Un viaje a Marte podría durar varios meses, ¿qué ocurriría si un astronauta desarrolla un problema ocular grave a mitad de camino?
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Un equipo de investigadores en Estados Unidos envió al exterior de la Estación Espacial Internacional lentes artificiales utilizadas en cirugía de cataratas para averiguar si los implantes necesarios en futuras operaciones podrían soportar el viaje hasta lugares como Marte.
Los investigadores responsables del estudio creen que en algún momento alguien necesitará una operación de cataratas en Marte.
"Un viaje a Marte puede requerir casi un año, y regresar a la Tierra por una catarata que limite la visión, una lesión u otro problema ocular que precise cirugía puede no ser realista", explicó Morgan Micheletti, cirujano oftalmólogo y director de investigación en el Berkeley Eye Center de Estados Unidos.
"Con el tiempo, el tratamiento tendrá que hacerse allí donde esté el paciente".
Una catarata se desarrolla cuando el cristalino natural del ojo se vuelve opaco. Durante la operación, los médicos extraen ese cristalino y lo sustituyen por una lente artificial transparente denominada lente intraocular.
Hacer lo mismo a millones de kilómetros de la Tierra exigiría contar con alguien capaz de realizar la intervención, además del equipo, el material estéril y los implantes que soporten el viaje.
La idea también nace de la fascinación que Micheletti siente por el espacio desde la infancia. "Me ha fascinado el espacio desde que tengo memoria", comentó.
"Una vez que me convertí en cirujano ocular, esa fascinación evolucionó hacia una pregunta más práctica, ¿podría operar en el espacio?"
Qué les ocurrió a las lentes en el espacio
Para el proyecto denominado JAMES, el equipo envió 135 lentes artificiales sin empaquetar a la Estación Espacial Internacional.
Permanecieron unos seis meses en el exterior de la estación en tres posiciones, expuestas a diferentes condiciones, una miraba hacia el oxígeno atómico altamente reactivo, otra recibía una cantidad importante de radiación ultravioleta del Sol y una tercera estaba parcialmente protegida de ambas cosas. Otras 45 lentes sin empaquetar permanecieron en la Tierra para realizar la comparación.
Tras el regreso de las lentes espaciales, un equipo del Intermountain Ocular Research Center de la Universidad de Utah examinó 61 de ellas junto con 20 de las lentes que se habían mantenido en la Tierra. La mayoría de las lentes expuestas al espacio, 42 de 61, no presentaron cambios apreciables.
De las otras 19, ocho lentes acrílicas desarrollaron grietas y una rugosidad superficial coherente con la erosión causada por el oxígeno atómico, mientras que cinco presentaron una coloración amarillenta y dejaron pasar menos luz en algunas longitudes de onda.
Las seis lentes ajustables con luz, que pueden afinarse con luz ultravioleta tras su implantación, desarrollaron un aspecto inusual, similar a un empedrado o a un envoltorio de burbujas. Los investigadores aún no saben por qué. Esto no significa necesariamente, advierten los investigadores, que los implantes de cataratas vayan a dañarse en un viaje a Marte.
Las lentes se enviaron deliberadamente sin empaquetar y se expusieron directamente al entorno hostil del exterior de la estación para identificar de qué manera podrían fallar. En realidad, viajarían protegidas en el interior de una nave espacial.
El siguiente paso es determinar cuánta protección y embalaje necesitan sin añadir peso y volumen innecesarios.
Hasta qué punto es realista la cirugía de cataratas en el espacio
La cirugía de cataratas más allá de la Tierra sigue siendo una perspectiva lejana.
El experimento analizó cómo resisten las lentes artificiales las condiciones del espacio, no si la propia operación podría realizarse allí con seguridad. Los investigadores tampoco saben todavía si las alteraciones detectadas en algunas lentes afectarían a la visión o las harían inutilizables.
Micheletti quiere probar ahora la máquina que se utiliza en la cirugía de cataratas durante breves periodos de microgravedad en vuelos parabólicos.
Este dispositivo emplea ultrasonidos y fluidos para fragmentar y extraer el cristalino natural opaco del ojo.
Si funciona, espera avanzar hacia pruebas más largas en microgravedad y, en última instancia, hacia un experimento quirúrgico en órbita.
"La progresión tiene que ser deliberada, primero los materiales, luego el equipo, después el procedimiento y, finalmente, la cirugía", afirmó. "Mi esperanza a largo plazo es contribuir a hacer posible la primera operación ocular más allá de la Tierra".
Los resultados del experimento se presentaron el domingo en Londres, durante el congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Catarata y Refractiva.
Los investigadores creen que se trata del primer experimento controlado que expone varios tipos de modernas lentes artificiales oculares directamente al entorno exterior de la Estación Espacial Internacional y las devuelve a la Tierra para su análisis en laboratorio.