
Los préstamos BNPL (buy now, pay later) nacieron como una alternativa para diferir compras prescindibles. Hoy, en Estados Unidos, financian lo que no puede esperar: el alquiler del mes, la factura de la luz y la compra del supermercado, tal y como reflejan los resultados citados por CBS News sobre el avance de estos créditos en los gastos esenciales.
El cambio no es menor, implica que una porción creciente de hogares ya no llega a fin de mes con sus propios ingresos.
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En 2025, los estadounidenses tomaron USD 160.000 millones en préstamos BNPL, el doble que dos años antes, de acuerdo con un informe de economistas de la Reserva Federal. La expansión del sector coincide con el deterioro del poder adquisitivo tras años de inflación elevada.

El perfil de uso cambió de forma significativa. Casi el 30% de los usuarios declaró haber pagado el supermercado con BNPL, frente al 14% de dos años atrás, tal como indica una encuesta de LendingTree.
Otro 23% lo usó para gastos médicos, dentales, veterinarios o para cubrir el alquiler. Y el 54% afirma que sin este financiamiento no podría cubrir sus gastos básicos.
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Matt Schulz, analista de crédito de la plataforma LendingTree, explicó el fenómeno en declaraciones a CBS News: “Las empresas BNPL hicieron un trabajo muy bueno para que este tipo de préstamos sea accesible para pagar casi cualquier cosa”.
Para Ariel Nelson, abogada sénior del Centro Nacional de Derecho del Consumidor (CNDC), el dato más relevante no es el crecimiento del sector, sino lo que exhibe sobre la economía doméstica.
“Lo más importante de estos préstamos es lo que dicen sobre el estado de la asequibilidad —o falta de ella— en nuestro país: que la gente tiene dificultades para pagar el alquiler y los servicios a tiempo y en un solo pago”, dijo al medio.
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Dos empresas ilustran cómo funciona el modelo en la práctica. Affirm, con sede en San Francisco, lanzó en enero de 2026 un piloto junto a Esusu Pay que permite a los inquilinos dividir el alquiler mensual en dos cuotas.
El servicio no cobra intereses ni cargos por atraso, pero exige una membresía de entre USD 35 y USD 50 por mes.
La firma Flex, con base en Nueva York, va más lejos: permite fraccionar el alquiler, los servicios, el teléfono, internet y el pago del automóvil.
Su estructura de costos incluye USD 6 mensuales fijos, más el 3% del monto del préstamo y una comisión de procesamiento del 0,5%. Para un alquiler de USD 1.500, el costo mensual oscila entre USD 30 y USD 40.
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Ryan Metcalf, vicepresidente de asuntos públicos de Flex, definió el producto como una solución a un problema de timing. “No vendemos dinero, vendemos tiempo”, aseguró en declaraciones a CBS News, al señalar que muchos inquilinos no cobran su sueldo cuando vence el alquiler.

Las advertencias del sector de defensa del consumidor apuntan a una arquitectura de costos que no siempre resulta visible al momento de contratar.
Jennifer Zhang, analista de políticas e investigación en Protect Borrowers, una organización sin fines de lucro que investiga abusos financieros, detalló el riesgo ante CBS News: “Pueden estar repletos de cargos por mora y comisiones basura que se acumulan y se convierten en una fuente de dificultades económicas para mucha gente”.
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Nelson, del CNDC, reforzó ese punto. “Los productos están estructurados para parecer baratos, pero en realidad no lo son”, afirmó.

Un riesgo adicional surge cuando los usuarios toman varios préstamos BNPL de distintas plataformas al mismo tiempo: al superponerse los vencimientos, los débitos automáticos pueden vaciar la cuenta bancaria y generar cargos por sobregiro que multiplican el costo total del financiamiento.
Schulz, de LendingTree, reconoció el doble filo del producto. “Puede ser muy útil porque es predecible y sin intereses, pero es fácil pasarse de la raya”, advirtió, al destacar que la facilidad para obtenerlos es, al mismo tiempo, su mayor riesgo.
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