Las lluvias torrenciales registradas en la prefectura japonesa de Chiba, al este de Tokio, han dejado al menos ocho personas fallecidas y numerosas viviendas afectadas después de que las autoridades activaran el nivel máximo de alerta ante unas precipitaciones que han sido calificadas de excepcionales.
El episodio comenzó la noche del jueves y se prolongó durante la jornada del viernes, obligando a las autoridades a emitir la alerta especial por lluvias torrenciales, correspondiente al nivel 5, en un total de 22 ciudades y localidades de la prefectura.
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La intensidad de las precipitaciones ha quedado reflejada en los registros de la ciudad de Chiba, donde en apenas medio día se ha acumulado una cantidad de lluvia superior al triple de la media habitual en todo el mes de agosto.
Entre los fallecidos figuran personas que se encontraban en el interior de vehículos cuando se produjeron las inundaciones, según han precisado autoridades locales citadas por la japonesa NHK.
Los equipos de emergencia y los responsables de la prefectura calculan que el agua ha causado daños en al menos 170 viviendas, llegando a dejar una de las casas afectadas completamente destruida. A las 13.30 horas (hora local) del viernes, unas 2.750 personas permanecían alojadas en los centros habilitados para evacuados.
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La dimensión del fenómeno también ha quedado patente en la ciudad de Sakura, donde un pasajero de un taxi ha muerto durante las inundaciones.
El profesor Ushiyama Motoyuki, especialista en desastres relacionados con las precipitaciones del Centro de Investigación y Educación Integrada sobre Riesgos Naturales de la Universidad de Shizuoka, considera que la combinación del desbordamiento de un río próximo y el agua procedente de las áreas circundantes pudo generar una acumulación repentina de agua sobre un tramo de carretera con una pendiente muy ligera, suficiente para desplazar varios vehículos.
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El tramo examinado se extiende unos 120 metros y presenta un desnivel de aproximadamente dos metros entre sus extremos oeste y este. A simple vista, la inclinación resulta difícil de apreciar.
En declaraciones al mismo medio, el experto ha advertido de que este tipo de pendientes pueden pasar desapercibidas, especialmente en situaciones de lluvia intensa. En su opinión, la velocidad con la que aumentó el nivel del agua pudo impedir que las personas situadas en las zonas más bajas reaccionaran a tiempo.
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Ushiyama ha señalado además que existen terrenos con características similares en otras prefecturas japonesas y ha instado a la población a conocer la orografía de las zonas en las que vive. Según ha explicado, diferencias de altura que parecen insignificantes pueden favorecer la aparición de inundaciones y otros fenómenos capaces de provocar graves daños.