Por Lutz Faupel

Publicado 30/07/2026 - 16:07 CEST•última actualización 18:53

La persistente ola de calor está haciendo caer el nivel del Danubio en muchos tramos, lo que deja al descubierto reliquias de épocas pasadas. Cerca de Prahovo, en Serbia, cada año quedan a la vista numerosos pecios de buques de guerra alemanes; algunos está previsto recuperarlos en los próximos años, otros ya se han trasladado a tierra firme. El semanario alemán 'Focus' informó primero de ello esta semana.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Testigos del avance del Ejército Rojo

La historia de estos pecios arranca hace más de 80 años, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. En otoño de 1944 la Wehrmacht se replegó ante el avance del Ejército Rojo, por tierra y por agua. Los soldados de Hitler tenían órdenes de no dejar en manos del enemigo material de guerra utilizable, también en las escuadrillas de la marina de guerra que operaban en el segundo río más largo de Europa. En consecuencia, las tripulaciones hundieron sus barcos en el Danubio.

El plan consistía en bloquear con los pecios el canal de navegación y así impedir al Ejército Rojo avanzar río arriba. Este bloqueo sigue dejándose sentir hoy.

Ya en anteriores veranos de calor, el descenso del nivel del Danubio había dejado al descubierto algunos de los pecios, como en agosto de 2022. A raíz de ello, un proyecto del Marco de Inversiones para los Balcanes Occidentales(WBIF) respaldado por la Unión Europea se puso en marcha para sacar a la superficie 21 de los pecios más problemáticos.

200 pecios, un rescate arriesgado

Socio estratégico de este marco de inversiones es el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Según el BEI, algunos de los restos situados en un estrechamiento de cinco kilómetros del Danubio se recuperaron ya en 2024. Se sacaron del río con cables y se limpiaron del barro. En un artículo publicado ese mismo año en la página web del BEI se cita al entonces viceministro serbio de Construcción, Transporte e Infraestructura:

Según los datos manejados entonces por el BEI, los trabajos deberían concluir en 2028. Antes de iniciar las operaciones se calculaba que en el lecho del Danubio yacían alrededor de 200 embarcaciones, entre ellas cargueros destruidos, remolcadores y barcazas.

Sobre todo el rescate de buques armados de distintas fuerzas armadas se considera especialmente complejo. Según el BEI, en algunos barcos podría seguir almacenada munición que durante la retirada podría provocar detonaciones.

Los pecios causaban pérdidas de millones de euros al año

El rescate de los primeros 21 pecios obedecía también a motivos económicos, según el banco. Los restos provocaban importantes retrasos en el transporte de mercancías, y Serbia asumía así cada año unas pérdidas estimadas en 5 millones de euros.

Según Banjac, en la recuperación de los buques debían intervenir buceadores, además de bombas para retirar arena y fango. Sin embargo, consideró que algunos pecios eran demasiado grandes para este tipo de operación, se han dejado en el cauce y se han enterrado más profundamente para que no sigan obstaculizando la navegación.

En julio de 2024 el BEI concedió una subvención de 16 millones de euros para el proyecto, con el objetivo de hacer más competitiva en el futuro la navegación interior en Serbia y en la región. El proyecto forma parte del Plan Económico y de Inversiones para los Balcanes Occidentales, dotado con 30.000 millones de euros, que según el BEI también pretende trasladar más tráfico de mercancías de la carretera al transporte fluvial.