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13 de julio, 2026 - 18h46
Hay fotógrafos que documentan el mundo y hay quienes lo interpretan. Annie Leibovitz pertenece al selecto grupo de quienes lo transforman.
Considerada la fotógrafa más influyente de la historia contemporánea, ha redefinido los límites del retrato y ha hecho de cada imagen una historia visual que trasciende el instante y revela la esencia de sus fotografiados.
Su instinto creativo convierte cada obra en una ventana al mundo interior de quien posa ante su lente. Medio siglo de trayectoria profesional la convierte en sinónimo de excelencia del retrato moderno.
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El inicio de una leyenda
Hija de un oficial de la Fuerza Aérea y de una profesora de danza, nació el 2 de octubre de 1949 en Waterbury, Connecticut. Creció viajando con su familia por distintas bases militares, algo que despertó en ella un interés genuino por observar y documentar el mundo a través de la imagen. Estudió pintura en el Instituto de Arte de San Francisco, pero la fotografía y las personas pronto se convirtieron en su verdadera vocación.
Su carrera arrancó en 1970 en la revista Rolling Stone, donde revolucionó el retrato editorial con un estilo íntimo y narrativo. A los 24 años asumió la jefatura de fotografía y construyó un legado que incluye imágenes históricas de los Rolling Stones, Richard Nixon y la última fotografía de John Lennon junto a Yoko Ono, tomada horas antes del asesinato del ex-Beatle. Aquel retrato, espontáneo y cargado de ternura, se convirtió en uno de los documentos visuales más poderosos del siglo XX.
La evolución artística
Su llegada a la revista Vanity Fair y posteriormente a Vogue, representaron una evolución natural. Sin abandonar la fuerza narrativa de su trabajo, incorporó escenarios cuidadosamente diseñados, iluminación cinematográfica y una estética que transformó el retrato editorial en obra de arte.
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Sus portadas inmortalizaron personalidades tan diversas como la reina Isabel II, los Reyes de España y la familia Obama. Perfeccionista y profundamente observadora, es conocida por dedicar largas horas a cada sesión y por su habilidad para revelar la faceta más auténtica de quienes retrata.
Su mirada en el fútbol
Más allá de los estudios y las alfombras rojas, la obra de Leibovitz también ha dejado una huella profunda en el fútbol. Más que fotografiar futbolistas, ha retratado la esencia de quienes han marcado la historia del deporte, su carácter, su humanidad y el simbolismo de figuras que han trascendido generaciones.
Desde el icónico retrato de los pies de Pelé cubiertos de lodo hasta los carteles oficiales del Mundial de México 1986, donde combinó la pasión por el fútbol, el paisaje y el mundo prehispánico, su trabajo ha convertido al fútbol en una expresión artística.
Años después reunió a Pelé, Diego Maradona y Zinedine Zidane en una campaña para
Louis Vuitton, y capturó la célebre imagen de Messi y Cristiano Ronaldo disputando una partida de ajedrez, un fenómeno global que posteriormente se supo había sido editado, pues ambos ídolos fueron fotografiados por separado.
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Con motivo del Mundial 2026, vuelve a dirigir su mirada hacia el fútbol con un proyecto protagonizado por Kylian Mbappé, Cristiano Ronaldo, Christian Pulisic, Alex Morgan y destacados futbolistas mexicanos, en una serie donde además de mostrar a los protagonistas del torneo, muestra la dimensión humana de quienes inspiran a millones.
Ella admite que, aunque no es fanática del fútbol, su interés por las personas la ha llevado a capturar la esencia de estos jugadores como seres extraordinarios, integrando su obra actual con su legado de hace 40 años en el Mundial de México 1986.
Un premiado legado
El reconocimiento internacional de Annie Leibovitz es tan extenso como su carrera. Destacan el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, el título de Leyenda Viva de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, la condecoración francesa Commandeur de l’Ordre des Arts et des Lettres, la Medalla Centenario de la Royal Photographic Society, el Premio Lucie, la Medalla Páez de las Artes, un Doctorado Honorífico en Artes de la Escuela de Diseño de Rhode Island y su ingreso al ADC Hall of Fame.
También ha sido designada Fotógrafa del Año por la Asociación Estadounidense de Editores de Revistas y galardonada con los Premios Clio por sus campañas publicitarias.
Más que retratar rostros famosos, a lo largo de cinco décadas ha construido un archivo visual de la memoria colectiva. Las imágenes de la renombrada fotógrafa no envejecen, se instalan en el tiempo y permanecen como testimonio de una mirada que vio lo que los demás pasaban por alto.
Su vínculo con el país azteca iniciado en el Mundial México 1986, tiene hoy una expresión concreta y accesible para el público. Hasta el próximo 30 de agosto, el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México acoge la exposición Fútbol 2026, un esfuerzo conjunto de las Fundaciones Televisa, Diez Morodo y Coppel, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y Host City CDMX.(I)