Publicado 15/08/2026 - 7:02 CEST•última actualización 8:15

Un día de excursión por el desfiladero más famoso de Austria, la Bärenschützklamm, suele implicar trepar junto a cascadas atronadoras y arroyos helados de corriente rápida. Pero este año encontré la garganta en un estado muy distinto.

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El agua, que atrae a 40.000 turistas al año, ha desaparecido. Las cascadas se han secado y los arroyos están tan secos que se puede caminar por sus lechos como por cualquier otro sendero.

Gerhard Jantscher, presidente de la sección Mixnitz del Club Alpino Austriaco Österreichischer Alpenverein, explica a Euronews Earth que los Alpes sufren los efectos del calentamiento global, las olas de calor estivales, la sequía y la falta de nieve y lluvia. El paisaje, formado a lo largo de cientos de años, está cambiando a gran velocidad.

"A finales de julio, el flujo de agua a través de la garganta de Bärenschützklamm se detuvo por la falta de precipitaciones. La fuente de agua es el arroyo Mixnitz, que nace en la Sommeralm y llega a la Bärenschützklamm pasando por la Teichalm. La región depende en gran medida de las precipitaciones naturales para que las zonas de Sommeralm y Teichalm puedan absorber la lluvia y alimenten poco a poco el arroyo Mixnitz".

Haría falta al menos una semana de lluvia constante para que los niveles de agua de la Bärenschützklamm se recuperaran.

La garganta Bärenschützklamm, impresionante incluso sin agua

Que no se me malinterprete, la garganta es maravillosa incluso sin las cascadas. Caminar, o más bien trepar, entre o bajo majestuosas formaciones rocosas y árboles muestra la fuerza bruta de la naturaleza. El sendero cruza escaleras de madera suspendidas, construidas hace más de 100 años.

Tras un accidente mortal en 2020, la garganta permaneció cerrada hasta este año. Durante este periodo, las autoridades invirtieron más de 2 millones de euros en mejorar la seguridad de los recorridos.

"Empezamos a planificar las medidas de seguridad y la construcción del sistema de pasarelas en 2021. Nosotros, la sección Mixnitz del Club Alpino Austriaco (ÖAV), conseguimos reunir estos fondos con nuestro propio esfuerzo para hacer la Bärenschützklamm accesible a los turistas", explica Jantscher.

La Bärenschützklamm fue declarada monumento natural en 1978. Debido al tiempo, las escaleras de madera e incluso las rocas deben revisarse cada año.

"Sigi Wentner (vicepresidente y responsable de rescate en montaña) y yo somos quienes lideramos el proyecto de la Bärenschützklamm, y realizamos este trabajo de forma voluntaria.

"¿Qué nos depara el futuro? Tenemos que consultar a expertos geólogos, algo que hacemos cada primavera, para entender el comportamiento de las paredes rocosas, los árboles y el agua y poder intervenir si se produce algún cambio. Cada año, la Bärenschützklamm se somete a una inspección geológica y técnica por parte de las autoridades competentes y se aprueba oficialmente su apertura al público", señala Jantscher.

El cambio climático y la falta de precipitaciones

Antes de que se hicieran notar los efectos del cambio climático, las precipitaciones (en forma de lluvia o nieve) eran abundantes en la montaña, superaban los 1.000 milímetros al año casi en todas partes y a menudo llegaban a 1.500 mm. El invierno suele ser la estación más seca en los Alpes austríacos, mientras que el verano es la más húmeda por las tormentas de tarde.

Este año, como en el resto de Europa, ha estado marcado por largas olas de calor y por la falta de lluvia. Según GeoSphere Austria, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2026 las precipitaciones en el país fueron un 27 por ciento inferiores a la media de largo plazo. Eso en sí mismo no sería especialmente inusual. Sin embargo, en algunas zonas del país no se registraban unas condiciones tan secas desde 1885.