El pasado lunes 7 de septiembre se celebró en el hotel Hyatt Regency Barcelona Tower el décimo aniversario de la revista Foodie Culture. El evento contó con la participación de varios referentes internacionales de la gastronomía y abordó diferentes temas, desde la evolución de la propia revista hasta el descubrimiento de nuevas formas de conectar alrededor de la mesa.

Una de ellas fue Carme Ruscalleda, referente de la gastronomía catalana y una de las chefs más reconocidas internacionalmente, cuya trayectoria la llevó a acumular siete estrellas Michelin. Antes de participar en la mesa redonda del evento de Foodie Culture, atendió a Mundo Deportivo para repasar sus orígenes en la cocina, reflexionar sobre la evolución de la gastronomía y reivindicar la importancia de la educación nutricional y los productos de temporada.

Carme Ruscalleda, chef con 7 estrellas Michelín
Carme Ruscalleda, chef con 7 estrellas MichelínEFEJosep-Echaburu

Ruscalleda comenzó en el mundo de la cocina de forma muy órganica. Provenía de una familia que había dedicado su vida al comercio y a la agricultura y poco a poco fue adoptando esta profesión a su propia vida: "Era una niña que estaba destinada a ayudar, y más en un entorno agrícola y comerciante. La niña ayudaba en la cocina. La cocina me gustaba, siempre me ha gustado, y al final ha acabado conduciendo mi vida".

Carme Ruscalleda abrió el restaurante Sant Pau, en Sant Pol de Mar, en 1988 junto a su marido, Toni Balam. Tres años después, en 1991, consiguió su primera estrella Michelin, a la que siguió una segunda en 1996 y una tercera en 2005. Su reconocimiento internacional continuó creciendo con los restaurantes Sant Pau de Tokio y Moments de Barcelona, con los que llegó a acumular siete estrellas Michelin, convirtiéndose en una de las grandes referentes de la gastronomía mundial.

Carme Ruscalleda, cocinera catalana
Carme Ruscalleda, cocinera catalanaPropias Mundo Deportivo

Sobre cómo gestionó la presión y las expectativas una vez llegaron las estrellas, Ruscalleda asegura que "supusieron un abrazo muy fuerte y muy potente", porque "una estrella hace que te conozca tu entorno, pero va mucho más allá". Aún así, reconoce que su forma de trabajar ha evolucionado, pero el carño, el compromiso y el respeto por la profesión siguen igual que el primer día.

La prestigiosa cocinera también es conocida por abogar por la educación nutricional. Da charlas sobre la importancia de enseñar en las escuelas a comer bien y a saber de dónde procede cada cosa.

"La cocina ha cambiado. También ha cambiado la manera de entender la mesa en las familias. Antes, las familias hablaban de comida alrededor de la mesa. No había televisión. Se hablaba de comida. Y aprendías fácilmente cuáles eran los productos de temporada desde la propia mesa de tu casa. Ahora la abuela viaja, la madre trabaja y el niño que tiene suerte quizá encuentra una fiambrera en la nevera, mientras que otro encuentra un paquete de comida de quinta gama. Ha cambiado mucho. Tenemos que transmitir esa información tan cultural y saludable que constituye nuestro legado culinario, y la escuela es una herramienta para hacerlo", asegura Ruscalleda.