El Gobierno nacional y los Estados Unidos oficializaron la creación del Corredor Andes-Atlántico, un plan bilateral diseñado para modernizar y fortalecer la conectividad entre los sectores económicos vitales de la Argentina y los principales puertos del Atlántico.

El acuerdo se selló en Nueva York en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), con la participación del ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Pablo Quirno, y el subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau.

El proyecto tiene como eje facilitar inversiones públicas y privadas a largo plazo en infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones. El esquema apunta a que las exportaciones de minerales, petróleo y gas crezcan mediante inversiones estadounidenses y respaldadas por dicho país en ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos e infraestructura de generación y transmisión de energía, construidas sobre una base de tecnología confiable que busca garantizar una eficiencia óptima y la máxima ciberseguridad.

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En este marco, el embajador estadounidense Peter Lamelas detalló a través de sus redes sociales que el EXIM Bank destinará hasta US$7000 millones orientados a energía y minerales críticos en la Argentina.

A través del EXIM Bank, Estados Unidos destinará hasta $7.000 millones para minerales críticos y energía en Argentina. Esto apoyará proyectos de beneficio mutuo y cadenas de suministro energético estratégicas y seguras. MAAGA 🇺🇸🇦🇷 @DeputySecState, @WHAAsstSecty, @JJovanovicUSA,…

— Embajador Peter Lamelas (@USAmbassadorARG) September 23, 2026

De qué se trata el acuerdo entre Argentina y EE.UU. por el Corredor Andes-Atlántico


En el marco del Corredor Andes-Atlántico, los gobiernos establecieron prioridades operativas divididas en cuatro áreas específicas. En primer término, el sector de transporte contempla la identificación de proyectos prioritarios para rehabilitar y expandir la red ferroviaria, los ríos navegables y los puertos, con el fin de abrir oportunidades para que empresas estadounidenses compitan en licitaciones o actúen como subcontratistas.

En el plano energético, los lineamientos oficiales apuntan a desarrollar comercialmente los recursos de Vaca Muerta mediante aportes tecnológicos, inversiones y diversos instrumentos financieros de los Estados Unidos. Este apartado incluye el despliegue de préstamos directos, garantías crediticias y pólizas de seguros diseñadas para movilizar capitales, equipos y proveedores de servicios de ese origen hacia el sector.

Por su parte, el sector minero prevé la identificación de oportunidades bajo las pautas del Acuerdo Marco de Minerales Críticos suscrito entre ambas naciones, con el propósito de respaldar la minería y el procesamiento local, en cumplimiento de los compromisos asumidos para asegurar y diversificar las cadenas de suministro a escala global.

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— Cancillería Argentina 🇦🇷 (@Cancilleria_Ar) September 23, 2026

Ciberseguridad digital, el cuarto punto


El cuarto sector abarca el ámbito digital, donde los gobiernos acordaron el respaldo al uso de tecnología confiable y la cooperación estrecha en la seguridad de plataformas e inspecciones aduaneras, en estricta coherencia con lo estipulado en el Artículo 3.2 del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos vigente.

Para instrumentar el desarrollo de la iniciativa, la administración estadounidense dispone de las herramientas de financiamiento, asistencia técnica y desarrollo provistas por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (DFC), el Banco de Exportación e Importación (EXIM) y la Agencia de Comercio y Desarrollo (USTDA), sumadas al aporte del sector privado norteamericano.

Como contraparte, los informes oficiales señalan que la Argentina procura la continuidad del fortalecimiento de su entorno legal y regulatorio, además de las protecciones a la inversión extranjera, para garantizar marcos normativos transparentes, predecibles y efectivos que rijan las concesiones de infraestructura y reciban la participación de empresas y financistas de ese país, según comunicó Cancillería.

Finalmente, la iniciativa se inscribe de forma orgánica dentro de la Asociación del G7 para la Infraestructura y la Inversión Global, bajo el sustento del respaldo de los Estados Unidos a corredores económicos estratégicos destinados a asegurar las cadenas de suministro norteamericanas y generar oportunidades para sus empresas.

De este modo, el Corredor Andes-Atlántico se suma a otros corredores internacionales existentes, tales como el Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa, la Ruta Comercial Transcaspiana en Asia Central y el Cáucaso, el Corredor de Lobito en el África subsahariana y el Corredor Económico de Luzón en Filipinas.

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