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26 de septiembre, 2026 - 06h30
Entre el sonido de un trombón, un violín, un chelo y otros instrumentos, unas 20 a 30 personas hicieron fila en el interior de la estación Jipijapa, del Metro de Quito, con el objetivo de llegar al “artefacto sonoro” que se instaló allí para escuchar de forma íntima un concierto de música clásica, que por cinco minutos era solo para una persona.
La actividad se realizó este viernes, 25 de septiembre, como parte del festival MúsicaOcupa de la fundación InConcerto, que este sábado cierra su décima edición. Desde las 10:00 hasta las 14:00 los usuarios tuvieron la oportunidad de ser parte de la propuesta.
Las emociones eran diversas: de la estructura cubierta por una especie de lona, salían sonrisas amplias y llantos desconsolados. En medio de ese álgido ambiente, Simón Gangotena, director de la organización, comentó que Quito es la tercera ciudad a la que llegan con esta propuesta, pero este es el primer año en que la ponen a prueba y la acogida ha sido arrolladora.
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“Venimos ya nueve años buscando formas de acercar (a la gente) la música clásica, que muchas veces es vista como elitista, seria, como descontextualizada”, explicó Gangotena sobre el propósito de activarse en espacios públicos.
También detalló que el dispositivo móvil en el que se realizó la intervención se creó junto con el colectivo arquitectónico Formas en Suspenso, de ecuatorianos que residen en el exterior.
Este ya pasó por la Universidad de Cuenca y por el parque de Jipiro de Loja con éxito. Su diseño está pensado específicamente para crear un espacio íntimo entre un solo músico y una sola persona. También con la intención de instalarse en espacios de tránsito masivo y cotidiano, en los que la gente tenga la oportunidad de desconectarse.
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En ese sentido, la razón por la que se consideró el Metro capitalino, a criterio de Gangotena, es por ser “ahorita un espacio muy importante para la ciudad, que está transformando su dinámica, está transformando (la) movilidad y un montón de cosas simbólicas”, expresó.
En efecto, a los asistentes no les incomodó el tiempo de espera y, al contrario, les pareció necesario. “Es algo emocionante para el oído y a uno este tipo de actividades le relaja. Son grandes maestros que crearon estas obras hace años y qué bonito que sigan incentivando al público”, comentó Édison Palacios, de 67 años, quien esperó hasta una hora para poder vivir la experiencia.
Minutos antes, Silvia Cruz salió con lágrimas y ganas de más: “Esa nota del señor en 4 minutos me llegó al alma”. La mujer de 64 años añadió que espera que se realicen más conciertos de este tipo para sensibilizar a la gente.
“Esto es muy loable; la población se ha olvidado de escuchar lo que es la verdadera música (...). No entiendo qué pasó con nuestra música de ahora, que incita a la violencia”, concluyó.
El Festival MúsicaOcupa nació con la finalidad de llegar a sitios no convencionales, como hospitales, plazas, parques, entre otros. Este viernes estuvieron presentes siete intérpretes y tienen previsto llevar esta propuesta a más comunidades, incluso con mejoras en su diseño y ejecución. (I)