Un sorpresivo correo electrónico enviado en las últimas horas dinamitó la tranquilidad de cientos de familias en el barrio porteño de Belgrano. El tradicional St. Martin in the Fields School, una institución emblema de la zona, anunció que cerrará sus puertas de forma definitiva cuando termine el actual ciclo lectivo. La drástica decisión deja a la deriva a unos 350 alumnos de sus tres niveles educativos y marca el punto final para un proyecto pedagógico con más de tres décadas de historia.
La noticia terminó de confirmarse cara a cara este mismo miércoles. Durante la mañana, las autoridades del colegio de gestión privada convocaron a un grupo de padres para explicar los motivos de la retirada. El establecimiento, fundado en 1992 por la psicopedagoga Liliana G. de Piccinini sobre la calle 3 de Febrero al 1700, apagará las luces tras sostener durante años una propuesta bilingüe, mixta y laica.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
El colapso de la institución es el resultado de una tormenta perfecta que combinó factores económicos y demográficos. Según detallaron los directivos en la reunión, la primera gran herida fue la fuga sostenida de estudiantes. A lo largo de los últimos cinco años, el colegio acumuló entre 120 y 150 vacantes que jamás lograron cubrirse, un vacío en las aulas que las autoridades vinculan directamente con la baja generalizada de la tasa de natalidad en el país.
A los pupitres vacíos se le sumó un golpe inmobiliario insalvable, detalló La Nación. El contrato de alquiler de la histórica propiedad vence en diciembre y los dueños tomaron la decisión indeclinable de no renovarlo para avanzar con la demolición del edificio. Este ultimátum dejó a los administradores asfixiados y sin margen de maniobra, sumergidos en una estructura de altísimos costos operativos donde las familias abonan cuotas mensuales que arrancan en el millón de pesos.
En las veredas del colegio, el clima es de desolación absoluta. “Estamos muy impactados por lo sorpresivo, tristes y preocupados, porque tenemos un enorme compromiso”, confesó Virginia, abuela de dos alumnos, en diálogo con el mencionado medio. La mujer remarcó el "profundo dolor" que atraviesa a la comunidad y lamentó que la conducción se haya quedado "sin margen para continuar con el proyecto educativo", rescatando la excelencia de su cuerpo docente.
Con la ausencia de Manuel Adorni, Karina Milei lanzó la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza en la Capital
El fin de una era pedagógica y el fantasma de crisis pasadas
El cierre del St. Martin in the Fields no solo representa un dolor de cabeza logístico de extrema urgencia, sino la desaparición de un pilar identitario del barrio. Durante más de 30 años, el establecimiento albergó a generaciones enteras de vecinos desde el nivel inicial hasta el secundario, consolidando una oferta académica que hoy deja un vacío difícil de llenar en el circuito educativo porteño.
Con el reloj de arena corriendo implacable hacia el final del calendario, el objetivo central de la comunidad escolar ahora es evitar la diáspora total de los chicos. A contrarreloj, los directivos ya iniciaron rondas de diálogo formales con otras instituciones de la zona para intentar sellar acuerdos de traslado. La máxima esperanza es lograr una fusión o absorción por parte de otro colegio, una maniobra administrativa compleja pero que permitiría garantizar la continuidad educativa de grupos enteros y retener el núcleo del proyecto.
El repentino final de la escuela reavivó, además, los peores recuerdos de la crisis de las instituciones privadas en ese sector de la Capital Federal. De hecho, entre los familiares más antiguos de la comunidad trazaron un paralelismo con lo ocurrido en el año 2002, cuando la quiebra del recordado Chester College (también situado en Belgrano y de características similares) dejó a cientos de alumnos sin banco de un día para el otro. Dos décadas después, la historia vuelve a repetirse, obligando a más de 300 estudiantes a salir a buscar un nuevo destino para el 2027.
TC/ML