Los platos de cuchara tienen esa capacidad de convertir ingredientes sencillos en recetas reconfortantes y llenas de sabor. Los garbanzos guisados son un buen ejemplo, aunque cada cocinero tiene su propia forma de prepararlos. Conchita, abuela cocinera, ha recuperado una receta familiar que aprendió de su abuela y que esconde un pequeño secreto.

La elaboración comienza con la base fundamental de cualquier buen guiso: el sofrito. En una cazuela, Conchita pone un buen chorro de aceite y añade dos dientes de ajo junto con cebolla, pimiento verde y pimiento rojo, todos ellos previamente picados. Las verduras se cocinan lentamente hasta que quedan bien pochadas y concentran todo su sabor.

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garbanzosGetty Images/iStockphoto

Cuando el sofrito está listo, llega el turno del tomate natural, las hojas de laurel y una pequeña cantidad de pimentón de la Vera. Después incorpora los garbanzos, en su caso de BonÀrea, una variedad que destaca por su pequeño tamaño. La propia cocinera deja clara su valoración: "Tienen una finura… ¡Por Dios! Es que no tienen pellejo".

Pero el verdadero secreto de esta receta aparece después. Conchita sigue una recomendación que recibió de su abuela y que utiliza para modificar la textura del caldo sin necesidad de recurrir a elaboraciones complicadas. "Y ahora, un truco que me decía mi abuela: echa un poquito de pan rallado y ya verás qué espesor más bueno le da", explica.

Garbanzos cocidos, el gran valor nutricional que diferencia a este alimento del resto
Garbanzos cocidos,Freepik

Una vez añadido el pan rallado, incorpora caldo de carne, aunque esta parte de la receta admite variaciones. Quienes lo prefieran pueden sustituirlo por caldo de pollo o incluso por uno de verduras. Como los garbanzos ya están cocidos, únicamente hay que dejar que el guiso hierva durante unos minutos para que todos los sabores queden bien integrados.

La receta todavía tiene una última posibilidad para quienes quieran convertirla en un plato más completo. Conchita recomienda añadir huevo duro picado justo antes de llevar los garbanzos a la mesa. "Estos garbanzos son una delicia. Si los quieres enriquecer, échales un huevito duro picado, ¡que ya es la coña!", concluye.