Fire Emblem: Fortune's Weave es una entrega que va con todo, más allá de lo que incluso cualquier jugador de Fire Emblem: Three Houses podría imaginar. Abandonando por completo el concepto dejado por la última entrega de la franquicia, Fire Emblem: Engage. esta nueva iteración abraza la cantidad, dejando con una obra que se siente realmente inabarcable y en la que cualquier jugador puede pasar una enorme cantidad de horas... lo que resulta genial pero también irregular por su planteamiento general. ¿Mucho Fire Emblem es mejor que algo más comedido? Discutible y divisorio, si me preguntas.

Cuatro historias (que en realidad son cinco)

La propuesta de Fire Emblem: Three Houses se ve superada en Fire Emblem: Fortune's Weave al plantear una obra con cuatro historias independientes protagonizadas por cuatro personajes distintos, que en realidad son cinco si contamos también la historia principal que lo vertebra todo. Una enorme cantidad de horas y de contenido que no son obligatorias, pero que definen muy bien lo que se ha buscado en este debut de la franquicia en exclusiva en Nintendo Switch 2: contenido para aburrir (algo que puede llegar a ocurrir, de hecho).

Después de un prólogo, Fire Emblem: Fortune's Weave permite que el jugador se adentre con libertad en la historia de cuatro personajes diferentes, cada uno con su propia historia, personajes y motivacaciones, aunque todos compartiendo el mismo núcleo y el mismo mapa general (lo que supone su mayor problema). Por tanto, no es que tengamos cuatro juegos en uno, sino que encontramos cuatro puntos de vista diferentes de los mismos sucesos. No es necesario completar las cuatro historias para completar el juego, pero sí es recomendable hacer al menos un par de ellas si quieres que la parte final de la aventura no se complique en exceso, sobre todo si juegas en las dificultades más elevadas.

El problema es que la diferencia entre estas cuatro historias no se hace del todo notoria, y la calidad de la escritura no justifica pasar tantas y tantas horas con cada uno de los personajes. Me hubiese fascinado que Fire Emblem: Fortune's Weave planteara estas cuatro campañas si se diferenciaran a lo grande, si estuvieran ambientadas en espacios y mapas diferentes, contando historias distintas, y que no se relacionaran de forma tan directa.

¿Diferencias suficientes?

Esto, obviamente, es muy subjetivo, pero las diferencias son demasiado sutiles como para justificar que las cuatro historias sean realmente imprescindibles y, sobre todo, interesantes. Cada uno de los personajes protagonistas son diferentes, con sus propias personalidades y orígenes, pero sobre todo en lo que respecta a sus habilidades. Puesto que el punto fuerte de Fire Emblem: Fortune's Weave es el combate táctico, del que ahora hablaré. Sin embargo, tiene el síndrome del JRPG que quiere rellenar todo de diálogos y de secuencias que no aportan mucho: diálogos y diálogos vacíos por doquier, que pierden la gracia muy pronto y que se combinan con un estilo de juego donde farmear y repetir sin parar ciertas actividades son lo habitual. Las cuatro historias terminan causando fatiga cuando no estás combatiendo.

El objetivo mayor, que es reunir con los cuatro personajes un gran ejército con el que enfrentarse a los peligros del futuro, sí es más interesante, pero la sensación de estar repitiendo el mismo juego cuatro veces no deja de estar presente. Mucho te tiene que interesar su mundo y sus personajes (ojo, que no están nada mal construidos) para que no acabes bastante harto de ciertas situaciones repetidas. Porque al final, los cuatro personajes quieren ganar un torneo y todo se basa en su preparación hasta el siguiente gran encuentro, con una estructuras exactamente igual entre ellos.

Para mí, la solución era obvia: plantear cuatro historias más comedidas, que requieran menos horas, pero con diferencias mucho más sustanciales. Hubiese sido fascinante tener la sensación de que, realmente, Fire Emblem: Fortune's Weave ofrece cuatro juegos en uno del mejor RPG táctico que puedes encontrar en el mercado... pero no, las similitudes y la escala son demasiado grandes en los cuatro casos como para que resulte un acierto.

Donde sí que brilla con fuerza

Sin embargo, cuando comienzas un gran enfrentamiento en Fire Emblem: Fortune's Weave, todos estos problemas se olvidan por completo y disfrutas como un verdadero gorrino. Porque su nivel en los combates tácticos por turnos que plantea son, probablemente, los mejores que hemos vivido en toda la franquicia hasta el momento. Fáciles de entender, difíciles de dominar, fantásticos tanto para novatos como para expertos que busquen el mayor desafío. Los enfrentamientos principales de todas las historias del juego son memorables y divertidísimas.

Además, algunos nuevos añadidos como el sistema de técnicas de ignición funcionan a las mil maravillas. Los personajes principales de Fire Emblem: Fortune's Weave cuentan con estas poderosas habilidades que cuestan puntos de salud, por lo que su utilización siempre supone un riesgo. Atacar en área, avanzar muchas casillas, aportar beneficios a los compañeros... hay diversos tipos y todos aportan una pequeña capa más a un sistema que ya sabíamos que era formidable. La disposición de los enemigos en el tablero, los enfrentamientos con los jefes más poderosos... es el punto más fuerte del juego, y aquel que es imposible que defraude.

Repetición y repetición

Sin embargo, el proceso que Fire Emblem: Fortune's Weave requiere del jugador entre estos grandes combates también puede ser algo divisorio. Todo se basa en realizar actividades secundarias, pequeñas batallas (que suelen repetirse) y completar pequeñas mazmorras con combates al puro estilo RPG por turnos, sin cuadrícula, que tampoco resultan del todo divertidos. Además, el sistema de reclutar también resulta realmente tedioso: para poder incorporar a algún personaje a tu ejército tendrás que cumplir una serie de requisitos y "farmear" sus corazones hablando con ellos continuamente, haciéndoles regalos y, en definitiva, realizando actividades repetitivas sin cesar.

Con esto creo que ocurrirá lo mismo con con otros tantos elementos de Fire Emblem: Fortune's Weave, y habrá quien lo ame y quien lo odie. En mi caso, lo supe valorar en la primera partida, pero se me hizo muy cuesta arriba cuando descubrí que con los otros tres personajes el proceso era casi el mismo. De nuevo, plantear algo realmente diferenciador entre los cuatro personajes es el mayor punto de conflicto.

Pero ay, cuando vuelves a tener una batalla increíble en cualquiera de sus historias... Fire Emblem: Fortune's Weave vuelve a brillar con fuerza y te recuerda por qué sigues jugando sin parar. Lo puedo reconocer: a pesar de todos los problemas, de lo tedioso de algunos tramos y de la sensación de que las historias no estaban aportándome mucho, porque estaba realmente enganchado gracias a sus combates, que por momentos son excelsos.

Switch 2 saca pecho

Al tratarse de la primera entrega de la saga en exclusiva para Nintendo Switch 2, es probable que te preguntes si realmente se nota el salto visual en Fire Emblem: Fortune's Weave respecto a los juegos anteriores, y la respuesta es un rotundo sí. Aunque no es el juego que mejor luce del catálogo, cabe destacar el modelado de los personajes, las secuencias cinemáticas y, sobre todo, las animaciones en combate. Aunque con el paso de las horas es probable que las quites para aligerar los combates, te recomiendo que las dejes activadas cuando comiences a jugar: cada movimiento, ataque y técnica es fascinante a nivel visual, y resulta una gozada en la consola.

También llega a haber muchos combates realmente multitudinarios con efectos, muchos movimientos simultáneos y Nintendo Switch 2 responde a las mil maravillas. Los entornos abiertos también se muestran a un buen nivel visual, aunque el desplazamiento del personaje en estos espacios no es del todo fluido, quedándose en los 30 FPS a los que es fácil acostumbrarse con el paso de los minutos.

Mucho Fire Emblem con un combate magistral

Fire Emblem: Fortune's Weave es una gran entrega de la saga para Nintendo Switch 2, que quizás ha querido ser demasiado grande. Su ambición con esas cuatro historias (que en realidad son cinco) hacen que la cantidad de horas de juego disponibles sean realmente increíbles, pero no está bien justificado por la poca variedad entre las campañas y la reiteración de muchos de sus sistemas. Sin embargo, el combate es tan brillante que si consigues caer en sus redes terminarás por perdonárselo todo.

Construir tu ejército, tratar de reclutar a los mejores personajes, evolucionarlos, formar las clases, practicar las estrategias, ponerte a prueba con los combates principales... son experiencias realmente increíbles dentro de un Fire Emlblem: Fortune's Weave de una escala enorme, quizás demasiado, pero que brilla en las posibilidades que ofrece en combate y que sigue dejando momentos para el recuerdo. Algo más comedido y trabajado, quizás, hubiese sido la guinda del pastel, pero esto dependerá mucho de cada jugador.