30 de agosto, 2026 - 07h30

Hay quienes sostienen que hay un exceso de oferta portuaria. Tanto mejor, ya que lo que interesa no es que los puertos hagan buenas utilidades sino que compitan para servir mejor y a menor costo a los usuarios; así el país gana competitividad. Hoy, exportadores e importadores que buscan servicio portuario en el golfo de Guayaquil pueden escoger entre el puerto tradicional, Contecon, operado por la filipina Ictsi; Puerto Bolívar, por la turca Yilport; el puerto en Posorja de la dubaití DP World; y varios puertos privados, destacándose TPG de la chilena SAAM, Bananapuerto que construyó Dole y Fertisa del Grupo Wong.

En la década pasada, a Guayaquil se accedía por un canal de 9,6 metros de profundidad y los buques de mayor calado no podían acoderar. No se podía ampliar el canal porque al cierre de cada año el Ministerio de Finanzas se llevaba los fondos recogidos para cubrir el déficit presupuestario; en 2014, a Contecon el correato le recortó en un 10 % el área concesionada, comprometiendo el proyecto de zona franca. Llegó la competencia y todos se movieron para mejorar.

En 2019, DP World entró construyendo su propio canal de acceso profundo (16,5 metros) a Posorja y con un área para servicios logísticos; el Municipio reaccionó y con apoyo gubernamental contrató el dragado del canal de Guayaquil hasta 13,5 metros en marea alta: ahora se planifica un nuevo acceso a 15 metros. Contecon revive el plan de hacer una zona franca y logística.

Hoy los puertos se disputan las líneas navieras: DP World le arrebató Maersk (n.º 2 del mundo) y CMA CGM (n.º 3) a Contecon, y esta replicó estableciendo con Cosco (n.º 4) la línea a China vía el puerto de Chancay. En julio se concertó la venta de Bananapuerto a MSC, la naviera líder mundial. TPG tiene los servicios de Hapag Lloyd (n.º 5) y también parte de los servicios de Cosco. En Puerto Bolívar todas las navieras cargan banano. La competencia es particularmente provechosa para los exportadores de banano y camarón.

Cada vez será más importante la carga de minerales. La mayor por volumen es concentrado de cobre de Ecuacorriente, que sale para China generalmente por el puerto de Fertisa, y en un futuro Puerto Bolívar podría captar parte de esta carga. El volumen de concentrado de oro es menor, y Lundin lo despacha según la naviera por TPG o Contecon, y es posible que luego entre MSC a tratar de atraer esa carga.

¡Cómo ha cambiado el panorama! En 2013 el correato se propuso reducir Contecon a puerto de partida de cruceros a Galápagos y darle a un nuevo puerto fuera de la provincia del Guayas la exclusividad en el comercio internacional. Todo el mundo sabe que los cruceros de Galápagos se inician y terminan en las islas, no vienen al continente. Tan peregrina idea salió de la asesoría de una empresa española especializada en ferrocarriles cuyos expertos nunca vinieron a Guayaquil y preparaban sus informes desde sus lujosas suites en el Marriot de la capital. Guayaquil sin puerto hubiera agonizado.

Ahora por fin se inicia la construcción del quinto puente; la primera etapa, obras en el sur de la ciudad, está en ejecución. La obra mejorará el acceso del interior del país a los puertos de Guayaquil, al acortar el recorrido por la ciudad hasta el puerto. Más competitividad. El futuro portuario de Guayaquil se consolida. (O)