Llega el momento. El Bernardus Golf de Cromvoirt, en Países Bajos, acoge entre este viernes 11 y el domingo 13 de septiembre la vigésima edición de la Solheim Cup, el gran torneo del golf femenino entre Europa y Estados Unidos, con el equipo europeo dispuesto a recuperar el cetro que cedió en 2024. En él van a estar Carlota Ciganda y la debutante Julia López como representantes españolas.
Lo harán para ponerse a las órdenes de Anna Nordqvist, leyenda del golf europeo y quien asumió el mando de la capitanía en febrero de 2025. Nordqvist anunció hace unos días su retirada del golf, pero ni mucho menos abandona la primera línea: esta semana se viste de capitana para tratar de liderar al equipo europeo hacia el triunfo.
Hace unas semanas, Nordqvist charló de sus expectativas con varios medios internacionales, entre ellos Mundo Deportivo, en su condición de embajadora de la marca Rolex, cronometrador oficial y socio mundial de la Solheim Cup desde 1994. Abandera a la marca desde 2010. "Te sientes parte de una familia. Es muy inspirador. He tenido muchos patrocinadores en mi carrera y han entendido lo que necesitaba, pero Rolex ha entendió la importancia de marcar la diferencia y apoyar al golf y a otros deportes", agradece la sueca.
Este viernes 11 de septiembre arranca la Solheim Cup. Se va a estrenar como capitana del equipo europeo. ¿Qué supone para usted desempeñar ese rol?
Ser capitana de Europa ha sido un largo viaje. Siempre dije que, si tenía una oportunidad para ser capitana, quería hacerlo cuando estuviera preparada. Compartir este viaje con jugadoras y caddies mientras sigo en el circuito ha sido muy especial. He tenido que comunicarme mucho con las jugadoras. Comparto este camino con Caroline Hedwall, Melissa Reid y Anne van Dam, que son chicas de mi generación, así que ser capitana supone cerrar este círculo que hemos creado durante tantos años.
Usted es una leyenda del golf en general y del golf europeo en particular. ¿Por qué aceptó este desafío?
Porque ser capitana es el sueño de toda una vida. Mis aspiraciones iniciales probablemente se limitaban a intentar jugar al menos una Solheim Cup. Creo que ser capitana es la mejor manera de retribuir a la Solheim Cup y a todo lo que los demás han hecho por mí a lo largo de este camino. No sé si, al mirar atrás, consideraré esto como un legado; tal vez sea una etiqueta que otros te ponen. Pero es una oportunidad única en la vida y simplemente quiero poner todo mi corazón en ello.
Quiero ser yo misma y sentirme orgullosa de mi trabajo, tanto si ganamos como si perdemos. Pero lo estamos dando todo para intentar recuperar el trofeo
Creo que el mejor reconocimiento es el que ha tenido Luke Donald con los chicos: si te piden que sigas dos años más, significa que tu trabajo ha sido extraordinario. Quiero ser yo misma y sentirme orgullosa de mi trabajo, tanto si ganamos como si perdemos. Pero lo estamos dando todo para intentar recuperar el trofeo.
Ha anunciado su retirada recientemente, pero este año ha seguido jugando en el circuito. ¿Qué trabajo extra le ha supuesto el puesto?
He seguido compitiendo, pero hay muchísimo trabajo. Es difícil compaginar ambas cosas al máximo nivel. Tienes que dejar tu propia carrera un poco en segundo plano, pero es una oportunidad muy especial. Cuando llegue el domingo, solo quiero saber que lo di todo y que fui fiel a mí misma, que intenté hacer lo mejor para las jugadoras. Estoy segura de que a algunos les gustará mi labor como capitana y a otros tal vez no.

He intentado darlo todo. Por ejemplo, hemos planeado alguna sesión de entrenamiento para intentar definir nuestras parejas para la competición. Poder vivirlo con las jugadoras ha sido una experiencia muy emocionante, porque me ha permitido ver el entusiasmo que hay en el equipo. El camino ha sido largo, pero lo he disfrutado mucho.
La Solheim Cup se disputa este año en Países Bajos, un país que va a poder vivir de primera mano uno de los grandes acontecimientos mundiales del golf. ¿Se sienten responsables de esa misión de expansión de su deporte?
Sí, me parece genial visitar lugares en los que no hemos jugado, más aún sin son en un país con gran cultura deportiva y con el crecimiento que está experimentando allí el deporte femenino. He estado tres o cuatro veces en Países Bajos y lo he vivido de primera mano. Además, son un país que a través de la Fórmula 1 ha aprendido mucho en organización de eventos. Es muy especial poder jugar en distintas zonas del mundo, porque de eso trata este torneo. Creo que los aficionados que asistan se van a sorprender gratamente de lo especial que es este torneo: no creo que haya ninguno mejor en el golf femenino.
Habla de la atmósfera que supone vivir la Solheim Cup y lo que espera en Países Bajos, pero ese ambiente único también es fundamental a nivel interno, a nivel de equipo. ¿Cuál es la clave de una capitana para dirigir al equipo europeo?
Se trata de crear un ambiente que permita alcanzar el éxito como equipo. Es bonito hablar con las jugadoras ahora, porque jugué mi última Solheim hace dos años y nos conocemos. Creo que eso es una gran ventaja, puesto que he jugado nueve Solheim. Soy capitana de ocho o nueve jugadoras con las que he jugado. Además, les he seguido en el circuito porque he seguido jugando en él y creo que tenemos una confianza que se ha creado durante años.
Creo que eso es una gran ventaja, puesto que esta es mi novena Solheim. Soy capitana de ocho o nueve jugadoras con las que he jugado. Para mí la clave consiste en ser tú misma
He visto la labor que han hecho otras capitanas y para mí la clave consiste en ser tú misma. Es importante lograr que las chicas estén juntas y que vayan en la misma dirección y para eso hemos tenido esas sesiones previas de entrenamiento juntas. Quiero mantener el buen ambiente en el equipo y conseguir que las chicas se sientan bien para que jueguen lo mejor posible.
¿En qué se inspira a nivel deportivo para tratar de llegar a las jugadoras?
Ufff, el deporte es muy amplio... Lo que me inspira son historias de gente que ha superado dificultades, pero que ha seguido intentándolo. Muchas veces se viven momentos duros en los que incluso se pierde la confianza de la gente, pero si se sigue trabajando se puede remontar. Tienes que seguir creyendo en ti misma. Todos esos casos me invitan a seguir trabajando.
Va a recaer sobre usted la responsabilidad de determinar las parejas para los distintos partidos. ¿Cuál es la clave para elegir bien?
Sinceramente, me guío por mi instinto, porque cuando he funcionado con una compañera, las parejas surgieron así. Por ejemplo, con Caroline Hedwall. Pienso que es fundamental que cada jugadora se sienta cómoda y segura con quien esté jugando. A mí me pasaba con Caroline. Siempre sabíamos que podíamos confiar la una en la otra. Esa sensación de seguridad es muy importante.

Así que es un rompecabezas, pero para mí el mensaje es claro. En varias ocasiones me tocó asumir un papel de 'hermana mayor', como con Georgia Hall cuando debutó en 2017 o como con Matilda Castren cuando se estrenó en 2021. Así que, aunque también recurro a la estrategia y a las estadísticas, confío más en el instinto: creo que es importante jugar con alguien a quien conozcas y con quien disfrutes en el campo.
Muchas veces hay una concepción de la Solheim Cup en la que resulta difícil no pensar al mismo tiempo en la Ryder Cup. ¿Cree que realizar los dos eventos conjuntamente potenciaría el golf?
Sinceramente, creo que en nuestro deporte tenemos dos eventos históricos con la Ryder Cup y la Solheim Cup y no deberíamos tocarlos. Son magníficos así, tal como son. Viví mi primera Ryder Cup en Nueva York y tanto la experiencia como el ambiente fueron muy especiales. Nunca te lo imaginas así. Pero también la Solheim tiene su propio ambiente: cada una es singular por todo ese contexto que ha creado detrás.
Dice que vivió la Ryder Cup de Nueva York del pasado año. ¿Qué pudo aprender de aquella experiencia para ahora trasladarla a su función como capitana?
Soy una persona a la que le gusta observar a su alrededor. Intento aprender de cada gran evento deportivo y de cada persona que ha tenido éxito. La Ryder fue una gran experiencia para aprender desde fuera. Sé que es muy importante hacer una gran preparación. Hay mucho ruido en las jugadoras y creo que hay que dejarles jugar, dejarles mostrar sus emociones.
Creo que en nuestro deporte tenemos dos eventos históricos con la Ryder Cup y la Solheim Cup y no deberíamos tocarlos. Son magníficos así, tal como son. El golf femenino está bien. Los premios han crecido, las sedes son tremendas. Creo que no hace falta compararlo con el masculino
Fue una gran experiencia para aprender cómo actuar dentro y fuera del campo. Sigo aprendiendo en distintos aspectos. Por ejemplo, en cómo puedo hablar con las jugadoras para ayudarles. Como capitana tienes que ser una líder, tomar decisiones que son las mejores para el equipo y no para cada individuo. Sé que este torneo me va a poner en situaciones en las que no todo el mundo va a estar feliz con las decisiones. Pero será un desafío para mí y eso siempre es bueno.

¿Cómo valora el crecimiento del golf femenino? ¿Cree que la nueva generación de mujeres jugadoras está ayudando a cambiar la imagen y la difusión de su deporte?
Sí, creo que ha cambiado la perspectiva porque tenemos más difusión en medios de comunicación y en redes sociales. Eso ayuda a que la gente vea nuestro deporte de manera diferente. Ayuda además toda la energía joven que nos está llegando. Tenemos a chicas de dieciocho o veintipocos años que son muy buenas. Están los casos de Lottie Woad o de Julia López, por ejemplo. Llegan con actitud valiente, atrevida. Además, con los medios que tenemos, pueden dar a conocer su trayectoria. Poder estar en contacto con chicas jóvenes es refrescante cuando llevas tanto tiempo en este mundo. Pienso que se avecina una etapa muy bonita.
¿Cree que hay mucho margen de crecimiento en el golf femenino?
Siempre se comparan golf masculino y femenino. Creo que no hace falta, el golf femenino está bien. Los premios han crecido, las sedes son tremendas. Creo que no hace falta compararlos. Hemos hecho grandes avances. Por ejemplo, hemos conseguido que las mujeres que tengan hijos luego puedan volver. Durante muchos años no era posible tomarse uno o dos años fuera de los campos para tener hijos. Es una muestra de lo que hemos mejorado.