Un muro de barro esculpido con relieves figura en primer plano frente a ruinas arqueológicas lodosas bajo un cielo con lluvia.

Las lluvias vinculadas al Fenómeno El Niño amenazan miles de restos arqueológicos expuestos en la costa peruana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las lluvias intensas asociadas a un posible Fenómeno El Niño representan una amenaza para miles de sitios arqueológicos ubicados en la costa peruana. La exposición no depende únicamente de la ubicación de cada vestigio, sino también de las transformaciones que sufrió el territorio durante los últimos años.

La arqueóloga y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Ana Cecilia Mauricio, explicó a Infobae Perú que los registros oficiales del Ministerio de Cultura permiten estimar la cantidad de bienes inmuebles prehispánicos en situación de riesgo. La especialista precisó que esas cifras no representan el universo total de sitios arqueológicos existentes en la costa, sino aquellos incorporados en los registros oficiales.

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La investigadora señaló que los restos arqueológicos ocupan espacios diversos, desde zonas cercanas al litoral hasta áreas próximas a ríos, quebradas y laderas. Esta diversidad territorial genera distintos niveles de exposición frente a inundaciones, huaicos, desbordes y movimientos de sedimentos.

Mauricio también advirtió que la evaluación del riesgo requiere información reciente sobre las condiciones de cada lugar. Para la especialista, los cambios provocados por viviendas, actividades agrícolas, acumulación de residuos u otras intervenciones pueden modificar el recorrido del agua y aumentar el impacto de las lluvias sobre los sitios arqueológicos.

De acuerdo con la entrevista de Infobae Perú a Ana Cecilia Mauricio, una parte importante de los sitios arqueológicos de la costa peruana carece de sistemas permanentes de protección y monitoreo. Esta situación dificulta conocer con precisión el nivel de vulnerabilidad de cada espacio antes de una emergencia.

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La especialista explicó que la ubicación constituye uno de los factores principales. Existen restos arqueológicos cerca del mar, junto a valles, quebradas y ríos, además de construcciones situadas en las faldas de los cerros. Cada entorno presenta condiciones diferentes frente a las precipitaciones.

El registro del Ministerio de Cultura sirve como referencia para estimar la cantidad de bienes expuestos. Según la información presentada en la entrevista, alrededor de 8.555 bienes inmuebles prehispánicos aparecen dentro de los distritos declarados en emergencia por peligro inminente ante lluvias intensas y un posible Fenómeno El Niño.

Mauricio pidió considerar que esta cifra corresponde a una estimación basada en registros oficiales. La arqueóloga explicó que esos datos dependen de investigaciones y trabajos arqueológicos realizados en los sitios incorporados al sistema del Ministerio de Cultura.

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Estructuras de adobe erosionadas por corrientes de lodo durante la lluvia, con una edificación antigua y el mar al fondo.
Las lluvias intensas del fenómeno El Niño causan erosión en las estructuras de adobe de los sitios arqueológicos de la costa peruana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La vulnerabilidad también está relacionada con los materiales utilizados en las construcciones prehispánicas. La arqueóloga señaló que gran parte de los sitios de la costa peruana posee estructuras de adobe, material compuesto por arena, barro y arcilla.

Las lluvias fuertes pueden provocar derrumbes y afectar edificaciones que conservan frisos o pintura mural. El agua también puede ingresar por zonas alteradas dentro de los sitios y alcanzar vestigios que permanecen bajo tierra.

La arqueóloga explicó que una estructura visible desde el exterior no necesariamente representa todo lo que existe en el lugar. Debajo de las construcciones pueden existir cementerios, ocupaciones antiguas y otras edificaciones que no son visibles a simple vista.

El huaqueo constituye otro factor de riesgo. Según Mauricio, los forados producidos por el saqueo permiten el ingreso del agua hacia sectores internos de los sitios, lo que puede generar afectaciones sobre materiales arqueológicos enterrados.

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Para determinar qué sitios requieren atención prioritaria, la investigadora consideró fundamental disponer de información actualizada. La ubicación de un sitio respecto de un río o una quebrada permite establecer un punto inicial de evaluación, pero no resulta suficiente por sí sola.

Mauricio explicó que las condiciones del entorno pueden cambiar por la intervención humana. Una quebrada puede recibir basura, ser utilizada para actividades agrícolas o quedar ocupada por viviendas. Estas modificaciones alteran el comportamiento del agua y pueden generar rutas distintas durante una temporada de lluvias.

Por ello, la especialista cuestionó una estrategia basada únicamente en medidas generales, como cubrir estructuras o instalar sistemas de drenaje sin revisar previamente las condiciones del territorio.

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“Necesitamos y tenemos información científica, información actualizada, información, digamos, que tiene una buena resolución, información confiable, que puede y que debería ser usada, en este caso, para garantizar una mayor efectividad de las medidas”, señaló Mauricio durante la entrevista con Infobae Perú.
Estructuras antiguas de adobe grabadas sobre suelo con lodo frente al mar bajo la lluvia y un cielo nublado.
Las lluvias intensas provocadas por el fenómeno El Niño amenazan las estructuras de adobe de diversos sitios arqueológicos en la costa peruana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigadora sostuvo que la prevención frente a eventos climáticos debe formar parte de las labores habituales de las instituciones responsables del patrimonio. Según su explicación, el Fenómeno El Niño forma parte de la historia climática de la costa peruana y existen registros históricos y arqueológicos sobre su presencia.

En ese contexto, Mauricio planteó que el Ministerio de Cultura, los gobiernos regionales y las municipalidades deben mantener labores constantes de prevención y mitigación en bienes inmuebles arqueológicos y culturales.

La especialista también señaló la necesidad de contar con mayor personal y fortalecer la coordinación entre las instituciones. El monitoreo permitiría distribuir mejor los recursos disponibles y definir qué sitios requieren atención antes de una emergencia.

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“Esto debería ser una norma ya, debería ser algo, una labor, digamos, que se hace como cotidiano, no debe ser algo excepcional”, afirmó la arqueóloga.

Una de las propuestas desarrolladas desde la PUCP consiste en utilizar sistemas de información geográfica para elaborar mapas que permitan identificar zonas arqueológicas con distintos niveles de susceptibilidad.

La metodología combina información georreferenciada procedente de instituciones públicas. Entre las fuentes mencionadas por Mauricio figuran datos de Senepred, INEI, Ministerio de Energía y Minas y Ministerio de Agricultura, además de otros registros estatales.

El objetivo consiste en integrar diferentes variables dentro de un mismo mapa. Entre ellas pueden figurar la ubicación de los sitios arqueológicos, las condiciones del terreno, las áreas expuestas a lluvias, inundaciones, desbordes y huaicos, además de la presencia de viviendas o actividades económicas informales.

Mauricio explicó que el uso de software de acceso abierto permitiría aplicar esta metodología sin depender de herramientas costosas. La información podría actualizarse de forma periódica y utilizarse para evaluar las condiciones de cada región, localidad o valle.

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“Esta metodología está planteada justamente para hacer frente a la problemática que tenemos, muchos sitios arqueológicos, escaso presupuesto”, indicó la docente de la PUCP.

La presencia de población o actividades económicas cerca de un sitio arqueológico puede alterar las condiciones que existían cuando se construyeron las estructuras prehispánicas. Para Mauricio, este aspecto debe incorporarse dentro de cualquier evaluación de riesgo.

La especialista mencionó casos en los que terrenos cercanos a quebradas fueron ocupados para vivienda, agricultura o depósito de residuos. Estas transformaciones pueden bloquear los cauces naturales y provocar que el agua tome otras rutas durante las lluvias.

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Por esta razón, la evaluación debe considerar tanto las características naturales como las modificaciones recientes del espacio. La información territorial permite observar esas relaciones y establecer cuáles son los sectores que requieren mayor atención.

Los efectos de las lluvias pueden variar según la ubicación y las condiciones de cada sitio. Mauricio explicó que algunos eventos pueden generar acumulación de barro y piedras, filtraciones o derrumbes parciales.

Otros casos presentan un nivel de afectación mayor. La arqueóloga recordó que existen sitios próximos a los lechos de los ríos y al pie de los cerros. Ante un incremento considerable del caudal, una parte de una zona arqueológica puede quedar destruida.

“Así como vemos que El Niño se lleva casas, que se lleva hospitales, que se lleva carreteras, el mismo impacto ha tenido y puede tener en los sitios arqueológicos”, sostuvo Mauricio en conversación con Infobae Perú.

La pérdida también puede alcanzar sectores que permanecen debajo de las estructuras visibles. Una afectación de gran magnitud puede comprometer materiales cuya recuperación posterior resulte imposible.

Cuatro ingenieros con cascos y chalecos observan edificios antiguos en una calle empedrada, con planos arquitectónicos superpuestos y en una tableta.
Ingenieros civiles examinan la estructura de edificios históricos en una calle de Ayacucho, donde más de 400 inmuebles patrimoniales requieren refuerzo antisísmico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La propuesta de la PUCP busca que las autoridades dispongan de herramientas para localizar los sitios con mayor exposición y definir prioridades. Los mapas de susceptibilidad y de riesgo permitirían incorporar factores climáticos, geológicos y humanos dentro de una misma evaluación.

La arqueóloga señaló que el Estado cuenta con información georreferenciada y con profesionales capaces de utilizar sistemas de información geográfica. La especialista consideró que ambos recursos pueden integrarse para establecer una vigilancia permanente del patrimonio.

“Existe el capital humano, que está capacitado para eso. Existe una buena cantidad de información producida por el Estado mismo”, indicó la arqueóloga durante la entrevista de Infobae Perú.

La metodología también podría servir frente a otras amenazas. Mauricio mencionó los sismos como otro tipo de evento capaz de afectar el patrimonio arqueológico y planteó la necesidad de incorporar distintas emergencias dentro de una política permanente de monitoreo y evaluación.