Barcelona, 18 sep (EFE).- Fascinada desde siempre por el folclore y los cuentos de hadas, la escritora británica Clare Pollard recrea en su segunda novela, 'Las Hadas Modernas', la vida de un grupo de mujeres nobles que se reunían en el París de finales del siglo XVII para contarse historias que hoy pueden verse como una crítica al patriarcado.

En un encuentro con periodistas, este viernes Pollard ha defendido la transmisión oral de los cuentos que provienen de tradiciones ancestrales, que cada generación interpreta a su manera, porque "nos enseñan cómo funcionar en el mundo, las consecuencias de decisiones que tomamos, formándonos como personas, porque los escuchamos repetidamente cuando somos pequeños".

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Publicada por Impedimenta en castellano y por Club Editor en catalán, en su última obra, la también poeta viaja hasta la capital francesa de finales del siglo XVII para mostrar lo que ocurría en el salón parisino que dirigía Marie-Catherine d'Aulnoy, recién rehabilitada tras un escándalo, en el que un grupo de mujeres se explicaban los relatos que de pequeñas les narraban sus cuidadoras.

Historias impregnadas de violencia, con matrimonios sin amor, abusos, incestos, en una casa a la que también acudirá Charles Perrault, recopilador de relatos infantiles en 'Cuentos de mamá gansa'.

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Invitada a participar en la Setmana del Llibre en Català, por primera vez en Barcelona por motivos profesionales, Clare Pollard ha señalado hoy que para armar este artefacto literario hizo una inmersión en aquellos antiguos salones de Madame d'Aulnoy, pero también de otros como los de Madame de Scudéry o Madame de Sablé.

Toda la información biográfica que aparece sobre los personajes de la obra es real, como la de que Marie d'Aulnoy se casó muy joven, tuvo hijos, fue encarcelada y tenía un mono, aunque advierte de que ha echado mano de su imaginación para recrear aquellas sesiones alrededor de una cama de "ceremonia", entre una suerte de cortavientos.

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"Quería hacer una comedia romántica y la tentación fue poner a una serie de mujeres juntas, segura de que se avenían entre ellas", ha indicado.

Antes de adentrarse en esta época de pelucas blancas y una gran efervescencia intelectual, Clare Pollard ya había trabajado en historias de mitología griega y romana, así como en cuentos tradicionales ingleses, dirigidos a los más pequeños.

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"Cada generación -ha afirmado- explica los cuentos a su manera y siempre aparecen cosas nuevas. Como poeta me interesan los símbolos que aparecen en las rondallas como la sangre en la nieve o las rosas, imágenes que yo he trabajado en mi poesía".

Preguntada sobre qué tipos de historias acabaron pergeñándose en estos cenáculos, la novelista considera que pueden ser las precursoras de cuentos como el de 'Cenicienta', tal como se conoce hoy, porque "aportaron giros argumentales a algunos relatos y también propiciaron que estas historias se pusieran por escrito por primera vez".

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Reconoce que aunque no denunciaban el patriarcado como se puede hacer en el siglo XXI, sí defiende Pollard que no obviaban las "experiencias negativas" que podían suceder por la intervención del rey o las que se establecían entre hombres y mujeres.

"Es curioso -ha agregado- que, posteriormente, Disney siempre optara por un castigo contra la madrastra y no para el rey. Ellas, además, en una de sus historias hicieron que una mujer salvara al hombre protagonista, mientras que en todas las historias siempre era el hombre el que salvaba a la mujer". EFE

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