscar comportamientos que podrían indicar que alguien necesita ayuda.

La IA no intenta leer pensamientos

Ese quizá sea el punto que más llama la atención. No, la inteligencia artificial no intenta descubrir qué está pensando una persona ni interpretar sus emociones.

Su trabajo es mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más útil. Analiza patrones de comportamiento. Por ejemplo: permanecer demasiado tiempo inmóvil en un punto considerado de riesgo; acercarse repetidamente al borde de un puente; caminar de un lado a otro durante varios minutos; ingresar a una zona restringida; realizar movimientos muy distintos a los del resto de las personas. 

Por sí sola, ninguna de esas acciones significa que exista una emergencia. Pero cuando varias ocurren al mismo tiempo, el sistema interpreta que podría haber una situación de riesgo y envía una alerta.

Dicho de otra forma: la cámara sigue viendo exactamente las mismas imágenes de siempre. Lo diferente es que ahora alguien —o mejor dicho, algo— intenta interpretarlas antes de que sea demasiado tarde.

Camaras

La última decisión sigue siendo humana

La inteligencia artificial tampoco decide cuándo enviar policías o paramédicos. Después de generar una alerta, operadores humanos revisan las imágenes para confirmar si realmente existe una situación de riesgo.

Solo entonces se movilizan los equipos de emergencia. La IA funciona como una herramienta para reducir el tiempo de respuesta, no para sustituir el criterio de las personas.

No es una tecnología que aparezca por casualidad

La implementación de este sistema responde a un problema que Corea del Sur lleva años intentando enfrentar. El país mantiene una de las tasas de suicidio más altas entre las economías desarrolladas y el río Han, que atraviesa Seúl, ha sido históricamente uno de los lugares donde se concentran más intentos.

Antes de recurrir a la inteligencia artificial, las autoridades ya habían instalado teléfonos de emergencia, iluminación especial, mensajes de apoyo psicológico y barreras de protección. La IA se convirtió simplemente en una herramienta más dentro de una estrategia mucho más amplia de prevención.

El cambio más importante no está en la inteligencia artificial

Durante mucho tiempo pensamos que una cámara solo servía para grabar lo que ya había pasado. La experiencia de Seúl plantea una posibilidad completamente distinta.

Que esa misma infraestructura también pueda utilizarse para detectar situaciones de riesgo antes de que alguien llame a los servicios de emergencia. No porque la inteligencia artificial sea capaz de resolver por sí sola un problema tan complejo como el suicidio.

Sino porque puede ayudar a identificar comportamientos que requieren una atención inmediata. Ese cambio de enfoque quizá sea la verdadera innovación.

¿Y qué significa esto para México?

Si alguien piensa en videovigilancia en México, probablemente imagine las miles de cámaras del C5 distribuidas por calles, avenidas y espacios públicos. Su trabajo normalmente comienza cuando ocurre una emergencia: un robo, un accidente vial o una persecución.

La propuesta de Seúl plantea exactamente lo contrario. Utilizar esa misma infraestructura para intentar detectar una situación de riesgo antes de que alguien llame al 911.

Salvar Vidas

Naturalmente, una idea así también abriría debates importantes sobre privacidad, vigilancia y los límites que deberían tener estos sistemas en espacios públicos. Pero la pregunta ya no parece tan lejana: si ya existen miles de cámaras instaladas en las ciudades, la discusión deja de ser únicamente cuántas más hacen falta; también empieza a ser para qué más podrían servir.

Las cámaras ya no solo registran el pasado

Durante años invertimos millones de pesos en llenar las ciudades de cámaras capaces de observar lo que ocurría y la inteligencia artificial está empezando a cambiar esa lógica. En Seúl, algunas cámaras ya no esperan a que ocurra una tragedia para grabarla. Intentan reconocer las señales de que todavía hay tiempo para intervenir y quizá esa sea la transformación más importante de todas. 

No cambiar las cámaras, sino cambiar la pregunta que les hacemos, ya que por mucho tiempo les pedimos que nos mostraran qué había pasado. Ahora comenzamos a preguntarles qué podría estar a punto de suceder.

Imagen | Pexels

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