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21 de septiembre, 2026 - 07h00
La música ecuatoriana vive el emotivo reencuentro de uno de sus pasajes más icónicos con la escena contemporánea del metal. La agrupación ecuatoriano-finlandesa Black Sun, integrada por Netta Laurenne en la voz, Christopher Gruenberg y Nino Laurenne en las guitarras, Santiago Salem en el bajo y Nicolás Estrada en la batería, presentó este 20 de agosto una reedición en género heavy metal de La Pinta, la Niña y la Santa María.
Esta obra emblemática, que llevó la voz del recordado Jesús Fichamba al Festival OTI en 1985, conmemora este año su cuadragésimo aniversario.
El acercamiento para concretar esta colaboración nació por iniciativa del lado ecuatoriano de Black Sun. Al conmemorar las cuatro décadas de la canción y evaluar quién sería la voz idónea para realizar un dueto con Netta, la banda decidió convocar a la cantante e influencer otavaleña Ñusta Picuasi. La invitación representó una sorpresa para la joven artista, quien recordó haber escuchado el tema a sus 15 años sin imaginar que llegaría a interpretarlo en un género completamente nuevo para ella. La coincidencia geográfica y cultural cobró un valor especial durante la producción, ya que Fichamba también era oriundo de Otavalo, lo que convirtió el proyecto en un sentido homenaje a su memoria.
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El proceso de producción y elaboración del arreglos tomó dos años. Los trabajos de grabación se realizaron en Hi Noiz Studio, en Guayaquil, bajo la producción técnica de Luis Padilla, autor de la letra. La coincidencia del viaje de Netta y Nino a Ecuador (inicialmente para realizar un proyecto acústico aún no publicado) permitió que Ñusta viajara desde Otavalo para grabar de manera simultánea e interactiva tanto las líneas vocales como el material audiovisual del videoclip, capturando las interpretaciones en vivo dentro del mismo estudio.
El proyecto musical se complementa de forma paralela con el documental titulado La conquista de un sueño, una producción realizada por Producciones Luis Padilla, Hi Noiz Studio y Bobui Studios, en colaboración con Ecuastudios. El audiovisual reúne testimonios de personalidades de la televisión, artistas y gestores culturales para reconstruir el impacto social y emocional del tema desde su participación en el Festival OTI de 1985. Este tuvo su premiere privada este miércoles 16.
Black Sun en Ecuador
La agrupación celebrará más de dos décadas de trayectoria integrando el cartel de dos presentaciones privadas junto a la banda finlandesa Sonata Arctica, liderada por Tony Kakko, quien ya colaboró previamente con Black Sun en el tema Silent Enemy.
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Estos conciertos se llevarán a cabo este miércoles 23 en el Teatro San Gabriel de Quito y este jueves 24 en el Teatro Centro de Arte de Guayaquil. Los boletos se encuentran a la venta a través del portal Buen Plan Tickets.
Controversia con ‘La Pinta, la Niña y la Santa María’
En el plano legal, el proyecto enfrenta una controversia por los permisos de uso. El arreglista y coautor musical de la obra de 1985, Gustavo Pacheco Cucalón, presentó una ampliación a su demanda civil y una tutela administrativa ante el Servicio Nacional de Derechos Intelectuales (Senadi) para solicitar la suspensión urgente del documental y del concierto.
Pacheco sostiene que Estrada le solicitó autorización de forma gratuita e indefinida, a lo que se negó por respeto a su trabajo. Si bien la banda cuenta con la Licencia Sayce n.° 54154 y la certificación de Sony Music Publishing para explotar el cover en medios digitales y radiales, Pacheco argumenta que dichos permisos no autorizan la producción del documental audiovisual ni la adaptación de sus arreglos originales a ritmos de heavy metal sin su consentimiento expreso, amparándose en la Ley de Propiedad Intelectual, la Decisión 351 de la Comunidad Andina y el código COESCCI.
Por su parte, los representantes de Black Sun defienden que la licencia de la canción está completamente en regla ante el Senadi y las entidades editoriales. Además, aclaran que el documental es una producción independiente de Luis Padilla, compositor de la letra, centrada en el impacto emocional del tema, y no una obra producida por la banda.
Además, manifestaron que la iniciativa no persigue fines de lucro ni búsqueda de fama, sino realzar la identidad cultural ecuatoriana, lamentando que existan malas interpretaciones sobre los permisos mientras se despejan las dudas legales para la posterior liberación del material audiovisual. (E)
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