Los hábitos de bienestar son los que llevamos diariamente para estar bien en nuestro día a día. Alimentarnos bien gracias a productos de calidad y el ejercicio físico cardiovascular son algunos de ellos, pero lo cierto es que también obtendremos beneficios en el descanso si realizamos sesiones semanales de ejercicio de fuerza.
Una institución como la 'OMS' resalta que debemos seguir una rutina de dos sesiones semanales de ejercicio de fuerza para empezar a sentir todos sus beneficios, que van desde la mejora del estado de ánimo y la preservación del tono muscular, hasta la ayuda en el descanso y en el estado de ánimo.
Runedia - Mundo Deportivo
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Además, se recuerda que este ejercicio de fuerza se vuelve fundamental a partir de los 50 años, que es cuando se acentúa el deterioro corporal y cognitivo y empiezan a aparecer síntomas de osteoporosis y sarcopenia.
Para confirmar los beneficios del ejercicio de fuerza en el descanso, los investigadores revisaron 86 ensayos que recogían la muestra de 7.276 participantes y se encontró que había una mejora significativa de la calidad del sueño en personas que acostumbraban a hacer ejercicio de fuerza.

Sin embargo, este efecto logra consistencia cuando el entrenamiento se mantiene durante meses, pues los efectos de sesiones aisladas pueden ser nulos o anecdóticos.
Sobre todo, lo que puede mejorar es la calidad subjetiva del sueño, la facilidad para conciliarlo, la mejora de la sensación de descanso al despertar e incluso la eficiencia del sueño, según varios estudios.
De todas formas, estas sesiones no significarán un remedio milagroso ante personas que sufran problemas del sueño, por lo que lo ideal para esos pacientes es visitar la consulta de un especialista para encontrar la mejor terapia personalizada.
Algunas de las técnicas que los expertos recomiendan son: dejar de exponernos a la luz azul de las pantallas al menos una hora antes de dormir, relajarnos leyendo algún libro unos 45 minutos antes de acostarnos, dejar el móvil fuera de la habitación para no estar pendientes de los problemas antes de irnos a la cama y tratar de descansar entre siete y nueve horas nocturnas cada día.