Distribuida entre la franja costera del oeste de Namibia y el extremo noroeste de Sudáfrica, la rana de lluvia del desierto (Breviceps macrops) es uno de los anfibios más singulares del mundo. Se hizo famosa por el particular grito agudo que emite cuando se siente amenazada, pero todavía sigue siendo uno de los animales más desconocidos.

Entre otras cosas, porque este pequeño anfibio de entre 4 y 6 centímetros pasa gran parte de su vida bajo tierra. Con un cuerpo redondeado, patas cortas y ojos grandes, es un animal que normalmente camina en lugar de dar grandes saltos como otras de sus compañeras ranas. Este habita principalmente en dunas y terrenos arenosos cercanos al Atlántico, un hábitat que ahora mismo se está viendo comprometido.

Así lo revela la última actualización de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que concluye que la rana de lluvia del desierto ha bajado de categoría, pasando del estado de “casi amenazada” a “vulnerable”. El anfibio está a solo un paso de enfrentar un riesgo muy alto de extinción en estado salvaje, lo que ha alertado a la comunidad científica.

Desde la UICN avisan de que el contenido en redes sociales sobre este animal no está beneficiando para nada su bienestar. “La demanda de ranas de lluvia del desierto en el comercio de mascotas ha aumentado tras la difusión de un vídeo viral en el que se oía a la especie emitir gritos de alarma”, señalan en el comunicado compartido hace unos días. No es la única de sus amenazas.

El deterioro que está sufriendo este animal se debe principalmente a la expansión de la minería de diamantes y el desarrollo de infraestructuras energéticas en su hábitat. Para llevar a cabo estas actividades, es necesario remover grandes extensiones de terreno y utilizar maquinaria pesada, unas actuaciones que están alertando de forma irreversible el ecosistema del que depende este pequeño anfibio.

Pero hay más. “El cambio climático, así como el estrés térmico y la aridificación asociados, constituyen posibles factores de presión adicionales para esta especie. Sin medidas de conservación, se prevé que la población disminuya un 20% en la próxima década”, comparten también desde la UICN.

Más especies en peligro

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha elevado a 49.505 las especies amenazadas de extinción, más de un 1,8% de aumento respecto a la cifra anterior, según la última actualización de su Lista Roja. La organización ha contabilizado 951 especies “extintas”, 10.947 “en peligro crítico” y 18.186 “vulnerables”, las tres categorías que conforman el grupo de especies amenazadas a escala mundial.

Tras los datos, su mensaje es claro. “No olvidemos que existe un camino claro para salir de la crisis de la biodiversidad: la conservación de la naturaleza funciona, como se nos recuerda una y otra vez. Al proteger la asombrosa biodiversidad de este planeta, podemos preservar un entorno favorable tanto para los seres humanos como para la vida silvestre”, dijo Grethel Aguilar, Directora General de la UICN.