
El descanso es una de las herramientas más importantes para cuidar de nuestra salud. A pesar de que tenga un peso muy grande en nuestro bienestar, en ocasiones no se le dedica el tiempo necesario.
Según explica la Sociedad Española de Neurología (SEN), el 48% de la población adulta tiene problemas para gozar un sueño de calidad. Además, según un estudio realizado por Sanitas, la media de sueño española está en las 6 horas y media, que es menos de lo que recomiendan los expertos.
Muchas veces, el estrés, la ansiedad o las preocupaciones son los factores más influyentes. Ante esta situación, hacer ejercicio puede ser la mejor solución, ya que ayuda a reducir los niveles de estrés, cansa físicamente y te da la opción de socializar.
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Por todos estos motivos, el yoga se ha convertido en una de las disciplinas que más adeptos ha ganado en los últimos años. Si quieres adentrarte en este mundo, estas cinco posturas te ayudarán a relajarte, favorecen a un buen descanso y son fáciles de hacer.
La postura del niño, también conocida como balasana, es una de las más sencillas para comenzar. Se realiza desde una posición de rodillas, llevando los glúteos hacia los talones y extendiendo los brazos hacia delante mientras el torso se aproxima al suelo.

Esta postura puede ayudar a liberar tensión en la espalda y los hombros y, al mismo tiempo, favorecer una sensación de relajación. Para potenciar este efecto, es importante mantener una respiración lenta y profunda durante varios segundos.
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La postura de la pinza consiste en colocarse de pie, con las piernas ligeramente separadas y las rodillas relajadas, para después inclinar el torso hacia delante desde las caderas. El objetivo es acercar las manos al suelo o a las piernas, sin forzar el movimiento. Además de trabajar la flexibilidad de la parte posterior de las piernas, esta postura puede ayudar a liberar tensión y favorecer la relajación antes de acostarse.

La postura de la mariposa es otra alternativa sencilla para incorporar a una rutina nocturna. Para realizarla, hay que sentarse, juntar las plantas de los pies y dejar caer las rodillas hacia los lados.
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El movimiento permite trabajar suavemente la movilidad de las caderas y puede contribuir a reducir la tensión acumulada durante el día. Al tratarse de una postura de baja intensidad, puede realizarse durante unos minutos mientras se mantiene una respiración controlada.
Esta postura consiste en tumbarse boca arriba y colocar las piernas elevadas contra una pared, formando un ángulo cómodo con el cuerpo. Los brazos pueden permanecer extendidos a ambos lados del torso.

Es una de las posiciones más sencillas para finalizar una sesión de yoga, ya que permite permanecer quieto durante varios minutos y centrar la atención en la respiración. Esto puede ayudar a crear un momento de calma antes de ir a dormir.
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Por último, la postura del cadáver, conocida como savasana, se realiza tumbándose boca arriba con los brazos relajados a los lados del cuerpo y las piernas ligeramente separadas.
Aunque es una posición aparentemente sencilla, su objetivo es favorecer la relajación completa del cuerpo. Puede realizarse durante varios minutos, prestando atención a la respiración y tratando de liberar progresivamente la tensión muscular.