Las banderas de Canadá y Estados Unidos ondean en mástiles separados contra un cielo azul despejado

La bandera de Canadá junto a la de Estados Unidos (Reuters)

Canadá se prepara para una nueva ronda de aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos que, según empresarios del país, podría provocar pérdidas de empleo en industrias ya debilitadas, mientras complica las negociaciones sobre el futuro del acuerdo de libre comercio norteamericano. Las medidas entran en vigor a las 00:01 del miércoles 19 de agosto.

El presidente Donald Trump firmó el 20 de julio tres decretos que invocan la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una disposición de la era de la Gran Depresión nunca antes utilizada de esta manera. La norma permite imponer aranceles de hasta el 50% contra socios comerciales considerados responsables de prácticas discriminatorias hacia productos estadounidenses. La Casa Blanca cita controversias en los sectores automotor, del alcohol y de los lácteos.

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Los gravámenes alcanzarán vino, muebles, lácteos, cemento, ropa, cañas de pescar y equipamiento de hockey, y afectarán cerca de USD 20.000 millones en importaciones, alrededor del 5,2% de los USD 383.000 millones que Estados Unidos importó de Canadá en 2025, según la Oficina del Censo estadounidense.

La medida se enmarca en la línea dura que Trump mantiene hacia Canadá, su segundo socio comercial, desde su regreso a la presidencia. A diferencia de aranceles anteriores, los nuevos gravámenes se aplicarán incluso a productos amparados por el T-MEC, el tratado que hasta ahora protegía buena parte del comercio bilateral.

FOTO DE ARCHIVO: Una vista aérea tomada con un dron muestra contenedores de envío en el puerto de Montreal, en Montreal, Quebec, Canadá, el 14 de abril de 2025
REUTERS/Carlos Osorio/File Photo
FOTO DE ARCHIVO: Una vista aérea tomada con un dron muestra contenedores de envío en el puerto de Montreal, en Montreal, Quebec, Canadá, el 14 de abril de 2025 REUTERS/Carlos Osorio/File Photo

El trasfondo se remonta al mes pasado, cuando Trump se negó a renovar automáticamente el T-MEC por 16 años y sometió el pacto a revisiones anuales, lo que prolongará la incertidumbre que ya frenó inversiones y empleo en Canadá.

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El ministro canadiense responsable de las relaciones comerciales con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, y la jefa negociadora, Janice Charette, intensificaron sus contactos con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), encabezada por Jamieson Greer. LeBlanc informó el viernes a un comité asesor que ambos países siguen lejos de un borrador de acuerdo pese a los encuentros regulares, según una fuente al tanto de la reunión, y permaneció en Washington el fin de semana para continuar las conversaciones.

La industria maderera y el sector vitivinícola canadienses, golpeados este año por incendios forestales en el oeste del país, figuran entre los más expuestos. Alain Ouzilleau, propietario de la firma de cocinas Cabico Ltd, advirtió que un arancel del 50% “no es algo que los fabricantes puedan absorber”, y que ciertos productos podrían volverse “económicamente no competitivos… de la noche a la mañana”.

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FOTO DE ARCHIVO: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, da la bienvenida al primer ministro de Canadá, Mark Carney, en la Casa Blanca en Washington, D.C., EEUU, el 7 de octubre de 2025. REUTERS/Evelyn Hockstein/Foto de archivo
FOTO DE ARCHIVO: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, da la bienvenida al primer ministro de Canadá, Mark Carney, en la Casa Blanca en Washington, D.C., EEUU, el 7 de octubre de 2025. REUTERS/Evelyn Hockstein/Foto de archivo

Las pequeñas y medianas empresas resultan especialmente vulnerables por su dependencia del acceso libre de aranceles a Estados Unidos. Dan Kelly, presidente de la Federación Canadiense de Empresas Independientes, advirtió que la medida “provocará una disrupción masiva para las pequeñas empresas que dependen de clientes estadounidenses”.

Pese a la magnitud de la cifra, los nuevos aranceles mantendrían a Canadá entre los países con menor carga arancelaria para exportar a Estados Unidos, según Joseph Steinberg, profesor de Economía de la Universidad de Toronto, quien consideró que la preocupación principal no es el impacto macroeconómico inmediato, sino si una nueva escalada bloquea las negociaciones sobre el T-MEC.

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Greer ha presionado a Canadá sobre su sistema de cuotas lácteas y sobre la retirada de alcohol estadounidense de comercios en varias provincias, dos asuntos con peso relevante en cualquier acuerdo final. Ted McKinney, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Departamentos Estatales de Agricultura de Estados Unidos, calificó el sector lácteo como el punto más conflictivo: “Es más que un obstáculo. Probablemente sea el tema principal”

La Sección 338 y la ley que la contiene son recordadas por los aranceles y represalias que desataron en 1930, factores que historiadores económicos señalan como agravantes de la Gran Depresión. Ese antecedente añade tensión simbólica a una disputa que, siete meses después del regreso de Trump al poder, redefine los términos del comercio entre los dos vecinos norteamericanos.

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