Veinte minutos después de la alerta, a las 10:20, la División de Rescate del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil llegó con sus unidades a las inmediaciones de un edificio ubicado en Tulcán y Luque, en el centro.

Uno de los camiones fue estabilizado con cuatro soportes en la calzada y, en unos pocos minutos, se desplegó la escalera hacia el primer piso del edificio. Tres uniformados subieron enseguida hasta el predio y recorrieron algunos de los pisos de la edificación que habría colapsado parcialmente por un sismo registrado en Guayaquil este viernes 2 de octubre.

Este evento fue parte del 16.º Simulacro Cantonal de Sismo, que busca fortalecer la preparación y la respuesta ante emergencias, evaluar la capacidad de evacuación de empresas, instituciones y comunidades, y promover prácticas seguras de autoprotección en la ciudad.

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Los bomberos trabajaron en varios frentes. Mientras un grupo realizaba el reconocimiento dentro del edificio y la identificación de personas atrapadas, otro grupo se encargó de disponer una variedad de herramientas, como rotomartillo de impacto, mototrozadora (maquinaria que corta todo tipo de material), generadores eléctricos, entre otros, en la calzada, junto al camión.

Frente a la edificación, una treintena de bomberos escuchaba las directrices de las tareas de rescate por realizarse. Bajo una carpa previamente instalada y frente a un pizarrón, uno de los bomberos dividió tres grupos de trabajo.

A dos de ellos, con unos diez miembros cada uno, se les asignó el rompimiento vertical limpio de la losa en el séptimo piso para el rescate de dos personas heridas ubicadas un piso menos. Tras el rescate, se ordenó bajar a las víctimas a través de un descenso controlado desde el séptimo piso hasta la escalera, ubicada a la altura del primer piso.

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Luego de las disposiciones a los tres grupos de uniformados, dos pertenecientes a Guayaquil y uno de Samborondón, el personal subió a las 11:00 con las herramientas de trabajo. Las tareas de rescate tomaron más de una hora.

A las 12:17, un bombero descendió con una de las víctimas en una camilla en cuestión de cinco minutos hasta la escalera. Al mismo tiempo, el personal paramédico estaba listo para trasladarla a la ambulancia.

A los pocos minutos, a las 12:30, bajaron a la segunda víctima en una canastilla. Enseguida, ambas víctimas fueron llevadas hasta una casa de salud.

El mayor Jorge Montanero, jefe de la División de Rescate del Cuerpo de Bomberos, detalló que 30 de los 160 rescatistas de la unidad participaron en las labores de rescate.

Montanero sostuvo que previamente se hizo una evaluación estructural, reconocimiento de la parte “dura” que puede soportar el ingreso de los bomberos. Se identifica una especie de canal que sea seguro y, en caso de no serlo, se instalan un equipo hidráulico y un andamiaje de madera para mantener la estructura. “Se usa de madera porque si al equipo le toca salir, sale, y eso se queda”, apuntó.

Agregó que en los terremotos registrados en Venezuela y Colombia en este año, el grupo de bomberos ecuatorianos trabajó de arriba hacia abajo, cortando entre cuatro y cinco losas. Esta tarea es la que justamente se realizó en este simulacro.

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Esta práctica también es importante, destacó Montenegro, porque muestra su constante preparación. En abril de 2027 estima que la División de Rescate de Cuerpo de Bomberos de Guayaquil reciba la certificación del Insarag de las Naciones Unidas tras dos años de capacitaciones y evaluaciones.

Con estos ejercicios se buscó también -según Montenegro- concienciar a la ciudadanía en que cuando un camión avanza se necesita que los conductores den el espacio para poder circular. Esta puntualización la hizo porque desde el destacamento de Los Ceibos hasta el punto, en el centro, les tomó 20 minutos “porque el tráfico estaba difícil”. Por ello, consideró que estos ejercicios son importantes para identificar también otras rutas.

En el sitio, los primeros en llegar fueron las unidades de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) para cerrar un perímetro de una cuadra, en los alrededores de la edificación pocos minutos después de las 10:00.

A esa hora, los trabajadores de la compañía de publicidad Norlop participaron en el simulacro al salir de las edificaciones y esperar, con calma, en áreas de parqueadero.

Una cuadra más adelante, en Tulcán y Hurtado, el personal de otra empresa salió a la esquina y esperó unos minutos antes de continuar su jornada laboral. (I)