Julio Díaz de Alda

23/09/2026 a las 07:35h.

¿Qué tal lo importante?

Espero que tú los tuyos estéis todos bien.

El otro día tuve la oportunidad de conversar largo y tendido con Enrique Lizaso, el CEO de Multiverse Computing. Fue una charla amena, interesante, ágil, divulgativa y a ratos divertida. Pero también, hay que decirlo, un tanto inquietante.

Porque si alguien que acaba de recabar del mercado 500 millones, que su empresa (la niña de sus ojos) de repente vale 2.000 millones, y que lo último que querría es matar la gallina de los huevos de oro te dice que la IA se está volviendo un poco chunga es para asustarse.

Te lo resumiré. Resulta que hay agentes de la IA, de esos a los que entrenamos y después preguntamos cosas, y que nos ayudan en multitud de tareas, que se están volviendo malos.

Malvados, malignos, peligrosos. No estoy diciendo juguetones, sino malvados.

«Hay bichos malos», me confesó.

Y lo peor de todo es que lo están haciendo ellos solos, sin que ningún malvado de dos piernas, dos brazos y dos ojos se lo ordene.

¡Sólos!

¿A que acongoja?

Queda abierta la veda para las teorías apocalípticas y la cuenta atrás de la aniquilación de la raza humana a manos de la IA asesina, pero de verdad que da miedito que te lo diga alguien que se juega las lentejas con ello.

¿Hay solución? ¿Podemos pararlo? Pues no. Ya te voy diciendo que no. Susto o muerte. Es lo que hay. Yo ya les estoy guiñando el ojo en plan golosón al portátil y al móvil, por si acaso.

Y es que aunque levanten la voz de alarma algunos de los grandes popes de ese negocio trillonario para pedir ir más despacio, pues dicen que empiezan a ver cosas raras, esto ya no hay quien lo frene. Digo la IA, no el apocalipsis.

Que sea lo que el algoritmo quiera.

Con EE UU y China compitiendo como animales por ganar la carrera (esto recuerda a la Guerra Fría) nadie va a levantar el pie del acelerador.

Lizaso abogaba más regulación y control de la IA. Menos mal que en Europa somos los jefes de eso, de las normas, los decretos, las directivas, los comités, los análisis y las recomendaciones.

Que Dios nos pille confesados…

Por cierto, la UE quiere movilizar 30.000 millones para levantar gigacentros de datos para la IA en Europa, y mal se tiene que dar para que España no se lleve alguno. En eso anda metida también Multiverse, cuyo jefe se me escapó un poco cuando le pregunté por la polémica desatada en España al hilo de la normativa energética que el Gobierno quiere imponer a esas instalaciones.

Y es que pretende que sean alimentadas por renovables sí o sí el 80% del tiempo, lo que muchos creen que complicará el asunto, encarecerá el precio de la energía y ahuyentará la inversión.

Hasta el Gobierno Vasco ha levantado la mano y ha presentado alegaciones a la norma en cuestión, alertando del eventual impacto en la factura de la luz de familias y empresas.

Y es que estas instalaciones consumen vatios que da gloria. Eso, y agua para refrigerar los servidores como si no hubiera un mañana.

Por cierto, como no llueva más vamos a empezar a tener un problema serio en algunas industrias, que también consumen agua por piscinas olímpicas. Mira lo que pasó hace poco en Arcelor Olaberria, que tuvo que parar el horno por falta de caudal en el río Oria, que por cierto sigue flojito.

Como esto siga así vamos a tener que empezar a ahorrar agua. Y ya se cómo hacerlo sin sufrir. La idea me la dio el domingo una chica que se paseaba enseñando a todo el mundo un autógrafo de Brad Pitt en el antebrazo.

-«Tatúatelo», le dijo uno… y no le convenció.

-«No te duches», le dijo otro... y la chica sonrió.

Ahí lo vi claro. Si sigue sin llover, hay que hablar con Rebordinos, contratar a Pitt, a Penélope y a los Javis y que se pongan a firmar en los brazos y en los muslos del personal con rotulador indeleble sin descanso. Así no se ducha nadie y aguantamos hasta que la IA nos aniquile.

Cuídate mucho.

La Píldora

Gipuzkoa, tierra de cooperativas. Suena a eslogan viejuno, pero nada más lejos de la realidad. Y es que los jóvenes están ganando protagonismo en el emprendimiento. Las personas de entre 18 y 25 años representan ya el 18% de quienes impulsan nuevas cooperativas en Euskadi, casi el doble que hace sólo un año. Y mira que año...

El dato me llega del XXI Observatorio de Iniciativas Empresariales Cooperativas, elaborado por Hazikoop.

El documento revela otras cosas interesantes, como que el tramo de edad de entre 45 y 54 años -con el 30% de las iniciativas- sigue siendo el protagonista absoluto a la hora de liarse la manta a la cabeza y lanzarse a la aventura de emprender.

Talluditos pero con ilusión.

«Frente a las dificultades de acceso a la vivienda o la incertidumbre laboral, el cooperativismo aparece cada vez más como una herramienta capaz de canalizar ese emprendimiento desde la corresponsabilidad y la implicación directa en la toma de decisiones», me cuenta Mikel Larrea, presidente de Hazikoop.

Por cierto, el informe dice también que los que emprenden no se chupan el dedo ni son unos indocumentados: el 35% posee estudios universitarios, el 21% Formación Profesional, el 18% estudios de máster y el 3% doctorado. Apenas un 1% llega únicamente con la ESO bajo el brazo. Y el 90% ya había trabajado antes.

El gran caballo de batalla sigue siendo el lastre de la burocracia. Un freno a la actividad y al impulso empresarial que de tanto denunciarlo se nos va a olvidar. Un 'Pedro y el lobo' en toda regla.

Sólo un dato: El 33% de los proyectos tarda entre cuatro y seis meses en completar su constitución, y uno de cada cinco necesita más de un año para completar todos los trámites necesarios para arrancar.

Eso no puede ser.

El Telegrama

Battia, la 'start up' donostiarra, nacida el año pasado de la colaboración de los centros tecnológicos Ceit y Tekniker, ya se sienta en la mesa de los mayores. STOP. Acaba de recibir una inyección de capital de 7,8 millones del IDAE, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético. STOP. Y otros 350.000 boniatos de Deeptek Gipuzkoa Fundazioa. STOP. ¡Toma ya! STOP. La firma, cofundada por Jorge Alemany y Álvaro Campuzano, se dedica al reciclaje sostenible de baterías de vehículos eléctricos para recuperar materias primas críticas. STOP. Y tiene en su hoja de ruta levantar una planta industrial en Gipuzkoa en cuanto se pueda. STOP. Disponen de una tecnología propia basada en inteligencia artificial, robótica avanzada e hidrometalurgia sostenible. STOP. ¡Oso ondo! STOP.