Se acerca el combate de Saúl Álvarez ante Christian Mbilli por el cetro supermediano del Consejo Mundial de Boxeo. Estos dos guerreros se medirán este próximo 31 de octubre en Arabia Saudita. Y como es costumbre, el púgil y empresario mexicano ofrece diversas entrevistas a distintos medios.

Dentro de esta vorágine de declaraciones llamó profundamente mi atención una respuesta del Canelo a mi querido amigo Alan Tacher.

Alan le preguntó: “Tienes fama, tienes dinero, tienes reconocimiento, tienes una carrera maravillosa. ¿Qué cosa crees que no podrías comprar con todo eso que ya tienes?”.

La respuesta del campeón tapatío fue un contragolpe preciso: “Pues mira, yo creo que la paz, la tranquilidad. Hay veces que por más que tengas, no encuentras la paz”.

Inmediatamente, vinieron a mi mente infinidad de boxeadores que, en su momento, tocaron la cima económica y deportiva, pero desafortunadamente al alcanzar la cima boxística despilfarraron las enormes ganancias que habían generado durante años de sacrificio. Algunos de los más grandes incluso llegaron a pelear por unos cuantos dólares en el ocaso de su carrera. Esto porque nunca se administraron en lo físico, en lo mental y mucho menos en lo económico, a diferencia de Canelo.

Cuando digo que algunos legendarios boxeadores no eligieron la paz, retomando la respuesta de Saúl, me refiero a que no planearon. No construyeron estabilidad. Muchos optaron por la farra, el despilfarro, mujeres en vez de familia, y se dejaron llevar por rémoras y aduladores que siempre tratan de vivir de lo que produce un campeón del mundo y que desaparecen cuando el dinero se agota.

Como toda gran historia fue construida desde abajo, fue empinada y cuesta arriba. Sin embargo, Saúl tuvo y tiene la fortuna de contar con gente leal como Eddy Reynoso porque a pesar de quererlo como a un hermano menor, nunca se tocó el corazón cuando hubo que decirle las cosas a rajatabla a quien terminaría siendo la máxima estrella del boxeo mundial.

Basado en mis innumerables experiencias con Canelo, debo decir que es un caballero. Respetuoso, firme, quizá un tanto hosco en el trato, pero al menos en mi experiencia, un atleta sumamente disciplinado y educado que desarrolló una extraordinaria vena empresarial, seguramente detonada cuando de golpe entendió que incluso 10 millones de dólares pueden esfumarse como agua entre las manos.

Más allá del legado boxístico, las divisiones conquistadas, los cinturones y el reconocimiento mundial, para mí uno de sus mayores legados será el cambio de mentalidad que provocó en muchos boxeadores mexicanos.

Durante décadas hubo peleadores que se conformaban con recibir un cheque y apenas lo cobraban, se lo “tomaban” o se lo acababan de fiesta en fiesta.

Canelo mostró otro camino: el de un atleta integral que supo convertirse en gran campeón y también en empresario, teniendo como meta llegar algún día precisamente a eso que hoy menciona: estar en paz, con estabilidad familiar y económica.

Para muchos digerir esta filosofía tomará años. Para otros, como yo, ha sido sencillo entender que Canelo es distinto. Su agilidad mental para comprender el negocio ha sido fundamental para construir lo que hoy tiene, y agregaría que su mayor virtud es la lealtad para con los suyos.

Saúl: tu retiro está cada vez más cerca, pero tu legado quedará escrito con tinta indeleble dentro y fuera del ring.

Como alguna vez te dije durante una cena después de tu pelea ante Berlanga: ha sido un honor cubrir tu carrera desde sus inicios y me da gusto verte en paz y pleno.

@ErnestoAmador